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Dejen por favor de desbarrar respecto a los PGE


Abel Fernández
Dejen por favor de desbarrar respecto a los...
PGE14 Todos los años, más o menos en estas fechas, el Gobierno publica los Presupuestos Generales del Estado, lo cual supone una buena excusa para que medios e ideólogos desbarren sin ton ni son sobre la interpretación de los mismos. La triste realidad es que pocas noticias del ámbito político tienen tan poca relevancia como esta y, además, ninguna bate el listón de la misma en cuanto a interpretaciones erróneas. En esta serie de aclaraciones no criticaremos a ningún medio ni analista en concreto; cada responsable que revise su trabajo e intente ser más honesto el año que viene.
  1. Los PGE son solo una “declaración de intenciones” que, en un entorno macro tan inestable, son papel mojado. Cuando todavía no se han cerrado los PGE del presente año, los cuales llevan ya considerables distorsiones respecto a lo planeado, el Ministerio de Hacienda está legalmente obligado a hacer una previsión razonable de ingresos y gastos para 2014. Pero la imaginación propone y la realidad dispone. Muchas partidas ni siquiera se ejecutarán para no disparar aún más el déficit. Otras partidas necesitarán un gasto aún mayor y los ingresos… nadie sabe qué pasará con ellos, porque dependen en gran medida de una coyuntura imposible de anticipar.
  2. Los PGE comprenden solo la Administración Central y la Administración de la Seguridad Social (que solo se encarga de pensiones + prestaciones de desempleo; mucho despistado aún cree que la sanidad corre a su cargo). Pero se dejan fuera los presupuestos de las CCAA y de las Corporaciones Locales (ayuntamientos), que suponen aproximadamente la mitad del gasto público. Así, no podemos conocer la realidad completa de nuestro sector público, pues dos de las competencias centrales del sector público, sanidad y educación, dependen de las CCAA, que se financian por un kafkiano “sistema de financiación” que comprende tanto transferencias del Estado como impuestos y tributos propios.
  3. Existen dos tipos de clasificaciones del presupuesto público, la clasificación económica (salarios, gasto corriente, inversión, transferencias…) y la clasificación funcional (educación, sanidad, seguridad, pensiones…). La verdaderamente importante es la funcional, es decir, la que responde a la pregunta de “¿En qué gastamos?”. Y esta es precisamente la pregunta a la que los PGE no pueden responder al no tener información consolidada del gasto funcional de las CCAA y las Corporaciones Locales. El gasto en sanidad y educación en los PGE, respectivamente alrededor de los 4.000 y 2.000 millones, es solo una fracción del gasto real acometido por las CCAA. El gasto total en sanidad ronda los 70.000 millones de € (el 7% del PIB) y el gasto en educación los 50.000 millones (el 5% del PIB). La importancia real del gasto estatal en educación y sanidad es dispar. Mientras en educación se encuentran las becas estatales, uno de los pilares de la igualdad de oportunidades, nadie sabe muy bien a qué se dedica el Ministerio de Sanidad (espero encantado una ilustración al respecto).
  4. ¿A qué viene la obsesión con la inversión? El sistema de financiación autonómica ya provee de suficientes injusticias como para preocuparse por cuántas toneladas más (o menos) de cemento se van a tirar sobre nuestros parajes. Las infraestructuras españolas per cápita son absolutamente excesivas para nuestras necesidades y coyuntura. Deberíamos preocuparnos infinitamente más de cómo financiar correctamente sanidad y educación, que dependen de los presupuestos autonómicos, que de las autopistas que no se harán. En este punto voy a hacer una excepción con aquello no meterme con nadie en concreto, dada la relevancia de la fuente. El País titulaba hoy a cuatro columnas “La inversión en España retrocede 25 años”. ¿Y qué?
  5. Una pequeña aclaración no tan importante: en los “Sueldos y salarios” de la Administración Central se encuentran los pensionistas de gran parte del sector público, luego el gasto en pensiones real es superior al declarado por la Seguridad Social. Recordemos que este es el dilema más grande al que se enfrenta nuestra sociedad: ¿queremos más pensiones o más gasto en educación e I+D?
Quien quiera hacerse un cuadro completo de la actuación del conjunto de las Administraciones Públicas españolas puede visitar esta página de la IGAE, en la que se puede encontrar información consolidada del gasto por funciones de las cuatro administraciones. Sí, se encontrará con la “sorpresa” de que la información solo está completa para 2011, pero esa es la realidad de la información presupuestaria consolidada.
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Comentarios

  • Dejen por favor de desbarrar respecto a los Presupuestos Generales

    […] Dejen por favor de desbarrar respecto a los Presupuestos Generales […]

    • Article Author
  • Manuel Sarachaga

    Estimado Abel,

    Admiro siempre tus trabajos y también tus ponderados y acertados artículos. No obstante, no me he podido resistir en esta ocasión a hacer alguna puntualización a tus comentarios.

    1. Por suerte o por desgracia, los PGE no son meras declaraciones de intenciones. Es cierto que los ingresos son en su mayor parte previsiones, y que los gastos se pueden retener, modificar, ampliar, etc. Sin embargo, estos gastos son un límite legal a la actuación del gobierno, que de otra forma sería completamente discrecional. Porque, si bien es cierto que los puede modificar, ha de hacerlo de acuerdo a los procedimientos legalmente establecidos, que en ocasiones (especialmente si se trata de incrementos del gasto) requiere su paso por las Cortes. Además, la previsión de ingresos (que es la que soporta un determinado nivel de gastos, teniendo en cuenta el déficit previsto y la capacidad financiera), recoge las modificaciones tributarias para el año presupuestado y debe ser defendida por el gobierno sobre bases creíbles (ya sé, ya sé, revisemos los últimos años), no sólo ya en las Cámaras, sino en la UE. No me extiendo más en este punto, que da para mucho, pero desde luego los PGE no son como los Pptos de una empresa ni mucho menos, como parece desprenderse de tu comentario.

    2. Los PGE sí que contemplan buena parte de los Pptos de las CCAA y las EELL, ya que en ellos figuran las transferencias a estas Administraciones (sistema de financiación de las CCAA, participaciones de los EELL en los tributos estatales, transferencias condicionadas, etc). De hecho, el Ppto de ingresos de una Comunidad Autónoma se hace en buena parte sobre la base de las transferencias que figuran en los PGE.

    3. Se te olvida la clasificación orgánica, que también es necesaria. Respecto a la funcional, una cosa es que determinados gastos no sean competencia del Estado (y por tanto no figuran como tales en su Pptos) y otra que el Ppto no ofrezca la información funcional, que sí lo hace. Efectivamente, para saber lo que en España se destina a Educación o Sanidad hay que mirar fundamentalmente los Pptos de las CCAA, pero no porque los PGE no ofrezcan una clasificación funcional, sino porque éstas no son competencias estatales (salvo algunos aspectos puntuales como los que citas).

    4. Estoy completamente de acuerdo en que hay una sobredotación de infraestructuras (creo que el AVE será el gran ejemplo que se use en el futuro -además de aeropuertos peatonales y cosas similares- como una infraestructura insostenible). Pero precisamente por eso hay que analizar en qué invierte el Estado. Si lo hace en más AVE y más autovías o lo hace en proyectos de I+D; si se siguen construyendo aeropuertos estúpidos con dinero estatal o se invierte en infraestructuras tecnológicas, etc.

    A pesar de este rollo, estoy de acuerdo contigo en que los PGE son cada vez más residuales, pues se ha ido vaciando al Estado. Pero así y todo, me parece que es una de las herramientas más importantes que tiene el Estado para intervenir en la economía (no es sino la planificación de su política tributaria, social, inversora, etc).

    Aprovecho para agradecerte sinceramente tus muchos y brillantes trabajos y artículos.

    Un saludo,

    Manuel Sarachaga

    • Article Author
  • Abel Fernández

    Manuel,

    Gracias por tus comentarios, siempre acertados. Estoy de acuerdo contigo, mi crítica no era hacia los propios PGE, sino hacia muchas interpretaciones a la ligera que se hace de los mismos. Estaba apuntando “bastante abajo”, la verdad.

    Respecto al punto 1, de acuerdo. En mi comentario solo recordaba que los PGE hay que tomárselos “with a grain of salt”, especialmente en una situación como la actual. Los ingresos llevan años siendo una noria.

    Puntos 2 y 3. Aquí está la clave. Sí, las CCAA y demás aparecen implícitamente en las transferencias, pero, como sabes, la clasificación funcional no consolida lo que hacen las CCAA con su dinero. Es decir, los PGE tienen una clasificación funcional muy útil para el que sepa interpretarla. Pero el ciudadano medio no conoce el reparto de competencias entre administraciones y la misión de los medios debería ser aclararlo, en vez de “desbarrar” sobre cuánto cae el presupuesto de Sanidad. Ese es el problema fundamental al que me refería -como decía, apuntaba muy abajo-.

    Gracias de nuevo por tus comentarios (¡y a ver si te prodigas más escribiendo!).

    Abel

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