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Thomas Sargent y Christopher Sims, Premio Nobel de Economía 2011


Abel Fernández
Thomas Sargent y Christopher Sims, Premio...

El Banco de Suecia ha galardonado a Thomas Sargent y Christopher Sims con el Premio Nobel de Economía 2011. Thomas Sargent es profesor de la Universidad de Nueva York, mientras Christopher Sims es profesor de la Universidad de Princeton.

Concretamente, se les otorga el premio por su “contribución a la investigación empírica en macroeconomía”. En los modelos macroeconómicos es muy difícil distinguir entre causa y efecto, ya que los fenómenos de interés son completamente endógenos, esto es, la relación de causalidad corre de forma cruzada entre fenómenos como el desempleo, la inflación, la productividad o la oferta monetaria. Por ese motivo, la observación de correlaciones no es una buena guía para la toma de decisiones.

Por lo tanto, la estimación de relaciones sólidas de causalidad es vital para la toma de decisiones del sector público. Un buen ejemplo de ello es que, durante muchas décadas, se suponía que existía una relación estructural entre inflación y desempleo –la llamada curva de Phillips-, y que el sector público podía, actuando sobre la oferta monetaria, controlar el desempleo. La crisis de los años 70, con una combinación de desempleo e inflación, mostró que dicha relación no era tan robusta como se suponía. Seguir confiando ciegamente en dicha relación habría llevado a más errores de política económica.

Tras dicha experiencia, la crítica de Robert Lucas introdujo el papel de las expectativas en la macroeconomía: los agentes ya no son ciegos, forman expectativas respecto al comportamiento futuro de agregados como la inflación o el tipo de interés nominal. Christopher Sims y Thomas Sargent tomaron el relevo empírico tras el nuevo impulso teórico iniciado por Lucas y otros grandes macroeconomistas (Prescott, Kydland). Desarrollaron un proceso en tres etapas que se puede resumir de la siguiente forma:

  • En primer lugar, se estima empíricamente la evolución de los distintos agregados macroeconómicos en función del resto de variables y de los datos históricos (lags) de todas las variables en su conjunto, un proceso estadístico conocido como VAR (Vector Autoregression)
  • A continuación se utilizan dichos resultados para, a través de la modelización teórica, establecer la magnitud de las relaciones de causalidad entre los distintos fenómenos
  • Por último, se representan gráficamente las funciones impulso / respuesta a lo largo del tiempo, que muestran la relación dinámica entre las variables de interés, así como las mejores opciones con que cuenta la política económica para mejorar la situación.

El premio supone, en definitiva, un espaldarazo a la macroeconomía moderna, la cual tiene no pocos detractores. Parte del rechazo que hasta ahora ha producido se debe a la dificultad técnica de calcular y estimar los nuevos modelos macroeconómicos. Al incorporar las expectativas al comportamiento de los agentes, muchas de las actuaciones del sector público se tornan ineficaces, lo que muchas veces ha sido visto como un arma de los defensores de libre mercado contra la intervención pública en la macroeconomía. Sin embargo, los especialistas en la nueva macroeconomía, muchos de ellos con tendencias demócratas y de izquierdas, argumentan que la nueva macroeconomía es más difícil porque tiene en cuenta aspectos antes ignorados por la práctica habitual y que sí, que es cierto que es más difícil hallar buenas respuestas a los problemas económicos desde el sector público. Pero que, cuando dichas respuestas se encuentran, los resultados son mucho más satisfactorios y no se derrochan recursos públicos.

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