5 claves para crear un equipo creativo y no ser una empresa frágil

30 septiembre 2021

1+1:33

La columna de:

David Asensio

Un equipo es un conjunto de individuos que luchan por un objetivo común. ¿Quién entra y quién sale en ese equipo? ¿A quién y por qué se hacen los fichajes? Esto fue lo que nos motivó a hacernos estas preguntas básicas al leer, un día si y otro también, que cada vez hay más noticias de fichajes en la sección de deportes y fichajes de “creativos” en las páginas de negocios. Directores creativos para impulsar estrategias en el departamento de marketing. Fichajes estrellas para cambiar… ¿una cultura, una estructura, un barco que va a la deriva? Se nos antoja difícil. Reflexionemos sobre ello.

¿Por qué se anuncian los fichajes de creativos ‘estrella’?

Básicamente por dos razones:

  1. Para demostrar a la competencia que fichamos a personas ‘creativas’, que atraemos talento y que nuestra empresa se prepara para algo ‘grande’.
  2. Pero esa razón a veces se nos vuelve en contra, y lo que es un anuncio ‘de nuestras fortalezas’ se convierte en hacer visibles nuestras vergüenzas. Y, peor, que no creemos en la creatividad, aunque fichemos a un director creativo.

No es buen negocio depender de personalismos

Son empresas que se vanaglorian de los nombres y apellidos de algunos de sus empleados pero NO, y este no es muy importante, de su plantilla, de su equipo, de su totalidad como fortaleza. No creemos en el todo, y en lo que se teje y articula en ese todo… sino más bien en los personalismos, en las etiquetas de los departamentos y, en definitiva, en lo superficial y no en lo estructural. Y una supuesta muestra de fortaleza: “cualquiera puede trabajar en esta empresa a golpe de talorario”, será cada vez menos diferencial y poderosa.

Las empresas que sólo dependan de personalismos… serán débiles, frágiles.

En estas empresas que operan en piloto automático, fijándose en el cierre mensual y trimestral, y donde sólo están acostumbrados a ver números positivos… cuando llegan los negativos, la crisis estalla. Y la gestión de la misma se convierte en un desastre asegurado. Nadie comprende por qué con estos nombres propios las cosas pueden ir mal.

¿Cómo si tenemos a los mejores en cada puesto esto no funciona?

Y la respuesta siempre es la misma: los nombres, las etiquetas de los departamentos, el ego de los mejores en cada puesto, NO es nada si el equipo en su conjunto no funciona como un todo ordenado, que mejora cada día. Un equipo flexible, ágil, poderoso ante los problemas y que desafíe.

Sin equipo que opere como un TODO no hay nombres propios que resuelvan NADA.

Xavier Marcet, nos los decía alto y claro: “No se trata de retener el talento dentro de una empresa, se trata de gestionarlo”. 

Pero, ¿por qué puede que no apuestes por la creatividad, de verdad —la de impacto, la productiva, la relevante y diferencial—, aún fichando a una supuesta estrella?

Porque una persona o un departamento, por sí solo, no puede remover el todo, con potencia:

¿O es que los demás departamentos no necesitan creatividad? Esto es lo mismo que la innovación, si pensamos que eso sólo es algo que depende de unas personas que se llaman así mismas departamento de I+D, ¿implica eso que el resto no tiene capacidad para innovar? ¿Significa que un comercial no puede ser creativo, captar ideas para mejorar los productos? ¿Y una persona de administración? 

La realidad es que cualquier persona en una empresa, desde quien ayuda a abrir la persiana, la que vende, coge el teléfono o gestiona los envíos, hasta el jefe supremo, puede (y debe) aportar capacidades difíciles de imitar (innovar, crear, desafiarse). Esto no va de personas únicas, sino de culturas únicas.

Cuando creemos demasiado en los nombres propios… llegará un momento en el que creemos que sustituyendo una pieza se arregla el todo. ¿Basta con sustituir al de marketing para vender más? ¿Basta con tener una persona con una tarjeta de visita que diga que es el responsable de la creatividad para ser creativos? Las simplificaciones en el mundo de la complejidad del management… ¡son peligrosas!

Algunos lemas de equipo: los All Black

Cuando hablamos para escribir esta reflexión, salieron a colación algunas frases del libro Legacy de James Kerr:

«Un puñado de individuos con talento pero sin disciplina personal llevará al fracaso final. El carácter triunfa sobre el talento».

«El desafío para todo equipo consiste en construir un sentido de unidad, de interdependencia. Porque la cuestión no suele ser lo bien que juega cada individuo, sino lo bien que se trabajan en conjunto»

«El carácter colectivo es un elemento vital del éxito. Concéntrate en obtener un buen espíritu de equipo; los resultados vendrán por sí solos».

«El sentido personal es cómo conectamos con un propósito de equipo más amplio. Si nuestros valores y creencias están alineados con los valores y creencias de la organización, trabajaremos mejor para que triunfe. Si no, nuestro propósito y nuestra motivación personal se resentirán. Y eso repercutirá negativamente en la organización. Los buenos líderes lo saben y trabajan duro para crear un sentido de conexión, de colaboración y de comunión».

Estas ideas que inspiran al mejor equipo del mundo del Rugby, los All Blacks, también sirven para cualquiera de nuestras empresas. Se puede decir más alto, pero no más claro. Los fuegos artificiales, la individualidad, la ausencia de valores, de trabajo en equipo, no crear espacios de desarrollo individual y colectivo, mata a las empresas. Mata su creatividad, su capacidad para innovar y para hacerse fuertes.

Nadie es más que el equipo… vean este vídeo y comprenderán muchas cosas:

La creatividad de un equipo es más que la suma de creatividades individuales

La creatividad de una empresa ¿solo debe recaer en una sola persona o departamento?¿Y para qué contratamos a las demás personas…?¿Para que no piensen? ¿De verdad podemos tirar el talento por el retrete así de fácil? 

¿Cuándo asumiremos que la creatividad no es una moda, no es un puesto, no es siquiera algo de lo que sacar pecho para ‘venderse’ ahí fuera? La creatividad es un valor, es una forma de mejorar, de pensar, de resolver problemas, de afrontar la complejidad de nuestro día a día. La creatividad es una vacuna contra la fragilidad empresarial. Y eso es un trabajo de equipo, de valores, de interdependencia. 

La creatividad de un equipo es más que la suma de creatividades individuales. Es algo único de ese equipo, de esa empresa. Eso es algo que no se puede copiar, que no se puede poner en un contrato. Es algo único, un activo intangible muy poderoso que no está en el balance pero que crea resultados extraordinarios.

Y ahora es cuando miramos atrás y vemos a muchísimas empresas que han delegado o, incluso, externalizado la creatividad. Como si fuera una ‘tarea’ menor… o aislada.  ¿Y saben qué ha generado estas decisiones? Que se deja en manos de otros el futuro de una empresa, el talento de sus equipos. Sin ese trabajo colectivo, cocinado a fuego lento… no fuimos, y lo peor, nos costará ser, una empresa creativa desde la base, desde los valores. Si ello, no se puede aspirar si quiera a ser una empresa que pueda aspirar a ser invencible.

¿Cuáles son las claves para crear un equipo creativo más sólido? 

1.- La primera, para explotar la creatividad de las personas no se puede imponer el “yo te pago, tú no piensas y haces lo que te digo”.

Nada peor para matar el espíritu de la mejora, de aprender, de desafiar lo que se está haciendo que matar la transparencia, la aportación de valor, la crítica interna (constructiva). 

Te pago para que destroces, crees y pienses cómo hacerlo mejor. Esa debería ser la base del crecimiento empresarial. Quien considere que es el listo de la clase, y lo sabe todo, acabará creyéndose que no tiene nada que aprender. Eso se traduce en tener equipos pensados para ejecutar las ideas de “iluminados”. Y esto, tarde o temprano, acaba por meternos el agua en casa, y nos hundiremos.

2.- En segundo lugar, las empresas creativas no son un departamento.

Habrá personas más creativas que otras. Habrá departamentos o personas que tengan como funciones facilitar que fluyan las ideas, las mejoras y se conviertan en una realidad (no sólo en algo que se queda flotando). Pero la verdadera creatividad es colectiva, proviene de la interdependencia, de la transparencia. La creatividad debe estar en el ADN, es un puzzle inacabado. Todo lo demás, son parches.

3.- Las contribuciones extraordinarias necesitan respeto y ejecución.

Poner un buzón de sugerencias que acaben en la papelera no es tener una empresa creativa. La creatividad exige que las ideas se lleven a cabo, se estudien, se articulen, se presupuesten, se midan, se valoren los riesgos pero que se haga algo, de impacto con ellas. Si se quedan en un florero no hay empresa creativa, y la motivación del equipo se desinfla. En esos casos, las personas de más talento pasan una buena parte de su tiempo enviando currículum a otras empresas.

4.- Talento llama a talento y la mediocridad se multiplica como los hongos.

Cuando creas un equipo sólido, con valores, creativo, en mejora continua, respetado, escuchado y que opera como un todo .. cuando eso ocurre, en la sangre de cada persona que colabora en la organización se transmite esto ahí fuera. ¿Y saben qué? El mejor talento llega sólo, te pica a las puertas. Quiere sentirse así, dentro de ese club, en ese equipo de élite. Y lo contrario también ocurre.

En las empresas que nadie escucha a nadie no se crean entornos de alto rendimiento en los que sumar.

5.- El liderazgo importa y la gestión de los egos también.

Un equipo con los mejores jugadores en cada puesto no necesariamente es el mejor equipo. Los equipos tienen que estar liderados, con unos valores, unas reglas del juego claras: flexibles, transparentes, con líneas rojas y en busca de una contribución extraordinaria del equipo, no de los egos de cada participante. 

La gestión el ego es crítica en las empresas. Los egos matan la creatividad, la motivación del equipo, aceleran los sesgos, los errores y crean una falsa seguridad. La incertidumbre, la complejidad, el inconformismo deben ser motores para mejorar, no frenos para no hacer. Y eso va en la creación de liderazgos fuertes, más allá de tarjetas de visita o cargos.

La creatividad no se construye con una persona, un cargo o, incluso un departamento. Empresas más humanas, más desafiantes, con la empatía hacia los clientes y que busquen la excelencia en cada rincón, requieren personas y equipos comprometidos, respetados y que trabajan en su conjunto, interconectados, no egos destructivos.

Artículo escrito por

David Asensio

Fundador de Chocolate Rojo

Javier García

Editor de Sintetia

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