Publicaciones de Javier Ongay

Tras pasar por diversas Agencias de Publicidad en España y Venezuela, me concentro en la Consultoría como free lance para Agencias, Empresas e Instituciones. Al mismo tiempo continúo con la labor docente en forma de talleres y conferencias, y, sobre todo, como profesor de diversas materias relacionadas con el marketing en Esic Business & Marketing School. Autor de "Empresa y Sociedad".

¿Qué es lo que da peso a una organización empresarial? Siempre hemos creído que los resultados contables. Pero algo está cambiando… Ignoro qué parecidos puede haber entre Pretoria, ciudad situada al norte de la provincia de Gauteng, en Sudáfrica, y Brno, la segunda población más grande de la República Checa. Entre la llamada “Ciudad del Jacarandá”, por las flores que la adornan, y la “Ciudad de las citas” por la vitalidad y los reclamos artísticos e históricos que, a su vez, engalanan Brno.

Hace unos días, como parte de un taller sobre marketing, propuse a un grupo de alumnos realizar una breve estrategia de lanzamiento para una marca de gorras que, para empezar, debían crear. En el momento de la exposición, uno de los grupos sugirió llamar a su línea de gorras “Fundamental”. Reconozco que en un primer momento no capté la intención, hasta que un leve gesto de la mano de la portavoz del grupo me descubrió su doble sentido.

Dos anotaciones previas antes de responder a esta pregunta. La primera, que el desencadenante de ponerme a pensar en esta cuestión, con la atrevida consecuencia que tienes ante tus ojos, es el ensayo de Edgar Cabanas “Happycracia”, recién devorado. En él se desmenuzan los orígenes y el negocio que subyace tras la sicología positiva y movimientos afines, cuando están más próximos al puro marketing que a la ciencia.

Cambio, cambio, cambio… El cambio protagoniza el tiempo que nos toca vivir. Es una exigencia para nosotros, nuestros conocimientos, nuestras empresas, nuestra forma de relacionarnos y de aprender, nuestra manera de gobernarnos. ¿Estamos en una Era de cambio o en un cambio de Era? ¡Qué más da, mientras el mundo gire alrededor del cambio!Somos adictos y apóstoles de la permuta, el canje, el cambalache, el trueque, la mudanza…, y, con ellos, de la fugacidad, la versatilidad, la variabilidad, la eventualidad de aquello que hasta ahora ha guiado nuestro comportamiento y nuestras creencias; todo lo cual queda sumergido en el agujero negro de la transformación, la metamorfosis…, del cambio como eje, en todas sus acepciones y con exhibición de sinónimos.

Aquel día Laura había vuelto algo preocupada del cole y su madre se lo notó enseguida. A punto de terminar el Bachillerato,  estaba ya adquiriendo un cierto espíritu crítico que aplicaba sobre todo en el aula. Era una alumna atenta, de modo que no le había pasado desapercibido el comentario de un profesor quien, con un cierto tono de desahogo, les había dicho –y lo recordaba de forma textual–: “Quizá no os guste esto pero lo cierto es que lo que hoy estáis aprendiendo aquí, dentro de poco seguramente ya no será demasiado útil; los cambios son cada vez más rápidos, así que preparaos para tener que ir reciclándoos de forma permanente y sobre la marcha.”

No está claro si Sebastián de Covarrubias y Horozco (1539-1613) puso especial interés en el estudio etimológico de la palabra Empresa por el hecho de ser en un momento dado de su vida Canónigo “racionero”, es decir, con derecho a renta, de la Catedral de Salamanca. El caso es que este apreciado lexicógrafo de la llamada “generación Cervantes” —a pesar del despecho con que Quevedo trató su obra—, nos ofrece en su Tesoro de la lengua castellana o española la primera aproximación al concepto de Empresa.

Durante el asedio a la ciudad de Siracusa por parte del general romano Marco Claudio Marcelo (alrededor del 200 a. C.), sus soldados se ponían especialmente nerviosos cada vez que llegaba a ellos la noticia o el simple rumor de que uno de los habitantes de la ciudad sitiada había creado un nuevo artefacto de guerra, de cuya efectividad tenían ya dolorosas pruebas.

Cuando Lisa Brennan-Jobs vino al mundo en un rancho de Oregón, su padre, de apena 23 años, negó que aquella fuera su hija. De hecho, continuó negándolo durante los 7 años siguientes, incluso asegurando que era estéril ante el juez que determinó su paternidad (con el paso del tiempo, por cierto, su “esterilidad” trajo al mundo tres hijos); la sentencia le imponía, conforme a sus posibilidades económicas, una pensión mensual de 500 $.

Sabemos que el 53% de la población mundial (4.021 millones de personas) son usuarios de internet. Que, en países como Mali, el incremento de internautas fue del 460% en el último año. Que el 42% de los humanos participan en las redes sociales y que en lugares remotos como la República de Kiribati la afición por comunicarse por esta vía ha crecido un 191%.

«Es bueno tener maestros y referencias que nos guíen en nuestros proyectos y nos aporten su ejemplo y modelos de actuación». Lo leí en algún libro de autoayuda para auto-empresarios y era una recomendación ya asumida por nuestro Emprendedor, así con mayúsculas, una vez tuvo clara la idea sobre la que quería construir su StarUp (palabra que, por cierto, siempre le sonó como la onomatopeya sincopada de una metralleta venida a menos).

Si, como yo acabo de hacer, alguien prueba a escribir en su ordenador la palabra “jitanjáfora” es posible que a su equipo le sobrevenga una suerte de temblor, acompañado de un maleducado murmullo que llega de sus tecnológicas tripas.  Al parecer, los procesadores al uso se ponen nerviosos cuando alguien osa traspasar la frontera de las apenas 300 palabras que usamos y se adentra en alguna de las casi 300.000 que nos esperan ahí afuera.

Los hermanos Warner (Harry, Albert, Sam y Jack) iniciaron a principios del siglo pasado, con una pequeña sala de proyección para entretener a los mineros, el que con el tiempo se ha convertido en uno de los imperios más poderosos de la industria audiovisual, Warner Bros. Quizá para muchos el primer contacto con los productos Warner fue la serie creada por Chuck Jones “Wile E.