Publicaciones de Javier Ongay

Tras pasar por diversas Agencias de Publicidad en España y Venezuela, me concentro en la Consultoría como free lance para Agencias, Empresas e Instituciones. Al mismo tiempo continúo con la labor docente en forma de talleres y conferencias, y, sobre todo, como profesor de diversas materias relacionadas con el marketing en Esic Business & Marketing School. Autor de "Empresa y Sociedad".

Últimas publicaciones de Javier Ongay

YouTube declaró que detectó y eliminó más de 200.000 videos relacionados con información peligrosa o engañosa sobre el coronavirus. Eso supone, según él, actuar sobre nueve de cada diez mensajes falsos, ¿Y esto ha sido suficiente? Entenderás por qué no....

Los “viejóvenes” seguramente recordarán a un grupo de rock inglés que se hizo muy popular con la canción “Nights in white satin”. Me refiero a Moody Blues. Ellos fueron pioneros del llamado rock sinfónico y de los discos conceptuales cuyo primer ejemplo fue su LP “Days of the future passed” o Días del futuro pasado […]

Ian Mangiardi, productor de TV neoyorkino, recibió no hace mucho el premio al Explorador del Año por su éxito en la búsqueda de fósiles de dinosaurio en el desierto de Gobi. Utilizó para ello drones y escáneres de imagen multiespectral, capaces de peinar tanto el rango de la luz visible como el de la invisible, […]

­Adolfo Cabrales Mato, o simplemente Fito en los ambientes musicales de la gente joven y no tan joven, versionó hace tiempo una composición del recordado Javier Krahe de título “Nos ocupamos del mar”. Es un canto al esfuerzo compartido… “… cada uno según nuestro talante: yo lo que tiene importancia, ella todo lo importante.”Sirvan estos versos como pie para el tema con el que me asomo, en tiempo de post-COVID, al ingente trabajo que nos espera para evitar que el edificio social, económico y moral sufra más daños y, sobre todo, para procurar que su reconstrucción mejore el original que, a la vista está, adolece de graves fallos estructurales.

En frase del escritor mexicano Amado Nervo “el miedo no es más que un deseo al revés”. Añadiré que desear, igual que necesitar, incluye la posibilidad de no lograr. Así que la cruz del deseo es el miedo que puede asaltarnos ante la amenaza de un futuro frustrante, vacío, estéril… muy alejado de aquél que pretendíamos alcanzar.Pero hay otro miedo, que ahora se hace más presente tanto a nivel personal como social y que afecta a todo tipo de organizaciones, que es el miedo como reacción a la incertidumbre, a lo desconocido.

De ésta salimos. De hecho, lo estamos deseando y, además, consiguiendo. Es probable que, al día siguiente, estaremos cansados, pero también… Orgullosos por haberlo logrado. Por habernos demostrado ser capaces de caminar casi unidos y de cumplir las normas, aunque no siempre las entendamos. Por haber conocido, día tras día, a semejantes que hacen honor a nuestra identidad de “humanos”.Orgullosos de haber desempolvado la solidaridad, el sacrificio y el esfuerzo que, con frecuencia, mantenemos olvidados y reconocerlos en rostros, personas y corazones, y no solo en palabras.

Situaciones como la que estamos viviendo excitan también la imaginación, dibujándonos escenarios aterradores o creyéndonos en el país de las maravillas. Cada cual tirará hacia donde su estado de ánimo, su objetividad, su vivencia personal o su real gana le incline. No obstante, las experiencias extremas y generalizadas tienen la doble cualidad, primero de obligarnos a tomar posición, aunque ésta sea la estoica aceptación del flujo natural de los acontecimientos; y segunda, la oportunidad de analizar las causas y las consecuencias de lo vivido en las horas de confinamiento.

La primera me ha llegado desde la London School of Economics; la firma el profesor de origen griego, Jannis Kallinicos. La segunda viene de un colegio cercano y de los alumnos de literatura de la profesora Garrido. Una es una entrevista que resume el análisis que el Prof. Kallinicos hace de la influencia de las redes en nuestra vida y el protagonismo de nuestros datos digitales como rasgos identitarios que nos representan.

Estos días son de evaluación de propósitos logrados, deseos insatisfechos y experiencias desgranadas a lo largo del año. Estamos de examen a la espera de nota… Y la mía es que estamos ensimismados, mirándonos al ombligo de nuestra omnipotencia tecnológica y nos falta, a lo mejor, mirar también al frente, hacia un futuro que va definiendo sus líneas maestras y cuyo control se nos va de las manos.

Leo con detenimiento el post de José Luis Casal, admirado vecino del edificio SINTETIA en el que también encuentran cobijo mis chascarrillos y reflexiones. El artículo, que recomiendo encarecidamente y encontrarán algún piso más abajo, se titula “Cambiemos la forma de observar el mundo: la tecnología nos hará superhumanos”. Será que hoy tengo el día “chungo” pero dándole vueltas a la tesis y los datos en los que el maestro Casal la soporta, la “bondad” de la tecnología en nuestras vidas, aun siendo evidente, creo que tiene otra cara que tampoco conviene perder de vista.

Quizá usted, desconocido lector, sepa hace mucho qué es la edición genómica. Uno, que es de letras, lleva poco tiempo buceando por pura curiosidad en estos arrecifes del presente casi de ciencia ficción en el que sobrevivimos y para estar, más que nada, prevenido ante sobresaltos previsibles y nada aconsejables a cierta edad. El caso es que hablar de “Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats”, o su acrónimo CRISPR, no aclara mucho.