El precio del éxito es el precio del aprendizaje: media docena de cosas que no debes olvidar

14 Diciembre 2015 0

Entre las numerosas ideas que Jim Rohn, uno de los autores incluidos en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 9ª edición), ha aportado al desarrollo personal, hay una que a mí me cambio de forma radical la manera de enfocar el mundo de la empresa, porque me parece de una simplicidad reveladora.

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La clave está en los FUNDAMENTOS… 

En esta vida todo se puede aprender, y el éxito también; porque el éxito no es otra cosa que el resultado natural de aplicar consistentemente los fundamentos del éxito en la vida. Y eso es válido para cualquier ámbito: riqueza, salud, relaciones o empresa. Los fundamentos son aquellos principios básicos con arreglo a los cuales se realiza una tarea, obra u acto. Los fundamentos constituyen la base y la realidad de donde emana todo lo demás.

…Y los FUNDAMENTOS son media docena de cosas

En cierta ocasión, el mentor de Jim Rohn, el señor Shoaff, le dijo:

Jim, siempre hay media docena de cosas que en un momento dado pueden suponer el 80% de la diferencia.

Tanto si queremos mejorar nuestra salud, nuestra riqueza, nuestras relaciones o nuestro éxito personal, todo ello se resume en descubrir, estudiar y aplicar los fundamentos. Y los fundamentos son sólo media docena de cosas. No hace falta nada más. Esa media docena de cosas explica el 80% del éxito y es suficiente, porque ir a por el 20% restante es caer en la dispersión, además del desgaste de tiempo y energía que ello conlleva, y eso nunca interesa.

Una idea simple, pero tan simple como contundente. Nos complicamos demasiado. A veces, las cosas simples, por simples, no las prestamos suficiente atención y las descartamos por poco consistentes. Hay que poner la energía en esa media docena de cosas. Con independencia de lo que uno quiera conseguir, la clave está en conocer y aplicar esa media docena cosas necesarias.

Jim Rohn siempre ponía el siguiente ejemplo: «Para que un granjero pueda recoger una cosecha espléndida en otoño, debe concentrarse en media docena de cosas: el suelo, el agua, el sol, las semillas, los abonos y el cuidado de las plantas. Todos los elementos son de igual importancia, porque sólo si se dan en su totalidad conseguirá el agricultor una buena cosecha».

¿Y cuáles son esa media docena de cosas que explican el éxito en la empresa? Aquí van:

1.- VALOR. Preocúpate siempre en cómo aportar valor a la gente, en cómo hacer una diferencia en sus vidas. El éxito consiste en tener vocación de servicio. Hazte siempre esta pregunta: ¿cómo puedo hacer mejor o más fácil la vida de los demás? Ya sabes: o eres mejor, o eres más barato, o eres diferente. Si no tienes nada de valor que aportar, tampoco ganarás mucho.

2.- VENTAS. Hay que ir siempre con la gorra de vendedor puesta: si no vendes, no comes; sin clientes no hay negocio. Nada sucede hasta que ocurre una venta. La venta es la base de todo negocio. Si quieres tener éxito, aprende a vender. O estás vendiendo o estás fallando. Centra tus energías en la comercialización de tus productos y servicios. Invierte ahí el máximo de tu tiempo. Lo decía Tom Peters: «Tú eres tus clientes».

3.- NETWORKING. Los negocios son personas, y las personas interactúan a través de las relaciones. La gente de éxito es siempre gente que ha tejido una sólida red de relaciones. Ningún ermitaño ha logrado nada destacable. Tu red de contactos es la mejor expresión de quién eres. A quién conoces determina la efectividad de lo que sabes. Con palabras de John C. Maxwell: «Trabajar duro no es suficiente; tampoco ser excelentes en lo que hagamos; para ser exitoso tienes que aprender a establecer relaciones».

4.- NEGOCIACIÓN. La vida es una negociación continua, y quien no sabe negociar pierde muchas oportunidades. Nos pasamos el día negociando, aunque muchas veces no seamos conscientes de ello. Es una habilidad que es esencial desarrollar para avanzar. Saber negociar es vivir mejor. El coste de no saber negociar siempre es alto. El empresario norteamericano Donald Trump lo tiene claro: «No obtienes lo que quieres, obtienes lo que negocias». Y casi todo es negociable en la vida.

5.- EQUIPO. Nadie sólo llega muy lejos. Uno vale en gran medida lo que vale la gente de la que se rodea. Lynda Gratton, profesora de la London Business School, en su libro Brilla: cómo irradiar energía, innovación y éxito, explica que existen dos tipos de personas: las brillantes y las competentes. Las personas brillantes siguen el principio ‘yo me apoyo en los demás’ y cuentan con otros para conseguir sus objetivos, les hacen partícipes. Las personas competentes siguen el principio ‘yo puedo con todo’, se encierran en su despacho e intentan cargar sobre sus espaldas todo el peso de la responsabilidad. Esa no es la actitud más adecuada, no sólo porque conduce a la ineficacia e ineficiencia, sino porque genera un gran estrés en la persona que hace que en algún momento todo acabe saltando por los aires.

6.- LIDERAZGO. Liderazgo es hacer que las cosas ocurran; liderazgo es la capacidad de convertir un sueño en realidad. El liderazgo es el factor crítico de cualquier empresa, que no es otra cosa que la capacidad de movilizar a un conjunto de personas hacia un destino. Sin liderazgo, un equipo es simplemente la suma de gente, un grupo de personas, pero no un equipo unido en torno a una visión común y comprometido con su consecución.

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Y recuerda que todo se puede aprender: a vender, a negociar, a hacer networking, a liderar… Todo es una cuestión de estudio y práctica. De estudiar los fundamentos y de aplicarlos sin desistir por el camino mientras uno perfecciona la técnica mientras obtiene feedback. Como se dice en Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición): «El precio del éxito es el precio del aprendizaje; y el precio del aprendizaje es el precio del tiempo invertido en dominar una tarea. La genialidad no es otra cosa que la práctica: quien más practica, más lejos llega. La perfección se adquiere con la repetición. No nacemos aprendidos. Nadie nace siendo un genio de nada y todo el mundo antes de maestro fue aprendiz. A la hora de fijarse metas sólo hazte esta pregunta: ¿Estoy dispuesto a convertirme en la persona que es necesario convertirse para llegar donde quiero llegar?».

Francisco Alcaide Hernández

Escritor y conferenciante

Autor de Aprendiendo de los mejores (9ª edic.) y Tu futuro es HOY (2ª edic)

@falcaide

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