Es indudable que nos encontramos en una de las situaciones económicas más complicadas en las que nuestro país se ha visto inmerso, al menos en las últimas décadas. La actual crisis tiene en nuestra economía una doble vertiente. En primer lugar, estamos padeciendo la misma crisis que en la mayoría de los países de nuestro entorno, con similares consecuencias. Pero, en segundo lugar, estamos experimentando nuestra propia crisis, fruto del agotamiento de un modelo productivo, como país, intensivo en mano de obra pero con escaso valor añadido (baja productividad).