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La burbuja emprendedora y la revolución de lo material


Roberto Espinosa
La burbuja emprendedora y la revolución de...
Siento decir esto, porque además de colaborar con algunas de ellas, soy un verdadero admirador del trabajo de todas, pero alguien tiene que hacerlo. Las aceleradoras, incubadoras y lanzaderas de empresas de este país tienen los días contados, al menos, en su formato actual. Desde luego que no soy el primero en decir algo parecido, y ya se ha hablado bastante de la burbuja emprendedora que se está generando en este país (y seguramente en todo el mundo). Pero yo me refiero a otra cosa. Las aceleradoras (para resumir, a partir de ahora sólo usaré aceleradoras para referirme a todos los programas alrededor de las start-ups) son una cosa del pasado, están obsoletas. Las aceleradoras son víctimas del ecosistema que han ayudado a crear, y en cierto modo, víctimas de su propio éxito. Y aunque se crean en la punta de lanza de la tecnología, se han quedado atrás, y quizá para siempre. La revolución móvil dio a las aceleradoras su razón de existir. Métodos de creación de empresas express, con poquísima necesidad de CaPex, y con productos digitales. Es decir, si para montar una start-up en este mundo se necesitaba “poco”, para montar una aceleradora, no se necesita mucho más que un lugar físico pintado de colores chillones, una conexión a internet y “mentores”. Lo de tener acceso a financiación ya era opcional (sobre todo en programas públicos). Pero el mundo ha cambiado. En estos últimos días me he estado leyendo el último Technology Quarterly de The Economist, y algo que llevaba barruntando cierto tiempo ya ha terminado de estar muy claro. Hay una clara desconexión entre lo que los expertos consideran que son las tecnologías futuras y en lo que están trabajando los empresarios del futuro en las aceleradoras del presente. Esta última edición del Technology Review es prácticamente un monotématico sobre lo que parece que todo el mundo esta de acuerdo que va a ser la próxima gran explosión, la robótica. En realidad, si quisiéramos hablar de una tendencia todavía más genérica, hablaríamos de que el futuro está en las cosas materiales. Me atrevo a decir que después de un par de décadas centrados en lo digital, nos acercamos a un nuevo tiempo de lo físico. Eso sí, si esas décadas digitales se basaron en una revolución de un material muy físico cómo el silicio, esta próxima revolución de lo físico estará basado en lo digital. Los robots, la impresión 3d, los materiales inteligentes y cosas que ni imaginamos, estarán basados en la revolución que hemos vivido en el software, y se aprovecharan de muchas de esas cosas que se han desarrollado en los últimos años, la geolocalización, lo social, lo móvil… Si analizo mi experiencia personal (que no sé si es mucha o poca) y pienso en qué tipo de empresas se están incubando en la actualidad, se me ocurren muy poquitas que estén centradas en el mundo tangible o material. Casi todas siguen centrándose en el mundo móvil, las redes sociales… El pasado, o venga, el presente por no sonar excesivo. Pero no sólo eso, tengo también la sensación de que las aceleradoras se han diseñado para pensar “a lo pequeño”, y generan proyectos que piensan a lo pequeño. Los objetivos son realistas y modestos, lanzar un producto rápido, monetizar ese producto rápido y por lo tanto, ese producto será pequeño, y obviamente digital. Dudo que el Doctor Maligno con un plan de dominación mundial fuera a una aceleradora para desarrollarlo. Si lo hiciera, seguramente acabaría con una página web anunciando que en unos meses llegaría un plan de dominación mundial y buscando usuarios interesados en probarlo. La verdad es que las aceleradoras no se están quedando quietas y están evolucionando. Muchas de ellas están siguiendo una estrategia lógica, la especialización, verticalizarse. Es una estrategia interesante, la de diferenciarse y especializarse a través de la verticalización. Una estrategia que seguramente será buena a corto plazo, sin embargo, a largo, será un desastre.  Y será un desastre porque ese futuro necesita de otras cosas. Para empezar, ese futuro que vuelve a ser material, necesita de inversiones reales. No será suficiente un local con conexión a internet. Van a hacer falta máquinas, instalaciones que necesitan capital de verdad. Pero sobre todo, va a hacer falta tiempo. Los programas de todas las aceleradoras están limitados en tiempo, y suelen ser muy cortos. Con procesos de trabajo rápidos que buscan resultados inmediatos, métodos perfectos para el mundo digital. Pero, ¿lo son para este nuevo mundo? Pues algunos sí, pero otros de hecho serán perjudiciales. Es imposible desarrollar un nuevo material, o crear un dron volador en 6 meses (dos ejemplos del Technology Quarterly). Y retomo el tema de la verticalización y de por qué creo que a largo plazo es un error. Este futuro necesitará de muchísima colaboración interdisciplinar. Hacen falta ingenieros (industriales, civiles, aeronáuticos…), programadores, químicos, físicos, arquitectos, médicos…, y gente de negocios claro, trabajando juntos. La especialización actual es justo lo contrario, poner gente parecida para ir más rápido, programadores con más programadores aderezados con un poco de gente de negocios. Por todo ello, las aceleradoras del futuro tendrán que transformarse en “mini-clusters”. Los famosos clusters son el Santo Grial de todas las grandes ciudades y países del mundo. El otro día leía un nuevo intento, muy serio, de crear uno nuevo, en Chicago. Las aceleradoras tendrán que hacer eso, aunque a otra escala. Por eso, tendrán que especializarse, sí, pero en áreas de experiencia, no en mercados. Esos mini-clusters tendrán que tener unas instalaciones de acuerdo a su área de experiencia que puedan poner a disposición de sus empresas incubadas, bastante más que un simple escritorio y una buena conexión a internet. La buena noticia, es que si se cumple la promesa de la impresión 3D, esas instalaciones serán más asequibles. Los tiempos que manejarán estos mini-clusters serán mucho más largos. Imposible desarrollar, prototipar y fabricar un robot en 6 meses. Y esto tendrá una complicación añadida. Con una rotación de empresas mucho menor a la que tienen ahora, y encima con unas necesidades de capital mayor, estos mini-clusters tendrán que hilar muy fino y acertar mucho en las tecnologías y en las empresas en las que apuestan. La financiación, y una financiación a largo, será clave. El elegir muy bien las ideas, pero sobre todo las personas, será crítico. Y acertar en la combinación de empresas aceleradas será importantísimo. ¿Y qué pueden hacer las aceleradoras para cambiar esta situación? Se me ocurren un par de cosas. ..: La primera, empezar a salirse de lo “normal”. Empezar a buscar proyectos “físicos”, fuera del mundo puramente digital. Esto significará buscar en “caladeros” diferentes de emprendedores, y que seguramente no encajen bien en los programas que tienen en la actualidad. Pero, ¡ah!, las aceleradoras siempre hablan de saber manejar la incertidumbre y los cambios, es el momento de demostrar que pueden hacerlo ellas también. Según tengan más y más gente “rara” tendrán que cambiar sus programas, y eventualmente pensarse qué inversiones de capital harán para soportar los proyectos de estos emprendedores. ..: Y la segunda, acercarse a las universidades. Sé que esto es un tema muy manido, pero quizá es el momento. Tienen el conocimiento, y en muchos casos, tienen las instalaciones. Hace tiempo, las universidades sufrieron otra burbuja emprendedora en forma de fundaciones universidad-empresa de I+D. Toda universidad que se preciara tenía que tener una (en algunos casos varias) cómo objetivo de generar transferencias tecnológicas hacia las empresas locales, e incluso en algunos casos, proyectos empresariales propiamente dichos. Los primeros, se convirtieron en sumideros de subvenciones. Los segundos, conozco muy pocos casos. Los que yo conozco se cuentan con las manos. Hace años trabajé en una, y aunque les he perdido un poco la pista, viendo la coyuntura económica, me imagino lo mal que lo estarán pasando las que quedan (muchas fueron desmanteladas). Creo que puede ser un buen momento para aproximarse a ellas y ver si existe la posibilidad de trabajar conjuntamente en proyectos más pequeños de lo que están acostumbradas las fundaciones, y más físicos y de larga duración de lo que están acostumbradas las aceleradoras. En todo caso, aunque parezca que estamos en la época dorada de las aceleradoras en este país, creo que ya hemos pasado ese momento. Sin embargo, eso no significa que deban desaparecer, de hecho, creo que son tremendamente necesarias, y más teniendo en cuenta la situación de la innovación en este país. Las aceleradoras se han convertido en una especie de escuelas de negocio “low cost”, que realmente forman y desarrollan emprendedores. Esperemos que las aceleradoras tengan esa capacidad de pivotar de la que tanto hablan a sus acelerados y se adapten rápidamente a la nueva realidad. Todos lo necesitamos.

Sobre el Autor:

Roberto Espinosa. 

Economista apasionado por las tecnologías y la gestión empresarial. Ha desarrollado su carrera profesional en el mundo de las ventas B2B dentro del mercado TI. Colabora con diferentes programas para el fomento del emprendimiento. Sus opiniones son aportadas de forma exclusivamente personal. Síguelo en Twitter
Mostrar comentarios (12)

Comentarios

  • Logalia

    La verdad es que puede sonar “agorero”, pero estás en lo cierto. En nuestro país se están apostando demasiado por las start-ups del mundo digital. Pequeñas empresas para las que basta un local, un portatil y una conexión a Internet, con productos que pronto saturarán el mercado. Mientras en países como Alemania se invierte en industria y empresas medianas que prestan servicio a éstas. En España se invierte en el mundo digital de una manera muy intangible. Esto es beneficioso a corto plazo (porque necesita poca inversión) pero perjudicial a largo plazo (porque pronto se acabará el mercado).
    ¿Qué opinas que deben hacer éstas empresas para llegar a ser grandes en lugar de desaparecer?

    Saludos

    • Article Author
  • Roberto Espinosa Blanco

    Gracias por tu comentario! Lo que preguntas tiene tela :), pero aquí van un par de ideas…

    Lo primero que se me ocurre es que las empresas pequeñas colaboren de verdad con otras. Eso que se llama innovación abierta, que parece muy abstracto pero cuando se hace sobre cosas concretas es muy potente. Tengo la sensación de que muchas empresas pequeñas se fijan sólo en el resto como competidores, y no cómo fuente de ventajas competitivas a través de la colaboración.

    Por otro lado, el tamaño por el tamaño tampoco es beneficioso. En Alemania el tejido PYME es brutal, y dependiendo del sector, hay ventajas de ser mayores (o menores).

    Y luego, estar a la última, pero de verdad. Y utilizar eso para vender a tope, cuestionar las verdades absolutas de nuestro sector en nuestros clientes, y llevarles de la mano a esa “última”

    Saludos!
    @resbla

    • Article Author
  • David

    Sinceramente, llevo mucho tiempo pensando esto mismo, ya que además soy uno de los sufridores de esta nueva tendencia de emprendedores. Soy uno de los TR35 Spain de este año que concede el MIT y mi proyecto es altamente material y tecnológico… consiste es fabricar un equipo físico para cultivo de células y su modificación de forma automática… Como bien dices, no son proyectos cortos, más bien todo lo contrario, no solo en fabricarlo, sino hasta que se tiene la idea y se demuestra que lo que dices que haces, lo haces. Para esto hacen falta dos cosas muy importantes, por un lado un local con infraestructura apropiada para comenzar con los primeros bocetos y una segunda cosa capital destinado al efecto. En mi caso, el primer punto lo tengo cubierto, ya que estamos en el Parque Científico de Madrid, que es de las pocas incubadoras realmente científicas que existen en España… o que yo conozca. El segundo punto, es más complicado, ya que el largo plazo para un inversor, muchas veces no se conoce. Estos inversores en etapas tempranas no invierten y no se apuesta por los proyectos largos. Estoy de acuerdo en tus comentarios desde el punto de vista de que los emprendedores son buenos, pero tenemos que pensar que el largo plazo es importante y no solo el corto plazo. Quizás falta cultura emprendedora, pero no perdamos la esperanza. ¿Crees que esta tendencia, cambiará algún día y la colaboración universidad-empresa se realizará de forma correcta en algún momento? Sé que esto da para una charla completa y una discusión muy profunda, pero hay que cambiar las cosas y por algo hay que empezar.

    Saludos
    David

    • Article Author
  • Roberto Espinosa Blanco

    Hola David, lo primero darte la enhorabuena!!! Puede que te haya oído hace poco en la radio? 🙂

    Efectivamente la pregunta daría para mucho, y la verdad es que me encuentro bastante alejado de ese mundo ahora… Sin embargo, está claro que si miramos a países líderes en tecnología, el papel de las universidades, y su relación con las start-ups es muy muy cercana. En EEUU es obvio, en Reino Unido (quizá en Europa continental menos), si miramos a Japón, Córea y las nuevas potencias emergentes de Asia, pues está claro que tenemos que hacer funcionar esa relación lo antes posible. En España llevamos AÑOS hablando mucho y haciendo poco. También soy de la opinión que esto no se va a arreglar por arte de magia. Parece que esperamos que las AAPP o los políticos lo arreglen, cuando creo que el sector privado también podría hacer más
    Saludos, y mucho ánimo con tu proyecto!
    @resbla

    • Article Author
  • David

    Efectivamente… me dieron la oportunidad de hablar por la radio para hablar un poco sobre los premios TR35 y mi proyecto… toda una aventura.
    Saludos.

    • Article Author
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