Publicaciones de Simón González de la Riva

Habiendo pasado por la Universidad de Navarra y ESIC, entendió que, además de los títulos, a la empresa y las personas se les entiende trabajando. De carrera comercial, profesional del Marketing y dedicado a la gestión de empresas. Intenta pensar siempre en términos de incentivos, y no juzgar las intenciones sino los resultados. Inquieto y curioso, atraído por la inteligencia y el optimismo, ha leído todo lo que ha caído entre manos, y a todo le ha sacado utilidad. Comprender a las personas y hacer que disfruten con su labor es su objetivo. Se considera liberal, pero no está seguro de conseguir estar a la altura de sus principios.

Últimas publicaciones de Simón González de la Riva

Durante el último mes he participado como docente en una acción formativa basada en la Empresa Simulada. Consiste, evidentemente, en simular el funcionamiento real de una empresa con el objetivo de que los participantes, además de adquirir habilidades técnicas en administración, desarrollen sus habilidades relacionales y directivas en el entorno empresarial y laboral. El fin […]

La semana pasada perfilamos cuatro características distintivas del empresario tipo en España. Aclaro y recuerdo que el objetivo era perfilar el empresario español al estilo del tipo-ideal weberiano. Por favor, que nadie entienda que estoy ni afirmando que todos los empresarios son así, ni estereotipando y distorsionando a los empresarios para atacarles de alguna manera; […]

Uno de los proyectos que tengo entre manos, éste en colaboración con mi querido Eduardo Ubide, es una recopilación de las “lecciones de la gran recesión a las PyMEs españolas”. El objetivo es tan simple como ambicioso: que no las olvidemos. En sucesivos posts en esta casa he ido repasando las dificultades que, para su […]

Durante el último mes he participado como docente en una acción formativa basada en la Empresa Simulada. Consiste, evidentemente, en simular el funcionamiento real de una empresa con el objetivo de que los participantes, además de adquirir habilidades técnicas en administración, desarrollen sus habilidades relacionales y directivas en el entorno empresarial y laboral. El fin último del programa es mejorar la empleabilidad del alumno, diferenciándole del común de candidatos a un puesto de trabajo por la capacidad de generar mayor valor a un posible empleador.

La semana pasada perfilamos cuatro características distintivas del empresario tipo en España. Aclaro y recuerdo que el objetivo era perfilar el empresario español al estilo del tipo-ideal weberiano. Por favor, que nadie entienda que estoy ni afirmando que todos los empresarios son así, ni estereotipando y distorsionando a los empresarios para atacarles de alguna manera; bien al contrario, intentaba describir la tipología más común.

Uno de los proyectos que tengo entre manos, éste en colaboración con mi querido Eduardo Ubide, es una recopilación de las “lecciones de la gran recesión a las PyMEs españolas”. El objetivo es tan simple como ambicioso: que no las olvidemos. En sucesivos posts en esta casa he ido repasando las dificultades que, para su existencia y crecimiento, generan la normativa, financiación (business angels, capital propio, circulante,…), logística, etcétera.

Hace muchos años, en mi paso por la universidad, la facultad de Filosofía y Letras entre otras, ofrecía algunos títulos propios (del tipo “Diploma en Estudios X”) que me resultaron atractivos. Por ello orienté las asignaturas de libre configuración bien a “marías” (asignaturas que dominaba previamente, como “Informática Aplicada”), bien a la obtención de estos diplomas. Cursé desde un “Análisis de La República de Platón” hasta una “Introducción al Estudio del Impacto Ambiental”, y sin embargo quedé profundamente desencantado con esas reuniones de conocimientos y asignaturas… Hasta el punto en que jamás logré diploma alguno.

Una de las características de las personas altamente creativas es la curiosidad intelectual. Steve Jobs, por ejemplo, solía decir que una de las asignaturas que más le aportaron en su paso por la universidad, donde no se graduó, fue la de caligrafía. A resultas de ella, una de las constantes de su trabajo en Apple fue la búsqueda de la belleza y la simplicidad en sus productos.

Durante las últimas semanas he intentado enunciar los principales errores en la teoría económica al uso que, a mi juicio, conducen a necesitar estos cajones de sastre. Auténticas cajas negras de conocido desconocido y denominación equívoca. Y digo necesitar porque a menudo se crean para “cuadrar” los resultados previstos por esa teoría… con la realidad.Todos estos errores conceptuales, metodológicos y técnicos, desde la mala definición de los fenómenos económicos hasta la pretensión (siempre desmentida) de capacidad predictiva de los modelos, llevan a olvidar que la más importante capacidad de la ciencia económica es su potencia explicativa.

La semana pasada esbocé los errores de base que cometemos en economía para acabar generando cajones de sastre. Veamos ahora cómo esos errores evolucionan para generar otros errores aún mayores. Con razón dice el chiste: “Un economista es alguien que explicará mañana por qué no se cumplen hoy las predicciones que hizo ayer” En economía, habitualmente, trabajamos con conceptos que reúnen en sí muy diversas cuestiones que no tienen ni pueden tener un valor numérico, menos aún como agregado.

El estudio de la economía es una ciencia. Como he explicado en esta casa, la economía es una ciencia centrada en el comportamiento del ser humano en entornos de escasez, que nos permite por tanto comprenderlo y explicarlo (mucho más que predecirlo, por cierto). La ciencia económica, además,  estudia ese comportamiento humano en tres niveles de agregación: la persona individual, el mercado individual, y un sistema económico al completo (de un país o de un conjunto de países).