Jordi Nadal: «escribir bien suele ser el resultado de leer bien»

12 junio 2022

Convertirse en sabio es una aspiración, y no te lo da un libro. Es una especie de ideal platónico. Es la energía que te mueve a intentar levantarte todas las mañanas siendo consciente de esta aspiración. Y hacer lo correcto, en cada rincón de tus posibilidades, aunque sea durante un minuto.

Así defino yo a Jordi Nadal. Un aspirante continuo a sabio, un lector que digiere y nos traduce conocimiento a cada paso. Un amigo que te manda un mensaje de un minuto siempre con las palabras correctas, en el momento correcto. Una fuente inagotable de pensamientos. La fuente de la que uno bebe una realidad, y que logra que la entendamos de otra manera.

Jordi Nadal es ante todo lector, después escritor, empresario, líder, entusiasta, humilde, trabajador infatigable. De pocas cosas estoy más orgulloso en mi vida que de tener a personas, a buenas personas, cerca. 

Su trabajo en Plataforma Editorial es impecable, y su último libro, Creer en uno mismo, es una síntesis de reflexiones que te tomas en pequeñas dosis de salud intelectual cuando las lees. Una, otra y después otra… sus textos sintéticos, precisos, con alguna idea que siempre acabas anotando son adictivos.

Una vez más, os dejo mi conversación con él. 

Querido, Jordi, ¿cómo te surge una idea sobre la cual escribir?
Las ideas están en el aire, en el Zeitgeist, que dirían los alemanes. Haces «velcro» con ellas porque se enganchan a tu momento, a tu vida. Te esperan, en cierto modo, y no hay que estar distraído. Hay que hacerles caso cuando te llaman a la puerta,

—Escribir para un medio, con los problemas de extensión, requiere un esfuerzo de síntesis importante, ¿cómo lo abordas?

Con disciplina. Si tienes una botella y la tienes que llenar de agua, y cabe un litro, cabe eso. Si es corto, la dejas semi llena, si es largo, rebosa. 

Disciplina y un cierto hábito a leer y a escribir, que también ayudan.


—Tu libro defiende, siempre y cada vez con más vehemencia, la necesidad de leer, leer mucho. ¿La pandemia nos ha hecho más consciente del valor de la lectura?
Sin duda. Ha centrifugado el centro. Casi no queda nada. Algunos serán más iletrados, otros necesitarán respuestas en lo impreso. Bien elegidos, hay muchos puntos de apoyo.


—Cada artículo parece una selección muy precisa de ideas y fluyen hacia un rio. siempre acabo con algún autor, o alguna cita de alguien que no conocía o una inspiración, ¿cómo haces para retener tantas lecturas y colocarlas como un relojero en tus reflexiones?
Tener memoria no tiene mérito. Otros tienen talento musical, o espacial, o matemático. Algunas cosas esenciales en la vida no tienen nada de mérito. 

Eso no las hace menos valiosas, pero poner cosas en contacto es fácil si tienes memoria. 

Shakespeare decía que la memoria es el centinela de la inteligencia.


—Escribir con precisión y sensibilidad es algo que me maravilla. Uno puede ser un gran lector, pero no saber comunicar bien escribiendo. 
Claro, hay buenos conferenciantes que no saben escribir y viceversa. Uno no puede tener todos los talentos porque todos son relativos. 

Ser el mejor jugador de basquet de un país  muy pequeño o de Estados Unidos no es lo mismo. Hay mares y hay océanos; hay colinas y montañas, pero también cordilleras. Lo mismo pasa con las letras.


—¿Cómo se transita ese puente bidireccional entre escribir y leer? 
Hay cosas que no dejan pasar el agua (digamos, Gore -Tex); otras, respiran (digamos, Geox). 

Bromas de marcas aparte, escribir es el resultado afortunado de haber leído bien. Ya no te digo escribir bien, eso es que los Dioses te quieren, te han otorgado un talento.


—¿Sientes la frustración cuando no eres capaz de ver fluir bien tus ideas? ¿Cómo se supera?
Por supuesto que sufro frustración. Y la supero con modestia. Escribo novelas de amor kitsch, pero luego está James Salter. 

Tenemos que aceptar frase de Valle Inclán, cuando decía: «la democracia también tiene categorías técnicas señora portera» (con todo el respeto del mundo por las porteras, porque he leído «la elegancia del erizo» y, quien no lo haya hecho, se ha perdido algo bueno).

—Si tuvieras que elegir sólo 10 libros que crees que todo el mundo debería leer antes de morir, ¿cuáles serían?
Tomen 10 de los 33 citados en libroterapia.


—Cuando uno lee, abre el foco, vive otras vidas, visiona cosas fuera de sí mismo. Pero ¿qué pasa con quién sólo leen lo que alimenta sus prejuicios? ¿Cómo eliges tus lecturas para nunca dejar de enriquecer tu mente?

Un fanático no quiere cambiar ni de tema ni de opinión. ¡Qué aburrimiento! Hay que dejar las puertas abiertas al azar o al destino. Sin esas puertas abiertas, no funciona nada. Y, precisamente, leer abre esas puertas.

—«El secreto de nuestro país es que no escuchamos. Nos mata el ego», dices en uno de tus artículos, ¿a dónde nos lleva esto?
A ser grandes profesionales de la capacidad de detestar. Y, por tanto, en ausencia de gente modélica a la que admirar. Lo que nos conduce a ser más pobres y más necios. 

Y, más concretamente, a no progresar. Este país escucha poco. Una de las frases más repetidas en nuestra sociedad es la mítica: ¡Qué me vas a contar a mí!. Y así nos va.


—Eres un empresario que busca en cada rincón un libro «con alma». Lograr ser un gran vendedor, optimizar costes, rodearse de equipos, hacer contratos. ¿hay quietud mental en esa vida tan agitada?
No. Pero ya tendré tiempo de quietud cuando haya muerto. 

Gregorio Luri, un sabio, me dijo una vez que el criterio de entrada en el cielo debe ser responder afirmativamente a la pregunta de si estás cansado. Sólo así mereceremos el reposo eterno.


—Si tuvieras que resumir los principales hitos de Plataforma Editorial, sin ambages, como empresa, ¿cuáles serían?
Trabajo, talento y suerte. En suma, un milagro que nunca doy por garantizado (por eso soy el dueño). 

Dueño rima poco y mal con sueño.


—Dame una receta que tú uses para concentrarte al máximo en lo que consideres crítico.
Tener la suerte de poder concentrarme en la adversidad. No tengo receta, creo que me sale sin meditación, ni escuela de negocios, ni propósito. Es una fortuna, acaso, innata.


—¿A qué sueles decir que NO con bastante rapidez y rotundidad?

A escuchar tonterías. A los halagos que duran más de 10 segundos. Me producen un coma (figurado) por exceso de azúcar.


—Has descubierto a muchos talentos, personas que tienen cosas interesantes que contar y que, en cambio, no estaban publicando con ninguna editorial. ¿Qué buscas o qué te dice tu intuición a la hora de publicar un libro?
Los años de editor me hacen ser un perro que huele las maletas en la cinta del aeropuerto: creo que tengo una cierta intuición y/o nariz desarrollada para saber si hay turrón, marihuana, plástico barato o perfume.


—Háblanos de tu última joya, la publicación de un libro ilustrado de Albert Camus. ¿Cómo se fraguó esa idea hasta verla en las librerías?
Pasear por una feria del libro de Frankfurt y encontrarme con el libro en un stand francés. 

O, más bien, el libro y autor me encontraron a mí. Las dos cosas son posibles y medio ciertas. Torga, el gran Miguel Torga, decía: «destina el destino, pero el resto depende de mí».


—«Sin claridad no hay posibilidad de progreso». Esta frase esconde mucho trasfondo. Buffet dice que cuando en los informes las notas de prensa no son nada claras, o no se entiende muy bien lo que se quiere decir sobre las cuentas de una empresa. es que hay una intencionalidad de esconder algo. Pero, hay pocas mentes que sean capaces de aportar claridad., ¿qué opinas al respecto?
La falta de claridad es el líquido amniótico de los cantamañanas. La falta de claridad roba riqueza, justicia social y salud.


—Leila Guerriero tras detallar algunos consejos de cómo escribir, acaba siempre poniendo un pero: «ante todo, ¡Tengan algo que decir! ¡Tengan algo que decir!» Pero, para tener algo que decir, ¿hay que vivir, hay que sufrir, hay que experimentar? ¿Hay que tener cicatrices, como diría Reverte? 
Sin cicatrices eres una porcelana, acaso refinada y/o cara y/o de marca, pero no estás vivo. Los sufíes lo decían: «es por la herida que entra la luz».


—Ante guerra, incertidumbre, una crisis que se avecina. parece que vivimos en la ansiedad permanente. ¿Cómo haces tú la lectura de nuestro tiempo? ¿Qué te preocupa?
Todo, pero nos tenemos a nosotros como respuesta y eso, a veces y en parte, puede tranquilizar. 

Se trata de planificar y, mucho más importante, de responder. Vivir es responder. Y, en caso de duda, releer esta frase de Emmanuel Levinas: «uno es responsable de todo y de todos, y yo más que los otros».


—Jordi, por favor, para mí siempre eres una fuente de inspiración, y sé que es duro elegir, pero recomiéndanos 3 de las últimas publicaciones de las que te sientes orgulloso como editor.
François de la Rochefould decía que cada vez que el rey nombraba a alguien tenía a un ingrato y a 100 ofendidos. He editado 1000 libros, podría herir a 997 personas, pero, ahí va: 

  • El libro de Albert Camus escrito por su hija.
  • En el foro Sintetia, sin duda, los títulos de Xavier Marcet, y, 
  • el tercero lo dejo abierto, para que quien nos lea mire nuestra web y se deje encontrar por el libro que le estaba esperando.

Acabamos con una recomendación, nuestro entrevistado… entrevistando:

Artículo escrito por Javier García

Editor de Sintetia

1 Comentario

  1. Andreu

    Como siempre, escuchar a Jordi Nadal_IP es un regalo, sus palabras emergen tan claras y sus ideas son tan pensadas y densas que acaba uno tomando apuntes para poder digerir y aprovechar mejor todo lo que dice.

    Responder

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