Ante el postureo innovador: conceptos y resultados

4 junio 2022

Debe ser la edad o el hartazgo, cada vez soporto menos el postureo de la innovación. Y ahora hay una explosión de postureo, con el circo mediático de PERTEs, aceleradoras, rondas de inversión, fondos, financiación a la innovación, formación por doquier… Y así es como un concepto crítico se deteriora y pierde todo el sentido. El uso y abuso de las palabras, como etiquetas para tratar «vender» o acceder a … y no por una causa real, estructural y de peso, es algo terriblemente peligroso. Es caer en no hacer nada para «tratar de demostrar» que haces algo. Eso no genera resultados, desgasta y limita recursos a quien de verdad podría hacer algo. Y en esta rueda nos encontramos: en la rueda del innovawashing…

El innovawashing es el lavado de cara, el parecer, el mostrar, etiquetar, publicitar… pero debajo hay valores de plastilina. Valores diseñados a probeta para ser colgados en las webs, las paredes, hacer ruedas de prensa, convencer a inversores de que apuesten por gestores que «conocen la innovación»… pero el postureo tiene un efecto nocivo: no sólo no tiene fuego, es todo humo, sino que asigna de forma muy ineficiente los recursos. Damos valor al formato, a lo artificial, a comunicar mejor, pero no al cambio estructural, a lo que verdaderamente nos hace competitivos.

Este postureo parte de algo muy importante: confundimos conceptos. Desde el obsoleto de I+D+i, puro invento español que nos comentaba Xavier Ferrás en la mejor charla que he escuchado nunca hasta la burbuja emprendedora.

Porque casi todo el mundo habla de ideas disruptivas —cuando la disrupción es un proceso—. De aplicar métodos ágiles —se trata de ser ágil no hacer agilisimo— o sostenibilidad —cuando la inmensa mayoría hacen greenwashing, sostenibilidad de powerpoint, vía responsabilidad corporativa—.

Muchos dicen que innovan, pero ¿realmente lo hacen? Este es mi objetivo que este artículo. Intentar aclarar confusiones que te ayuden a evitar el postureo innovador.  

El canon de la innovación

El verano pasado (2021), Marvel lanzó una serie de animación llamada What if… Consiste en capítulos de 30 minutos, que exploran diferentes historias que pudieran haber ocurrido sobre la línea general de la saga del infinito si un hecho hubiera sido diferente. Desde Thor convertido en instagramer en Las Vegas a un episodio donde todos los superhéroes se convierten en zombies. Muy loco todo.  

Entre los frikis (me incluyo) se generó la duda de ¿esa serie era canon? ¿Esa serie es parte de la historia “oficial” o es apócrifo? Pues con la innovación pasa un poco lo mismo.

¿Qué es canon —en la afección de la RAE que nos dice: «modelo de características perfectas»? ¿Qué conceptos se han quemado por aplicar definiciones incorrectas de tanto usarlas?

En un intento de fijar ese canon, la OCDE reunió a unos cuantos expertos en 1997 y de ahí salió el Manual de Oslo: una forma de fijar unos estándares y unos criterios para poder medir la innovación de forma consistente y comparable entre los diferentes países y territorios.

En mis presentaciones iniciáticas a la tribu de los innovadores, me gusta hacer referencia a lo que yo llamo la biblia de la innovación, para dejar las cosas claras. Actualmente estamos ya en la 4ª edición, de fecha 2018. Y vamos a repasar juntos algunas de las definiciones básicas, espero te ayuden a la hora de gestionar la innovación en tu empresa.

De qué hablamos cuando hablamos de innovación

Una innovación empresarial es un nuevo o mejorado producto o proceso de negocio (o una combinación) que difiere significativamente de los productos o procesos de negocio previos de la empresa y que ha sido introducido en el mercado o implementado en la empresa

Aquí hay mucha chicha. Vamos por partes:

  • Nuevo: toda innovación debe ser una novedad, bien para la propia empresa o bien para el mercado.
  • Producto o proceso de negocio: se puede innovar en cualquier ámbito de la organización.
  • Difiere significativamente: para mí es el punto más delicado. ¿Las reducciones de cantidades que están haciendo ahora las empresas son innovaciones? ¿Cuál es el límite? Para mí tiene que variar, por lo menos un 70%, sino, es mejora continua y se gestiona de otra forma
  • Introducido o implementado: esta es la piedra filosofal. Si no se ha puesto en marcha, no vale.

Antes de empezar a desmontar el postureo, necesitamos tener claro otro concepto, que aparece en el Manual de Oslo IV.

Actividades innovadoras

Las actividades innovadoras son aquellas actividades financieras, de desarrollo y de comercialización, llevadas a cabo por la empresa, que tienen por objetivo resultar en una innovación para la empresa.

Es decir, las actividades innovadoras son el medio y la innovación el resultado. Déjame que profundice un poco más. Copio y pego (traducido) del Manual de Oslo:

Las actividades de innovación pueden ser:

  1. Actividades de Investigación y Desarrollo experimental (I+D)
  2. Actividades de ingeniería, diseño y otros trabajos creativos
  3. Actividades de marketing e imagen de marca
  4. Actividades relacionadas con la PI
  5. Actividades de formación a empleadas/os
  6. Actividades de desarrollo de software y de bases de datos
  7. Actividades relacionadas con la adquisición o leasing de activos tangibles
  8. Actividades de gestión de la innovación

Esto es importante. Un proyecto de I+D no es innovación. Punto #1. Hacer un taller de design thinking no es una innovación. Punto #5.

Bueno, sólo la primera vez que lo haces, porque “innovas” en tus procesos de innovación, como veremos un poco más adelante. Y así podríamos seguir con decenas de ejemplos. Con estas dos definiciones ya deberías saber distinguir claramente si en tu organización estáis innovando o haciendo innowashing. Pero aún no hemos terminado. Vamos a dar un par de pasos más.

¿Cuáles son los procesos de negocio que pueden ser “innovados”?

Es decir, además de nuevos productos y servicios, ¿Qué procesos o funciones de negocio pueden ser nuevos? Y por tanto en el caso de que los implantaras de nuevo, sería una innovación (resultado).

  • El sistema de producción de bienes y servicios, incluyendo desde ingeniería a control de calidad y certificación.
  • La distribución y logística, tanto en el flujo físico como en el flujo de información (datos).
  • Marketing y ventas, que incluye estrategias de pricing, canales, comercial y comunicación.
  • Sistemas de información y comunicaciones, tanto hardware como software. Ojo aquí: instalar un software comercial NO es innovación.
  • Todos los procesos de administración y gestión: finanzas, RRHH, compras, etc…
  • El proceso de desarrollo de producto y procesos de negocio.

Interesante este último. Podemos innovar en el propio proceso de gestión de la innovación, implementándolo nuevo o radicalmente diferente.  Por ejemplo, poner en marcha un embudo por fases ordenado es una innovación. Hacer un taller de design thinking, sólo es innovación la primera vez que lo aplicas para un proyecto real y sí, y sólo sí, lo consolidas como parte de tu proceso de innovación.

El problema es que aquí es donde empieza el postureo.

  • “Hemos conseguido una financiación de….”
  • “Hemos organizado un hackaton con….”
  • “Hemos montado una aceleradora de…”

Linkedin está lleno de titulares que hablan de actividades, pero poco de resultados. Especialmente en el mundo “startapero” y grandes corporaciones. Desde spin offs que han conseguido un resultado de I+D, pero ¿Cuántos han vendido? ¿Cuántos han implementado? Y sólo los resultados son los que definen si eres o no una empresa innovadora.

Una de las grandes confusiones es que si haces proyectos de I+D+i se te puede considerar una empresa innovadora. De hecho el criterio del sello Pyme Innovadora del Ministerio de Industria es ese: proyecto financiación pública, patente registrada o certificación AENOR.

Para clarificar esta confusión, tenemos que irnos al Antiguo Testamento de la innovación. El Manual de Frascati de 2015. El subtítulo es: Guidelines for Collecting and Reporting Data on Research and Experimental Development. También publicado por la OCDE el objetivo de este manual es crear un procedimiento para realizar investigaciones sobre la gestión de la innovación. Define los criterios que utiliza el INE para la encuesta nacional de I+D y que incluye sólo a las empresas de más de 10 trabajadores.

Este manual responde una pregunta muy importante.

¿Qué es la I+D?

La I+D comprende el trabajo creativo y sistemático realizado con el objetivo de aumentar el volumen de conocimiento (incluyendo el conocimiento de la humanidad, la cultura y la sociedad) e idear las nuevas aplicaciones de conocimiento disponible.

Esta definición tiene muchas consecuencias para los profesionales que trabajamos en innovación.

La primera, con el título de tu puesto. Por ejemplo, si en tu tarjeta visita pone departamento de “I+D” y desarrollas y comercializas nuevos productos, pues realmente lo que haces es innovación. En cambio, si en tu perfil de Linkedin escribes “innovación” y te dedicas a hacer proyectos subvencionados, pues también estás equivocado.

Pero sobre todo te afecta para entender realmente cuál es el valor que aportas a tu organización:

  • Si tu trabajo consiste en GENERAR conocimiento a través de proyectos, prototipos, pero no se implementan o llegan a mercado, estás haciendo I+D.
  • En cambio si tu trabajo consiste en IMPLEMENTAR ideas en nuevos productos, servicios o procesos, estás haciendo innovación.

La I+D toma dinero (proyectos, inversión) y la transforma en conocimiento (no vendible). La innovación toma el conocimiento (ideas) y las transforma en dinero (ingresos o ahorros). Puedes hacer I+D sin innovación. Esto es ciencia básica y aplicada. Pero también innovación sin I+D propia. Recuerda, la innovación no es un proceso lineal.

De hecho hay estudios que demuestran que las empresas más innovadoras no son las que más invierten en I+D.

Esta confusión es un mal endémico de muchísimas empresas, que lleva a generar unas expectativas equivocadas en tu comité de dirección. Por eso, una de las asignaturas pendientes en nuestras empresas es que muchas de las que dicen que innovación a encuesta del INE consigan evolucionar de ser departamentos de I+D, centrados en proyectos que justificar (en la actividad), a ser funciones de innovación (centrados en implementar las ideas y el conocimiento). La diferencia es abismal.

Por último, si tienes curiosidad, te recuerdo el ranking de empresas innovadoras e inversión en I+D.

Artículo escrito por Ángel Alba

CEO Innolandia.es

1 Comentario

  1. Alfonso Vilán

    Excelente artículo. Demuestra un profundo conocimiento del tema.
    En mi experiencia, que es la que es. Aplico la innovación en procesos y sistemas ya utilizados. Mejoro el resultado aplicando nuevos conceptos. Otras veces la mejora se obtiene de aplicar procesos ya conocidos, pero en deshuso. O sea, aplicar experiencia y oficio donde otros empezaron la casa por el tejado.
    Y todo sin recibir una sola ayuda. Ya tampoco las solicito.
    Hago innovación????

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