Breve análisis de la propuesta de reintroducción del impuesto de patrimonio

14 septiembre 2011

El impuesto sobre el Patrimonio considerará exentas las cantidades inferiores a un millón de euros, excluidas la vivienda habitual y neta de las deudas hipotecarias. El País recopila algunos datos clave sobre la última liquidación del impuesto en 2007:

– 100.000 contribuyentes declararon en España un patrimonio superior a un millón de euros.
– La cantidad recaudada a partir de la declaración de dichos contribuyentes fue de unos 824 millones de euros.

Es decir, que cada uno de dichos contribuyentes pagó unos 8.240 euros. Incluso si el patrimonio declarado fuese solo 1 millón de euros, el tipo efectivo sería del 0,8%. Pero este supuesto es absurdo, pues 1 millón es solo el mínimo de la distribución. Un vistazo a este listado o a este otro basta para comprobar que el patrimonio medio de los multimillonarios es varias órdenes de magnitud superior a un millón de euros, con lo que el tipo impositivo efectivo será muchísimo menor a ese 0,8%, y por supuesto infinitamente menor al 2% que regía hace unos años.

¿Por qué pagan tan pocos impuestos los ricos en un tributo diseñado para ello? Porque el impuesto prevé las propias escapatorias, como la exención de aquellas acciones concentradas en una única empresa (y que superen un cierto porcentaje, antes alrededor del 3%) o el patrimonio invertido a través de SICAVs. Y ello no debería extrañar. Amancio Ortega siempre se ha caracterizado por su discreción y ausencia de aspavientos fiscales, pero declarando más de 20.000 millones de euros, ¿seguiría siendo tan discreto si le pidiesen 400 millones de euros anuales en concepto de impuesto de patrimonio? Lo más probable es que no, y las Administraciones Públicas no solo no llegarían a percibir nunca esos 400 millones, sino que probablemente perderían sus impuestos por IRPF a favor de Andorra.

La propuesta de reintroducción es, por lo tanto, irrelevante. Se recaudará una cantidad reducida para que la habrá que volver a asumir costes de gestión y judiciales, solo para crear entre la ciudadanía la impresión de que el patrimonio de “los ricos” va a ayudar a España a solventar su crisis fiscal, lo cual es falso.

Artículo escrito por Abel Fernández

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