El contrato único, que no el ‘único contrato’


José Luis Casal
El contrato único, que no el ‘único...

El lío que hay montado por la propuesta de uno de los Partidos que optan a ocupar el Gobierno a partir del próximo 20 de diciembre. Se trata de Ciudadanos, que ha propuesto el ‘Contrato Único’, como sistema para lograr empleo de calidad… y duradero. En realidad, esta propuesta ya arranca de ABRIL de 2009 con el famoso Manifiesto de los 100 economistas y su “Propuesta para la Reactivación de España”, donde el contrato único era una de las medidas principales.

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Samuel Bentolila, uno de los economistas de más prestigio internacional que tenemos en España, y experto en economía laboral, precisamente, lo trató de explicar desde entonces en muchas ocasiones, por ejemplo en este artículo en Nada es Gratis con su “el contrato con indemnizaciones crecientes explicado a los niños“, que considero es de obligada lectura. Aunque mucho ha llovido desde 2009, la esencia técnica de la medida sigue muy vigente. En Sintetia también han hablado de ello aportando reflexiones muy interesantes al respecto.

Pero citemos al propio Bentolita:

El contrato único, “en esencia, es un contrato indefinido que al principio se asemeja al contrato temporal pero va adquiriendo progresivamente las propiedades del indefinido. Esto tiene muchas ventajas. Por defecto todos los contratos son indefinidos, con lo que se extiende la protección judicial a los que ahora tienen contratos temporales. Se suprime la brecha de coste que fomenta la temporalidad. No se desincentiva la contratación, ni se perjudica a las actividades estacionales o genuinamente temporales, por la baja indemnización inicial. Se protege proporcionalmente más a los trabajadores más veteranos, que sufren una mayor pérdida al ser despedidos –tanto psíquicamente como por la inversión incurrida en capital humano específico de empresa–, y también porque a partir de cierta edad tienen mayor dificultad para volver a encontrar empleo“.

En síntesis estamos hablando de un contrato laboral, que tiene carácter indefinido, y cuya indemnización, en caso de despido, aumenta gradualmente en función de la antigüedad en el puesto, evitando el salto que hay hasta ahora a los años y que provoca muchos despidos al llegar este momento. Y voy un poco más allá. Para darle un plus de seguridad al trabajador y que todo esté bien cubierto, esa indemnización se irá ‘guardando’ mediante algún tipo de Seguro y así, nada de sustos.

Pero, como no, y más en momentos de campaña electoral, la reacción del resto de ‘contrincantes’ uno se ha hecho esperar… tras más de 6 años después de que el contrato único estuviera en boca de muchos economistas españoles. Y es precisamente ahora…porque es el momento donde parece que este contrato y este partido, Ciudadanos, tendrá un poder relevante en España. ¿Y cuáles son las criticas a esta propuesta laboral (que he simplificado mucho)? Pues casualmente alegando todo lo contrario. Que resulta que el Contrato Único provoca más inestabilidad y desprotección al trabajador…el lío está servido.

Pero la pregunta relevante es ¿qué pasa en el mercado laboral de nuestro país? Pues que estamos en el podium siempre de unas cosas que… ¡vaya por Dios!. Y en este caso… pues también. Medalla y mención de honor en tasa de desempleo, ya lo sabéis. Y en cuanto a calidad de éste, medalla de plata de la Unión Europea: casi un 25% de los contratos son temporales. Lean este artículo de Javier García sobre el diagnóstico laboral en España para comprender el drama de la dualidad, el problema de los jóvenes, el problema de los formados frente a los no formados y, sobre todo, la escasez de incentivos a la contratación que existe actualmente en España. Y que llevamos arrastrando décadas sin abordar una solución estructural y de calado.

La modalidad de contrato único tiene, entre otros, un punto débil: los trabajadores contratados de esta forma son, casualmente, los  primero en ‘sobrar’ cuando las cosas se complican, tal y como hemos visto en estos últimos años. Y ahora que la cosa parece que se recupera, también se está tirando de este tipo de contrato. ¿Será que los empresarios no se fían de la tan aplaudida recuperación por parte del Gobierno?

Se tacha a la Economía de ciencia inexacta, y estoy de acuerdo. A los profesionales de este gremio se les da mucho mejor explicar lo que ha ocurrido que prever lo que sucederá, aunque es cierto es que tampoco es ése precisamente su trabajo, la economía trata, como los doctores, de identificar problemas y proponer tratamiento, no necesariamente se puede predecir con exactitud como funcionarán los tratamientos…el mundo es demasiado complejo, y más si se trata de humanos (por eso recomiendo “Nunca te fíes de un economista que no dude“.

El caso es que tirando de algunos Nobel de Economía de la talla de Jean Tirole, Pissarides o Piketty, éste último, curiosamente, es asesor en materia económica de otro de los partidos que concurren a las Elecciones del 20D, puedo deciros que consideran sensata la opción del contrato único. Dicen cosas como que la dualidad en nuestro país es contraproducente, ya que los contratos ‘indefinidos’ gozan de mucha protección y todo lo contrario para los ‘temporales’, siendo esta medida de contratación una buena solución para conseguir el equilibrio. Eso sí, necesitará tiempo para actuar correctamente. No será inmediato.

Añadimos, y ya terminando, que el contrato único ayudará a mejorar la productividad, otro apartado en el que somos unos fenómenos… de malos, ya que los antiguos ‘temporales’ tendrán una mayor motivación y, además, no serán los grandes olvidados de los planes de formación de las empresas. El trabajador será más valorado por parte de la empresa. Por su valía, no por su coste.

Como decía Abel, en el artículo cita: “la propuesta asume que la batalla contra la dualidad es más importante que la flexibilidad en la indemnización de los contratos. Todo apunta a que esto es cierto para España, ya que sus tasas de temporalidad y desempleo juvenil apuntan hacia un problema de terrible dualidad, pero una nueva reforma debería contemplar y respetar también mecanismos para incentivar la formación en habilidades generales como las cláusulas de rescisión fijas, las cuales, en combinación con un contrato único con indemnización creciente, no crearían un muro de temporalidad pero añadirían mayor flexibilidad al sistema”.

En definitiva, esperamos que el nuevo Gobierno deje de dar vueltas con retoques estéticos en materia laboral, cuyo único fin no es otro que agradar a Sindicatos, Patronal… y coja de una vez por todas el toro por los cuernos.

Un Gobierno está para regular el mercado laboral. No para controlarlo. Los diagnósticos del mercado laboral español están muy claros y muy estudiados. Y estos diagnósticos nos dicen que el enfermo necesita un tratamiento nuevo y contundente, lleva décadas de experimentos que no funcionan. Parece que el ibuprofeno no acaba con este cáncer que es, sin duda, el mayor reto económico que tiene España.

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