El libro digital pagará un 18% de IVA

13 Abril 2010 0

El pasado 15 de diciembre, aprovechando el lanzamiento del proyecto Enclave, la Ministra de Cultura había anunciado la aplicación del tipo superreducido del IVA (4%) para los libros en formato digital. Pero la Dirección General de Tributos ha dejado claro que, con la ley en la mano, sólo los libros que se vendan en un soporte físico podrán beneficiarse de la reducción, puesto que la simple transferencia de archivos es considerada como una transacción de comercio electrónico, no elegible para el tipo superreducido según la normativa comunitaria.

La medida es un revés no sólo para las editoriales, sino para las perspectivas de desarrollo del sector de las librerías digitales. Empresas como Apple, Telefónica o Vodafone han anunciado ya su próxima entrada en el nuevo sector de los e-readers -lectores de libros digitales- y de la distribución de libros digitales para todo tipo de dispositivos, incluído el móvil. La norma sólo podría ser revocada por una iniciativa comunitaria, pues ésta prevalece sobre las normas nacionales.

Análisis

Desde el punto de vista normativo es comprensible la legislación actual comunitaria: ante la indefinición y lo abstracto de las transacciones de productos puramente digitales, la Unión Europea ha optado por excluir todo el comercio electrónico de las reducciones del IVA. Quizás se encuentre detrás el miedo a que por la ventana de un tipo reducido se puedan colar muchos productos de naturaleza distinta a la cultural.

De todos modos, la discriminación que se produce entre distintos formatos es flagrante y va en contra del desarrollo de la Sociedad de la Información, uno de los puntos clave de la Agenda de Lisboa. Sería absurdo en pleno siglo XXI hacer a las empresas desperdiciar recursos (limitados) en soportes físicos para poder acogerse a las reducciones del IVA.

Otra hipótesis, menos plausible, es la presión que hayan podido y puedan ejercer las empresas de distribución de material editorial. La consecuencia ineludible de un mayor apoyo fiscal a los soportes físicos tradicionales es una mayor importancia y control del mercado por parte de las distribuidoras, cuyo modelo de negocio se encuentra seriamente amenazado.

En última instancia, siempre existirán márgenes o puntos débiles en la legislación que los distribuidores online podrían aprovechar. Existe una curiosa historia acerca de un gobernante que, ante una severa escasez de cerdos en su reino, intentó atajar la enorme subida de precios imponiendo un precio máximo a las transacciones de cerdos. Los habitantes no tardaron en sortear la “regulación” vendiendo cada cerdo en conjunto con un perro y cobrando por ambos el precio real del cerdo. Tras haberse alejado el comprador con el cerdo y el perro, recién adquiridos, dejaba al perro volver con su dueño original.

¿Cómo podría un distribuidor online sortear la regulación actual y aprovechar el diferencial impositivo del 12%? Un posible sistema: la página que vende el libro digital lo ofrece como un libro en CD-ROM y, como obsequio, envía al correo del comprador la versión digital del libro que acaba de comprar. El CD-ROM puede serle enviado a casa por un precio adicional o puede ser recogido en persona en un remoto centro de distribución. El comprador, como en el caso del cerdo y el perro, con toda probabilidad optará por quedarse con aquello que realmente tiene valor -el libro, la información- y se olvidará de aquello que sólo es un derroche de recursos, una excusa para sortear la regulación.

Abel Fernández

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