El (improbable) acceso a los mercados de capitales de una Cataluña independiente

3 octubre 2012

El pasado domingo 30 de septiembre, el diario El Mundo, en su suplemento de economía “Mercados”, publicó un reportaje especial sobre Cataluña y su posible independencia. Desde Sintetia hemos tenido el honor de participar con el artículo de opinión que reproducimos a continuación.

La viabilidad de la independencia de Cataluña depende, entre otros factores, de su capacidad para financiarse a corto plazo. ¿Es cierto el argumento de que la falta de acceso a los mercados de capitales se solucionaría al separarse de España? Tras la separación, Cataluña se encontraría en muchos aspectos fuera de la Zona Euro, lejos de cumplir las condiciones de ingreso -dejar el euro es fácil, entrar no- y enfrentándose a una dura decisión antes del acceso: adoptar informalmente el Euro o crear su propia moneda.

La primera opción presenta serios problemas. Aunque países fuera de la Eurozona como Montenegro usan el Euro, una cosa es poder realizar transacciones en Euros y otra muy distinta formar parte del conjunto de instituciones de un área monetaria. Por ejemplo, ¿acaso se financian los bancos de Montenegro en el Banco Central Europeo?

La segunda opción sería factible en una situación estable, como muestra el caso de la República Checa tras la escisión de Eslovaquia; nada impide a un país del tamaño de Cataluña emitir con éxito su propia moneda. Pero de nuevo la coyuntura dificulta esta opción, ya que los acreedores exigirían una fuerte prima para compensar el potencial riesgo de tipo de cambio por la probable pérdida de valor de la nueva moneda.

Así, ambas opciones presentan fuerte incertidumbre. En el medio plazo, como comunidad rica y contribuidora neta que es, su situación fiscal mejoraría respecto a la de España -aunque existiría una incertidumbre razonable respecto a las decisiones de residencia de algunas empresas y ciudadanos tras la independencia-, pero en el corto plazo viviría al borde del impago por su déficit e inevitable necesidad de financiación.

Para evitar el impago, tendría de nuevo dos opciones: realizar un brutal recorte de gasto o conseguir el apoyo financiero de organismos internacionales. En el primer caso, ¿desean realmente los ciudadanos catalanes cerrar su déficit en un solo año y experimentar una contracción del PIB cercana a los 7 puntos? En el segundo caso, ¿creen que la Comisión Europea o el Fondo Monetario Internacional apoyarán movimientos que desestabilicen aún más la Eurozona? La incertidumbre en cualquiera de estos casos dificultaría enormemente el acceso de Cataluña a los mercados de capitales.

Artículo escrito por Andrés Alonso

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