Javier Carril, autor de DesESTRÉSate: “Es realmente difícil encontrarse con un directivo con verdadera intención de trabajar en equipo y liderar cambios en su organización”

11 enero 2012 0

Conocí a Javier Carril tras encontrarme con su último libro, “Desestrésate”. Pensé que podría ser otro de los muchos títulos que hablan de un tema estrella en la sociedad actual, el estrés. Mi relación con el estrés es algo extraña, desde no conocer exactamente qué es, hasta pensar que incluso era algo “positivo y admirable” para los directivos y personas de empresa, hasta empezar a experimentar que puede ser uno de los desencadenantes más perjudiciales para la salud y con grandes efectos colaterales en distintos ámbitos. Me atreví con el libro porque estoy muy alineado con lo que dice su contraportada respecto querer aportar: “la visión de una empresa nueva, con valores nuevos, donde los profesionales alcancen su mayor nivel de productividad, creatividad y, al mismo tiempo, bienestar”. Bienestar y estrés parece que no pueden ir en la misma frase, al menos en unos niveles elevados de ambos. Esto rompía algún mito que tenía en mi cabeza, que solía asociar al estrés a “estar ocupado, tener muchas cosas y resolver rápido y ser efectivo con un nivel de actividad máxima”. Pero gracias a Javier Carril me he dado cuenta que los objetivos de realizar grandes tareas, complejas, creativas y alcanzar altas cotas de productividad no tienen que ir acompañados de altos niveles de ansiedad, nervios o estrés. El estrés puede ser tu amigo pero sólo si eres capaz de controlarlo. Y ésta creo que puede ser la gran aportación de este libro brillante, directo y práctico, publicado por la Alienta Editorial.

Tener a Javier Carril para los lectores de Sintetia es un lujo. Comienza un año muy complejo, lleno de incertidumbres, donde muchas empresas tienen que abordar importantes desafíos y adoptar decisiones duras. Estamos en el mejor ecosistema posible para que aflore el estrés, el mal rollo y la crispación. Y ante esto necesitamos alguna vacuna, y “Desestrésate” puede ser una muy recomendable.

..: Primero de todo, ¿puedes definirnos de forma sencilla y directa qué es el estrés y cómo podemos detectar si estamos en unos niveles relativamente altos?

El estrés es la reacción de nuestro organismo ante cualquier estímulo que desafíe su equilibrio, ya sea interno (nuestros pensamientos) o externo (los hechos). En ese sentido, el estrés es un gran aliado nuestro, si lo sabemos usar, ya que nos avisa de que algo nos está amenazando. Es relativamente fácil saber si tenemos un alto nivel de estrés, por ejemplo si cuando terminamos el día solemos estar muy agotados mental e incluso físicamente. También si solemos perder los nervios con cierta asiduidad en el trabajo o en casa. Otro síntoma claro es la sensación de avanzar sin un rumbo claro, sin un propósito, como si nos costara sostener las responsabilidades de cada día. O cuando no somos capaces de concentrarnos y escuchar a un compañero por estar absorbido por nuestras preocupaciones.

..: Una parte realmente útil de tu libro para autoanalizarse es aquella en la que explicas los 10 errores de las personas estresadas. ¿Nos puedes hacer un “minuto y titular” de esos errores?

Error 1: Creer que somos directores generales del universo

Error 2: Vivir esclavizados por los “debería” y los “Tengo que”.

Error 3: No dejar de pensar ni un segundo al día.

Error 4: Vivir en el pasado o el futuro, nunca en el presente.

Error 5: Trabajar demasiadas horas y creerse imprescindible.

Error 6: Ser reactivos en lugar de proactivos.

Error 7: Proponerse objetivos poco realistas y querer hacer muchas cosas a la vez.

Error 8: Creer que el estrés se elimina yendo de vacaciones o haciendo deporte.

Error 9: No tener objetivos claros.

Error 10: No parar ni un minuto para estar solo, en silencio con uno mismo.

..: Como comentaba anteriormente, una parte importante de las empresas españolas están en momentos francamente difíciles: despidos, reestructuraciones, negociaciones duras (proveedores, bancos, clientes…). Parece que todo esto es un combustible para el estrés. Para una persona poco entrenada en controlar sus pensamientos y sentimientos ante momentos así, ¿qué recomendación le harías?

Que practique el hábito de vivir el presente, de dar lo mejor de sí mismo en cada momento, en cada tarea, en vez de desgastar su energía adelantando acontecimientos dramáticos que casi con seguridad nunca sucederán. Si te concentras en marcarte retos, desarrollar planes de acción y extraer el aprendizaje, siempre desde el presente, evitarás todos esos pensamientos destructivos. Al final, cuando ponemos tanta energía en lo negativo, convertimos nuestros pensamientos en realidad, es la autoprofecía que se acaba cumpliendo. El mejor antídoto para desactivar la incertidumbre es focalizarse en el presente.

..: ¿Qué relación existe entre el estrés y la multitarea?

Existe una relación clara. Cuando pretendemos hacer varias cosas a la vez, es porque ya estamos estresados. Lo paradójico es que cuando tratamos de solventar el estrés, provocado por la multitud de tareas, tratando de ser un hombre orquesta, lo que hacemos es ejecutar las tareas de forma superficial y con poca atención, lo que nos provoca insatisfacción y más de un disgusto por los errores que inevitablemente cometemos. La consecuencia final de esta cadena es más estrés. Somos como el hámster que no sale de su rueda, porque al tener más estrés lo que hacemos es tratar de simultanear más tareas aún, lo que sigue aumentando nuestra ansiedad y empobreciendo nuestros resultados hasta el infinito.

..: ¿Cómo afrontar la concentración en una cosa cada vez con tanto móvil, alertas de e-mails, de mensajes de las redes sociales y un largo etcétera?

La concentración es el reto de este siglo, con tantas opciones que tenemos para dispersarnos y no afrontar con valentía nuestras metas. En el fondo, cuando nos distraemos con los tweets, mensajes o la alerta de los e-mails, estamos evitando enfrentarnos con la vida y con nosotros mismos, estamos evadiendo nuestra responsabilidad, y al final esta actitud nos pasa factura. Sólo hay un camino: ir eliminando todo lo que nos distrae de nuestros sueños. Cuando dejamos de jugar a ser niños, y nos centramos en lo realmente importante, comenzamos un camino de efectividad y motivación extraordinarios.

..: ¿Estar más “conectado”, tener acceso a más y más información (hasta llegar a una “infotoxicación”) puede lastrar nuestra productividad?

Absolutamente cierto. Recibimos una enorme cantidad de información y eso hace que nos perdamos en el océano y nos ahoguemos. Pero una vez más la clave está en nuestro interior. Sólo si dejamos de contarnos historias absurdas podremos salir de ese océano. Parece que si no leemos ese artículo o esa noticia, nuestra vida o nuestra carrera profesional se hundirá. Es ridículo, pero la mayoría de los profesionales caen en esta espiral que les provoca ansiedad. Lo mismo sucede con la cantidad gigantesca de e-mails que recibimos a lo largo del día. El 80%, según el principio de Pareto, no nos aportan ningún valor. Sin embargo, perdemos mucho tiempo en leerlos, e incluso en responderlos.

..: La comunicación es cada vez más estratégica para gestionar equipos, para negociar, para influir. Pero comunicar bien requiere de cierto equilibrio emocional y cierto “control” sobre lo qué, cómo y qué reacción genera esa comunicación. ¿Cuáles podrían ser algunas técnicas para lograr estos objetivos?

Hay dos técnicas básicas y fundamentales en la comunicación: escuchar y preguntar. Normalmente hacemos lo contrario, hablar sin escuchar, y nos extrañamos de lograr resultados tan pobres. Cuando escuchas con toda tu atención y realizas preguntas a los demás, estás logrando el control de la situación, ya que estás recabando información fundamental sobre lo que mueve al otro. Y sólo desde ahí puedes influenciar, liderar, comunicar con efectividad.

..: En el libro aportas muchas técnicas para controlar el estrés. Pones un gran énfasis en la importancia de la respiración. ¿De verdad respiramos tan mal y es tan importante?

Es fundamental conectar con nuestra respiración abdominal porque eso nos conecta con nuestra esencia, con nuestro interior. Y dentro de cada uno están todas las claves de nuestra vida, nunca en el exterior. Desde hace siglos, en las culturas orientales se ha demostrado que a través de la respiración abdominal logramos tranquilizar nuestra mente, además de dotarnos de una mayor energía y concentración para afrontar nuestros retos. Por ejemplo, los guerreros samuráis eran entrenados en la respiración abdominal para aumentar su fortaleza mental y emocional. La clave es practicarla todos los días, aunque sea muy poco tiempo, porque después la integramos a nuestra vida de manera inconsciente.

..: Tengo que reconocer que he puesto en marcha de forma habitual la técnica de la visualización para afrontar situaciones complicadas o, incluso, para “entrenar y dirigir” el resultado hacia lo que yo quiero que sea. Lo uso mucho para escribir o, incluso, para afrontar procesos de consultoría. Me gustaría que explicaras a nuestros lectores en qué consiste esta técnica y cómo se puede perfeccionar o aplicar para que cree un verdadero impacto.

La visualización consiste en cerrar los ojos e imaginarse que ya se ha conseguido el resultado deseado, o el objetivo. Imaginárselo como si se estuviera viviendo de verdad, atendiendo a detalles visuales (colores, luz, ropa que llevo, etc.) auditivos (mi tono, volumen de voz,…) y kinestésicos (sensaciones, emociones). Debemos recrear la situación lo más fielmente posible a nuestro ideal, durante unos cinco minutos. Y es fundamental repetir esta visualización frecuentemente. Cuanto más repitamos el ejercicio, más efectivo es para alcanzar dicho objetivo.

..: ¿Crees que existe algún tipo de relación entre el estrés y la ansiedad con la procrastinación, es decir, este habito que tenemos de “querer y no poder o no hacer y posponer y posponer”? ¿Cómo afrontar nuestros objetivos y retos con la mayor determinación y serenidad posibles, cómo se puede trabajar eso?

La ansiedad y el estrés tiene mucho que ver con la procrastinación, relacionada con el error número 6: ser reactivos en lugar de proactivos. La forma de trabajar este mal hábito es utilizar el kaizen, una técnica japonesa con probada efectividad para incorporar hábitos positivos sostenibles y afrontar nuestros objetivos sin los miedos que nos paralizan. Se trata de dar pasos muy pequeños, casi minúsculos, de manera constante. Eso hace que la zona de nuestro cerebro que activa el miedo no sea consciente del riesgo que supone ese pequeño paso, y de esta manera nos permita realizar las acciones que nos acercan a nuestros objetivos. En el libro explico en profundidad esta técnica, que es asombrosamente poderosa.

..: Eres un destacado coach de directivos y conoces bien las organizaciones empresariales. Me gustaría acabar la entrevista abordando un tema clave. ¿Una mejora en la forma en la que nos organizamos en las empresas podría reducir los niveles de estrés y aumentar la productividad, la creatividad y, por tanto, la innovación en las mismas? ¿Cuáles son los errores organizativos que consideras son más perniciosos para alimentar el estrés y matar la creatividad?

Los largos horarios laborales que permiten y fomentan muchas de las empresas reduce la productividad de sus empleados de manera drástica. Esto ya es un hecho demostrado en multitud de investigaciones. Sin embargo, seguimos empeñados en premiar las horas de trabajo en lugar de los resultados, y esto mata la innovación. Es lo que se denomina el presentismo, que además genera ansiedad y estrés, porque los empleados sienten que no tienen tiempo para dedicarlo a otras facetas de su vida que les aportan mucho bienestar, como su familia, deporte, ocio, etc. Además, existe una falta total de liderazgo en los directivos de las empresas. Es realmente difícil encontrarse con un directivo con verdadera intención de trabajar en equipo y liderar cambios en su organización. La mayoría sólo quiere hacerse fuerte en su puesto para que no le despidan y ganar cada vez más dinero.

En tercer lugar, los chinos, que en pocos años se convertirán en la primera potencia mundial, nos ven a los europeos como demasiado autocomplacientes y con poca propensión al esfuerzo. Es como si nos hubiéramos relajado pensando que está todo hecho. Creo que a pesar de la crisis no hemos reaccionado aún, y esto nos debería hacer pensar sobre qué futuro tenemos si continuamos así.

Foco en el resultado, liderazgo transformador de los directivos e implantar la cultura del esfuerzo y del inconformismo. Para mí, estos son los tres pilares sobre los que debemos construir la empresa europea de este siglo.

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