Sintetia

Artículos relacionados

Volver a los últimos artículos

La espinosa relación entre la productividad personal y el estrés


Colaboración
La espinosa relación entre la productividad...
En una reciente investigación de la doctora Elisabeth Kirby, de la Universidad de California, se ha comprobado, una vez más, la directa conexión entre los niveles de estrés y nuestro rendimiento profesional. La investigación demuestra que determinados niveles de estrés, cuando son puntuales y se producen de forma intermitente, pueden aumentar nuestro rendimiento hasta convertirlo en óptimo. Sin embargo, cuando tenemos una experiencia de prolongado o continuado estrés, llega un momento (umbral) en que nuestro rendimiento cae en picado, hasta convertirnos en personas dispersas, confusas y con bajo rendimiento.
Vía Shutterstok
Vía Shutterstok
  En la investigación Kirby ha descubierto que el estrés puntual e intermitente incluso genera nuevas células en zonas del cerebro asociadas con la memoria y otras capacidades mentales. El ser humano, hace millones de años, cuando su cerebro no estaba tan evolucionado, tenía estas experiencias puntuales e intermitentes de estrés, al igual que un ciervo o cualquier otro animal. Un ciervo experimenta estrés, y sus reacciones fisiológicas asociadas, cuando un depredador aparece y le persigue para devorarlo. El estrés puntual funciona como un mecanismo de defensa ante una amenaza a su supervivencia, y le hace correr a la máxima velocidad que puede. Si se salva, dicho estrés desaparece casi inmediatamente, porque el ciervo no sigue agobiado o estresado pensando en lo que le ha sucedido hace un rato. Sin embargo, el hombre sí lo hace. Me refiero a que después de una situación estresante (una bronca con nuestro jefe), nuestro cerebro continúa generando pensamientos agobiantes sobre dicha experiencia durante minutos, horas, y a veces durante semanas o meses. Todos estos pensamientos sobre el pasado son precisamente provocados por la progresiva complejidad y sofisticación a lo largo de millones de años de evolución de esta máquina impresionante que tenemos dentro de nuestra cabeza. Igual que esto, también nuestra mente genera muchísimos pensamientos sobre el futuro inmediato o lejano. A veces queriendo que llegue el próximo fin de semana o las próximas vacaciones, y otras preocupándose por situaciones o experiencias negativas (“Y si sucede…”) que aún no han sucedido, y que en la mayoría de ocasiones, nunca llegan a suceder. Por eso, nuestro cerebro, si no lo entrenamos adecuadamente, nos genera inevitablemente esa experiencia prolongada de estrés que la investigadora del estudio comenta como perjudicial y devastadora para nuestro rendimiento. Aunque no tengamos una situación de amenaza o peligro para nuestra integridad, estamos estresados, ansiosos y tensos, generando problemas ficticios o regodeándonos en decisiones erróneas del pasado. Eso hace que casi nunca estemos realmente presentes en el Aquí y Ahora, concepto clave de la concentración, y del alto rendimiento. Si tenemos nuestra mente ocupada y llena con cosas del pasado o el futuro, no la podemos ocupar en lo que tenemos que hacer en cada momento, con total presencia y atención. Tampoco hay espacio para lo nuevo, por lo que esta tendencia del cerebro es también muy destructiva respecto a la creatividad y la innovación. Pero ¿Cómo entrenamos a nuestro cerebro para evitar este desgaste total de energía? ¿Cómo logramos dirigir nuestra mente hacia el aquí y ahora, para estar plenamente concentrados en la tarea que tenemos delante? ¿Cómo limpiamos nuestra mente saturada, para poder ser más creativos e innovadores? La respuesta es el Mindfulness. El Mindfulness es una técnica, validada por cientos de investigaciones y estudios neurocientíficos, con la cual entrenamos nuestra mente para desarrollar su máximo potencial. Mediante el mindfulness, logramos desarrollar numerosas habilidades cognitivas y emocionales, como la gestión de emociones, la concentración, la presencia, el foco y la claridad mental. Uno de los primeros ejercicios que se practican de mindfulness es el de permanecer durante unos minutos, inmóvil, sentado en una silla, sin hacer nada, con total atención a todo lo que suceda en el momento presente, en el Aquí y ahora. Si lo hacemos, notaremos que tarde o temprano nuestra mente trata de escapar del ejercicio, porque se siente más cómoda fabricando múltiples y constantes pensamientos sobre el pasado o el futuro. Necesitamos técnicas de entrenamiento mental como el Mindfulness, porque cada vez tenemos más información, de múltiples fuentes, cada vez soportamos más estímulos (WhatsApp, Twitter, e-mail, etc.) y nuestra mente está cada vez más dispersa, descentrada y estresada. Es decir, tenemos una mente cerrada y bloqueada que no nos sirve de mucho. Entrenemos la mente para abrirla como un paracaídas, para potenciarla, para que nos lleve a los máximos niveles de éxito y felicidad, tanto en la vida como el trabajo.

Sobre el autor:

Javier Carril, socio de Execoach y autor de los libros “Zen Coaching

Mostrar comentarios (0)

Comentarios

Artículos relacionados

Estrategia

¿Inviertes en ‘pitch’ o en clientes? Los peligros de la burbuja emprendedora

Hace unos meses leí un artículo en la Harvard Business Review en el que se hablaba de la verdadera fiebre sobre el storytelling (yo siempre prefiero narrativa) que recorre el...

Publicado el por Roberto Espinosa
Estrategia

El cliente y la terapia de pareja

Uno de los signos de los tiempos es que parecemos obsesionados con replicar el mundo real en un mundo virtual adherido a una pantalla. Reflejamos la amistad en Facebook, la...

Publicado el por Javier Ongay