La película del Business Intelligence: ¿Matrix o Un plan brillante?

9 Abril 2012 16

Hay mucha controversia con el término Business Intelligence (BI de aquí en adelante). Prácticamente, cada individuo tiene su propio enfoque y, por tanto, su propia idea sobre este concepto. No obstante, pienso que se podría alcanzar cierto consenso en torno a la definición que aparece en Wikipedia. Allí podemos ver que el término BI se refiere al uso de datos en una empresa para facilitar la toma de decisiones. Que abarca tanto la comprensión del funcionamiento actual de la empresa como la anticipación de acontecimientos futuros, con el objetivo de ofrecer conocimiento para respaldar las decisiones empresariales. Y si queremos profundizar un poco más, podemos leer que las funciones típicas del BI son el Reporting, OLAP, Data Mining, Gestión de procesos, Análisis Predictivos, etc.

Pero todo esto nos resulta familiar, ¿no? Realmente no hay nada nuevo. Uno podría pensar que el BI ha estado siempre ahí y que, ahora, se ha convertido en un término de moda que, simplemente, describe lo que ha estado ocurriendo durante décadas. Y, efectivamente, es así. El mundo del análisis siempre ha existido, incluso en el ámbito empresarial. Lo realmente novedoso ha sido la proliferación de aplicaciones informáticas que contienen sofisticados métodos de análisis cuantitativo “paquetizados”, los cuales pueden ser utilizados en la empresa sin necesidad de contar con expertos en econometría, estadística o matemáticas. En cierto modo, el movimiento pretendía generalizar el uso de la analítica avanzada en el marco empresarial. Como idea inicial, resulta interesante: sacar el análisis avanzado de su torre de marfil universitaria, “democratizándolo” y acercándolo a la empresa. Sin embargo, este movimiento ha constituido, paradójicamente, el gran problema del BI en los últimos años.

La proliferación de aplicaciones informáticas de carácter analítico ha llevado a las empresas a cometer un grave error. Se ha generalizado la identificación de Estrategias BI con Tecnologías BI, y se ha pensado que un matemático con un potente software de análisis estadístico aplicado a la empresa automáticamente implica que estamos haciendo BI. Desgraciadamente, este ha sido el camino seguido por una gran cantidad de empresas. Y, obviamente, los resultados han sido desastrosos. Al final, las empresas se han gastado grandes cantidades de dinero en complejos programas informáticos, en caros proyectos de consultoría y en la contratación y/o formación de unos pocos especialistas en la utilización de esas herramientas. Proyectos, en muchos casos, liderados por Áreas técnicas en la falsa creencia de que eran proyectos de tecnología. ¡Craso error!

El BI va mucho más allá de la mera tecnología. Es toda una estrategia que, efectivamente, incluye aspectos tecnológicos, pero también organizativos, de personas y de procesos. Precisamente por ello, la implantación de una estrategia BI ha de suponer necesariamente un cambio en la filosofía del negocio y un cambio estratégico en el que la información y el conocimiento aplicados a la toma de decisiones sean fuente de ventajas competitivas. Sin embargo, la tecnología por sí sola no cambia la eficiencia de una empresa. El cambio solo resulta enriquecedor cuando la tecnología es adaptada y su uso se convierte en un fenómeno cultural que cala en toda la organización. No es suficiente con adquirir potentes herramientas informáticas y, en el mejor de los casos, dotarse de un equipo de expertos en un determinado software que se lanzan a “analizar” datos (y no me referiré aquí a la forma en que las empresas “pervierten” el Data Mining alejándolo de una correcta orientación al cliente). Las empresas que adoptan esta visión no hacen otra cosa que malgastar recursos y acumular fracasos.

El BI, por tanto, se ha tratado como una moda envuelta en capas y más capas de tecnología, pero sin llegar a proporcionar ni una mínima parte de los resultados que se podrían haber esperado. Y precisamente ese diagnóstico tan negativo es el que puede llevarnos a una nueva definición que ayude a las empresas a explotar todas las potencialidades del BI (que las tiene, y muchas, si se lleva a la práctica correctamente). En este sentido, definiríamos el BI como la “capacidad organizativa” para “entregar y difundir” a lo largo de la organización “conocimiento de negocio”. Las comillas denotan los tres aspectos más relevantes del BI, y solo uno de ellos es tecnológico (la entrega y difusión, que nos lleva directamente al concepto de reporting), pues los otros dos son claramente conceptuales.

Según esta definición, el primer pilar del BI sería la obtención de conocimiento de negocio. Debemos ser capaces de poner los datos brutos en contexto para transformarlos en información y, a partir de ahí, disponer de la capacidad de análisis necesaria para transformar esa información en conclusiones accionables, esto es, en conocimiento. Para este viaje, es absolutamente imprescindible que se dé la correcta integración de bases de datos, software y talento analítico. Dediquemos unas líneas a cada uno de estos aspectos.

Datos. Al final todo se reduce a los datos. A la integridad y la flexibilidad de los datos considerados, simultáneamente, como facilitadores y como limitadores (este es un tema clave en la estrategia empresarial que daría para una buena cantidad de notas adicionales). Pero, además, debemos contar con el software apropiado para analizar estos datos. No, no me he vuelto loco. Llevo varios párrafos diciendo que el gran error en esto del BI es identificarlo con tecnología y con software enlatado, y ahora lo pongo como una condición para el éxito. No son visiones incompatibles. Evidentemente, la tecnología es necesaria, y para procesar las ingentes cantidades de datos que existen en las organizaciones resulta imprescindible disponer de software apropiado para ello. Otra cosa es tener la estrechez de miras para no pensar más allá. Y, finalmente, para cerrar este paréntesis, debemos contar con talento analítico (por cierto, un recurso enormemente escaso en las empresas y al que no se le presta la debida atención). Ya no debemos circunscribirnos al consabido conocedor del negocio o al experto en el software de análisis. Son importantes, pero tienen que estar complementados por matemáticos, expertos en bases de datos, económetras o informáticos. Personas que comprendan los requerimientos de determinados modelos, los supuestos implícitos en diferentes métricas, las implicaciones de algunos algoritmos de optimización,etc. En definitiva, equipos multidisciplinares donde el talento y la capacidad de análisis permitan aprovechar las inmensas posibilidades que nos brindan la tecnología y el software.

El segundo pilar del BI se refiere a capacidad organizativa, que  implica estrategia, personas y procesos. Estamos hablando del corazón de la empresa. De su cultura (obsérvese esto en contraposición con la práctica habitual de las empresas descrita con anterioridad). Y, por último, el tercer pilar descansa sobre la entrega y difusión de ese conocimiento a lo largo y ancho de la compañía. Habitualmente, nos referimos a este aspecto a través del término reporting. Junto al software de análisis, este es el único punto relacionado directamente con la tecnología y, desgraciadamente, es el que se ha llevado toda la atención al hablar de BI.

Si somos capaces de conjugar correctamente estos aspectos –conocimiento de negocio, estrategia, personas, procesos y difusión del conocimiento–, tendremos el éxito un poco más cerca. Afortunadamente, algunas empresas están empezando a dar algún paso en esta dirección. Están comenzando a ser conscientes de que se habían dejado encandilar y envolver por la tecnología apabullante de “Matrix”. Están empezando a entender que, para aprovechar todas las potencialidades que el BI nos ofrece, tienen que acompañar de “Un plan brillante” a todo ese despliegue tecnológico. Esperemos que esto únicamente sea el principio. Sólo así, el BI terminará colocándose en el lugar preponderante que se merece.

Sobre el autor:

Rafael Álvarez Cuesta 

Director de Análisis de Inversiones. Liberbank
Profesor Titular de Fundamentos del Análisis Económico. Universidad de Oviedo 

16 comentarios

  • Anónimo  

    Estimado Don Álvarez:

    Un tipo que sepa de BI se hace sus propios algoritmos con librerías de C++, Java, Python, R… El que contrata terceros para que se lo desarrollen suele no tener criterio de si están bien o mal implementados o de si son tan siquiera mejorables. Obviamente, de la flexibilidad del producto para adaptarlo a diferentes necesidades ya ni hablamos. El mero contrato evidencia que ni sabe de la materia ni espera saber. Y es que quien no sepa programar a nivel avanzado que no entre en BI. Cae de cajón.

    Muy cierto el hecho de que no haya ‘talento analítico’ en las empresas. No lo hay como tampoco hay ‘talento de gestión’. Lo único que hay en las empresas (españolas) son costes de agencia. Esos que hacen que un profesor de Fundamentos de Economía sea responsable de análisis de inversión y hable de IB cuando hay muchos otros departamentos mejor cualificados para entrar a analizar inversiones en un banco (finanzas e inteligencia informática, candidatos obvios). Esos que hacen que unos pocos bien posicionados se lo lleven todo sea cual sea el valor de su producto marginal o su coste de reposición. Esos que nos han llevado a la crisis actual que no es sino una crisis de ‘talento empresarial’. Esos que además hacen que a usted se le permita no pedir excedencia para garantizar que le dedica las horas que se le exigen en docencia e investigación.

    Gracias por el intento de aleccionarnos con otra clase de Fundamentos pero son ustedes mismos los que hacen que sus teorías no se sostengan en el mundo real – estoy seguro que usted sería el primero en frenar la entrada de alguien mejor que usted para gestionar el IB del banco, algo estratégico, me equivoco?

    Sin más le dejo ahora con su derecho a réplica para que salga de la crítica que obviamente no es para usted en particular sino para todos los que están en su situación.

  • Javier García  

    Firmar con nombre y apellidos.

    Y estaría fenomenal no meterse con "personas" en rivalidad universitaria…que parece más bien una crítica de rabia académica que de argumentos. No obstante, me alegro por su comentario y espero le contesten rápido.

    Gracias x comentar

  • Rafael Alvarez Cuesta  

     

    Estimado Anónimo,

     

    En primer lugar, permítame agradecer sus palabras. El objeto de este tipo de publicaciones es precisamente fomentar el intercambio y la discusión científica, de modo que cualquier opinión es bienvenida. No obstante, y dado que amablemente me concede el derecho de réplica, me acogeré a él gustosamente para responder tanto al comentario que se refiere a la propia nota, como al que alude a mi actividad profesional.

     

    Comenzando por el artículo, yo creo que sería deseable huir de afirmaciones absolutas. He dejado clara mi opinión acerca de la relevancia del talento analítico. Sin embargo, la “obligatoriedad” de ser un experto programador avanzado creo que es, cuando menos, opinable. Es cierto que la capacidad para programar es sumamente relevante. Sin embargo, considero más importante una correcta comprensión de lo que significan las herramientas estadístico-matemáticas para aprovecharlas en toda su potencialidad. Y para ello, siendo necesario conocer algunos aspectos de programación, no resulta fundamental ser un auténtico experto en esas tareas. En muchas ocasiones, es la simplicidad la que nos da el éxito. Y, como siempre, la estrategia por encima de todo lo demás.

     

    Con respecto a sus comentarios acerca de mi actividad profesional, usted opina que ser profesor de Fundamentos del Análisis Económico me invalida tanto para trabajar en el ámbito financiero como para hablar sobre Business Intelligence (y me da la impresión de que la lista no terminará ahí). Tomo nota de su opinión, pero debo aclarar que no pretendo dar lecciones a nadie. Simplemente estoy poniendo en común mis vivencias y mis opiniones para discutir sobre ellas. Si ello puede contribuir en algo, lo daré todo por bien empleado.

  • Abel Fernández  

    Estimado Sr/Sra:

    ¿Podría aclarar en qué consiste su crítica? ¿Quizás que los profesores universitarios no tienen per se capacidad para dirigir operaciones en una empresa privada? Aunque pueda ser cierto que la Universidad española sea un poco inmovilista, ¿no serían de aplaudir las ocasiones en que se intenta romper la barrera con la realidad y llevar a cabo transferencia real de conocimiento?

    Aclare por favor el sentido de su crítica, porque si solo se trata de una personalización habremos de borrarla. Y, si se trata de una personalización, firme al menos con su nombre. El anonimato puede ser una herramienta valiosa para expresar opiniones fundadas sobre temas sensibles, pero cuando se recurre a él para hacer una crítica personal, pierde todo su valor.

    La BI es difícil de estandarizar y paquetizar porque requiere especialización en múltiples áreas y una visión muy amplia. La BI requiere, por una parte, conocimientos de estrategia empresarial para conocer las preguntas que se quiere responder. Requiere también conocimientos teóricos de economía que ayuden a desentrañar aspectos de la estructura de los datos; sin estructura no hay practicamente capacidad de identificación (salvo que nos pasemos el día generando experimentos aleatorios). Por otra parte, requiere conocimientos profundos de estadística para, a partir de los datos, contrastar empíricamente qué relaciones existen entre los mismos, si son espúreas, de causalidad o si pueden generar hipótesis alternativas. Y, por supuesto, también requieren capacidad de implementación (sea en C++, Java, Ruby, etc) para la recogida, tratamiento y presentación de los datos y su estructura.

    Pues bien, todos estos requerimientos los veo como una razón de más para que haya puentes entre el mundo académico y la empresa. ¿Argumenta usted que esto no es así o solo está haciendo una crítica personal?

     

  • Anónimo  

    Gracias por compartir el post sobre la importancia del uso correcto del BI ,creo que las organizaciones tienen un trabajo importante de aqui en adelante al tratar de gestionar correctamente esta herramienta.

    Coontigo
    http://estrategica.tv/

  • Anónimo  

    … y no menos interesantes comentarios. Creo que he entendido lo que ha querido decir y voy a aventurarme a aclarar algunos comentarios, si no le importa.

    Reciba un cordial saludo,

    Sergio Martín

  • Anónimo  

    Estimado Abel,

    En qué momento ha creído usted que esto es una crítica al puente entre el mundo académico y la industria? Por lo que entiendo (o eso quiero entender por ser así mi opinión) no es crítica a dicho puente: primero dice que hay otros departamentos probablemente más cualificados para hacer BI (esto es, viene a dejar entrever que en la empresa el amiguismo importa más que la eficiencia) y luego añade que debería existir ese puente pero exigiendo dedicación a tiempo completo para que no quiten tiempo al mundo académico (opinión que también comparto, para qué nos vamos a engañar).

    Saludos,
    Sergio Martín

  • Anónimo  

    A mi juicio, tiene usted todo el derecho a réplica porque ha sido objetivo de una crítica global y no hay derecho que solo usted tenga que defender dicho caso. Es la parte que menos me agrada del comentario de anónimo.

    Sea usted la persona más eficiente para su puesto o no, seguro que eficiente es.

    Saludos,
    Sergio Martín

  • Anónimo  

    Estimado Javier,

    Me parece que “anónimo” se disculpaba con Rafael por hacerle objetivo de su crítica. Fue bastante duro con él y entiendo su apoyo a su invitado. Pero eso no hace que su crítica sea “más bien de rabia académica que de argumentos”. Sus argumentos son bastante claros y muy, muy acertados en el caso español.

    Una cosa más, no entendía bien por qué “anónimo” firma como tal y ahora veo que sale por default! Me vas a disculpar pero no veo cómo firmar más allá de ponerlo debajo de estas líneas.

    Saludos,

    Sergio Martín

  • Anónimo  

    Soy el tipo anónimo – qué no anonymous…

    Me llamo Roberto Fernández, soy asturiano emigrado, tengo doctorado en ciencias computacionales. Creo en los vínculos académico-industriales como poca gente lo hace. Creo que es por todos conocidos que España no es un país meritocrático e importa más “ser amigo de” que “ser experto en”. Creo que por el hecho de que no haya “expertos de, en” tenemos los problemas que tenemos en España y seguiremos emigrando. Creo que Asturias es especialmente no-meritocrática y se está echando a perder porque no se dan oportunidades a los jóvenes. Creo que ahora a los treintañeros se les llama jóvenes para no darles puestos de relevancia. Creo que el Presidente del banco para el que trabaja Álvarez ya lo era siendo treintañero y saliendo directamente de la facultad. Sigo creyendo que la academia debe estar ligada a la industria pero no para puestos de gestión, obviamente, puesto que éstos requieren experiencia profesional (nivel experto). Creo que el resto es política. Y no, no creo en la política.

    Un saludo, insisto en que no era crítica personal para Álvarez (si bien mantengo que participa en el reparto no meritocrático) y mando un abrazo a Sergio Martín, por haberme entendido directamente – creo que hablé bien claro y que a Don Abel le pudo su amor por la aplicación de la ciencia en el mundo empresarial (pasión que comparto).

  • Rafael Alvarez Cuesta  

    Resulta bastante triste que, en lugar de dedicarnos a darle vueltas a lo que se afirma en el artículo, estemos aquí discutiendo si yo participo o no en el reparto no-meritocrático, si existe el amiguismo o si resulta pertinente la dedicación universitaria a tiempo parcial. Este cruce de mensajes es una clara muestra de lo que está ocurriendo en muchos ámbitos. Así nos va! De todos modos, solo quiero hacer algunas aclaraciones para dar por zanjado el tema. Este será mi último mensaje de réplica a cualquier comentario que no tenga que ver con el artículo.

     

    Me parece enormemente osado criticar alegremente qué es lo que hace un determinado departamento de una empresa concreta sin saber exactamente cómo es esa organización. Se dice que hay departamentos más apropiados que Análisis de Inversiones para hacer BI. No puedo estar más de acuerdo. Es lo que ocurre en mi empresa, donde existe una unidad que específicamente se dedica a tareas relacionadas con BI. De no entender esto a hablar de amiguismo, solo hay un pequeño paso que la ignorancia y la osadía acortan un poquito más.

     

    Mi trayectoria  profesional no se circunscribe a mi posición actual. El hecho de que ahora esté trabajando en un área financiera… ¿Presupone algo acerca de mis puestos anteriores? ¿Sabe alguno de ustedes cuál es mi experiencia en el mundo empresarial? Independientemente de que haya personas más capaces que yo (eso es lo único seguro de toda esta discusión), creo que los árboles no les dejan ver el bosque. Han interpretado (erróneamente) un montón de cosas que no han sido afirmadas en ningún momento. Y, por supuesto, no pienso dedicar ni una línea a mi relación laboral con la Universidad. Aunque no se lo crean, mi contrato a tiempo parcial (que cumplo con creces) es legal. ¡Y lícito! En cualquier caso, como no puede ser de otro modo, ustedes pueden no estar de acuerdo.

     

    Saludos  

  • Javier García  

    Muy bien Sergio!

    Encantado de que leas y participes tan activamente en Sintetia.

    Muchas gracias! Un abrazo

  • Abel Fernández  

    Gracias por su aclaración.

    Respecto a mi pasión por llevar la ciencia a la empresa, me gustaría aclarar que es fundada. En el mundo académico (serio) se está llevando el problema de la identificación hasta el paroxismo, hasta el punto de que, en un seminario o congreso, la mayor parte del tiempo se dedica a la discusión de los supuestos y los problemas de identificación (que se podrían resumir con el término "endogeneidad"). Y personalmente me parece algo fantástico, por muy alejado que esté de la realidad.

    En cambio, en el mundo empresarial esas cosas suenan a disquisiciones bizantinas. Parece que por tu experiencia conoces el mundo financiero, así que sabrás de sobra que dicho sector es una isla en un mar de ignorancia estadística. Pero, fuera de las finanzas, podría contarte casos de empresas muy grandes con apenas capacidad para desestacionalizar una serie. Y no hablemos ya de mentar problemas de endogeneidad en sus análisis. Y, por supuesto, olvidemos nuestro sector público, ese pequeño ente que fagocita el 40% de nuestro PIB.

    Por ello creo, honestamente, que existe un puente que tender entre ambos mundos y mucho que ganar en términos de productividad.

     

  • Anónimo  

    Debemos de tener en cuenta que se necesita una conjugación entre objetivos e instrumentos para llevarlos a cabo. La proliferación de herramientas que nos ayudan a la toma de decisiones hace que la cantidad de información que tenemos sea elevada, pero a la hora de tomas decisiones, ¿Se realiza un planteamiento inicial?.

    Mi reflexión se resumiría en lo siguiente: Si se realiza un buen análisis previo , de carácter discriminante, a la hora de tomar DECISIONES podremos centrarnos solo en aquellas variables clave que son las que en realidad nos interesan . Por lo que ¿Se necesitaría una GRAN CANTIDAD de herramientas? : NO, solo aquellas que nos permitan conocer su comportamiento y su evolución futura (de las varibales clave).
    De esta manera también ayudaremos a los profesionales que trabajan con nosotros ,en el diseño e implementación, para centrarse en lo realmente importante, es decir, todo aquello que influya en las variables claves.

    Posteriormente también facilitaría el seguimiento y la comparativa, ya que se podrían analizar las desviaciones entre esos planteamientos iniciales y el resultado final.

    Ahora bien, ¿sería un elemento estático?: NO tendría un caracter dinámico, ya que en un momento determinado las variables clave pueden modificarse por condiciones del entorno (interno y externo).

  • Rafael Alvarez Cuesta  

    Loreto,

     

    Muchas gracias por tu comentario. Coincido contigo en que el tema de las variables clave es fundamental. Hemos pasado de un mundo en el que resultaba difícil obtener información a otro en el que el problema es extraer la información relevante entre el contínuo bombardeo al que nos vemos sometidos. De hecho, en el artículo se dice explícitamente que “al final todo se reduce a los datos”. No obstante, aún siendo la selección de variables clave un problema importante, yo voy un poco más allá. En mi opinión (y creo que algún otro participante se ha manifestado en esta misma linea), es básico conocer cuál es el proceso generador de los datos que estamos analizando, pues ello tendrá importantes implicaciones en forma de restricciones, endogeneidad, estructura, supuestos, etc. Y, obviamente, también determinará la selección de variables clave.

     

    Con respecto a otra de las cuestiones que manifiestas, no estoy muy seguro de que la proliferación de herramientas sea necesariamente un problema en si mismo (sí lo es el uso que se hace de ellas). En este sentido, puede apreciarse un claro trade-off entre idoneidad de las herramientas e integración de las soluciones. Por un lado, no existe una única herramienta que sea excelente para atacar todos los problemas, lo cual nos llevaría a una gran diversidad de aplicativos. Por otro, una suite integrada que contenga una gran cantidad de aplicaciones en una única plataforma, supondría sacrificar precisión e idoneidad en el análisis a cambio de operatividad, facilidad de mantenimiento y sencillez. Como siempre, el equilibrio es difícil de alcanzar. Precisamente, muchos de los males del BI han venido por el hecho de querer utilizar paquetes completos con programas de análisis enlatados y con vocación universal.

     

    Saludos

  • […] sino más, saber qué tienes que medir que el acto de medir. En Sintetia hemos hablado del business intelligence (que es una forma “pedante” de hablar de análisis “inteligente” de datos) y se decía que […]

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