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Albert Riba: «nos asusta el silencio porque no te puedes esconder en el ruido te escuchas a ti mismo»

Su nuevo libro es una interpretación de la vida monástica a la empresarial


Javier García
Albert Riba: «nos asusta el silencio porque...

Conocí a Albert Riba cuando cayó en mis manos su primer libro Mamut o Sapiens.  En enero de 2015 publicó otra joya, que esta vez iba a ser una premonición para mí, La parálisis que activa. Fruto de este libro fue cuando ya empecé a hablar con Albert, hablar de las parálisis, el estrés, el estilo de vida y cómo podemos trabajar día a día para transformar nuestra vida, y con ello mejorar la salud. Tenía más en común con él de lo que me podría imaginar. Ya en enero de 2017 publicó su Tropa Sapiens … y. ahora, en pleno confinamiento, y una vez más casi como otra premonición, acaba de dar a luz su Conexión Monástica. Todos estos libros forman parte de la colección Empresa Activa de Ediciones Urano.

Desde este mismo mes, Albert empezó a ser un colaborador habitual de Sintetia. Para mí es un placer, una de esas personas inteligentes, que suma con cada palabra y que como siempre dice, no para de tener retos y abordarlos.

Este portal nació como una red de profesionales que suman, de mentes inquietas, de granitos mentales que se aportan para tratar de aportar ideas, otros puntos de vista a esta realidad tan compleja que vivimos. Como puedes comprobar en esta entrevista, Albert es una mente despierta de la que siempre te llevas algo.

:: Albert, esta Conexión Monástica parece un libro ya enfocado al confinamiento J ¿Cómo surge esta obra y qué aporta sobre todas sus obras anteriores?

Pues si. Parece que haya sido preparado, pero nada de nada. Es cierto que sirve para mucho, pero a un monasterio vas porque quieres y el confinamiento no. 

Esta obra surge a primeros del 2018 cuando empecé a pensar en escribir un nuevo libro. En los libros anteriores hablo de transformación empresarial, innovación y si quería ser coherente con mis discursos de innovación, mis obras literarias debían vivir una innovación. Por este motivo aparté sapiens y me fui a la vida monástica

:: ¿Y por qué la vida monástica?

Pues a partir del año 2010 y después de mi parálisis facial temporal, empecé a convivir con los monjes benedictinos y esta experiencia me aportó tanto, que mi capacidad de transformarme y evolucionar mejoró de una forma importante.

Habiendo aprendido esto, decidí que debía estudiar esta iniciación monástica y intentar buscar sus raíces para explicar cómo la conexión con la vida monástica sirve para seguir transformándonos en un mundo VUCA —volátiles, inciertos, cambiantes y ambiguos— como el actual.

:: ¿Puedes resumirnos para los que no están muy metidos en este mundo, cuáles son los ‘valores monacales’?

La vida monacal o, mejor dicho, la vida que lleva un monje o una monja es una vida a contracorriente de lo que busca la sociedad actual. Una persona de la calle busca Fans en Facebook, Likes en Instagram, contactos en Linkedin o vivir al máximo en un entorno consumista.

Todo esto es aceptable, pero sin olvidarse del viaje que hace un monje hacia adentro de sí mismo, hacia esa parte invisible que todos tenemos dentro, ese espacio al que no estamos acostumbrados a ir y que no es para nada fácil.

La vida monástica permite equilibrar este mundo exterior voraz, vertiginoso y dañino, con un mundo interior, personal y humano cada vez más desconocido. Te permite ir a esa esencia personal del ser humano, ir a su pureza o a su esencia que ayuda a vivir mejor.

Dentro de los valores o virtudes que cuento en el libro —una virtud no deja de ser un valor en acción o un valor demostrado—, podemos encontrar virtudes como convivir con la soledad, gozar del silencio, pensar en austeridad, conseguir disciplina y un total de virtudes que permite básicamente, conseguir una vida ordenada y lo más equilibrado con el mundo exterior.

:: Hay quien cree que esto tiene que ver con un aspecto religioso, y tu libro desmitifica claramente este aspecto. ¿Se puede ser no religioso y tener una vida monacal?

Realmente hay un gran desconocimiento de la vida monástica fuera de los monasterios y hasta me atrevo a decir que la vida monástica conoce mucho mejor el mundo exterior que el mundo exterior a la vida monástica.

En el libro me he reunido y estudiado bastantes modelos de monasterios o similares y, por ejemplo, los monasterios más extendidos son los budistas y los budistas no se definen como religión precisamente. Se definen como doctrina filosófica o espiritual.

En resumen. Se puede ser no religioso y apostar por la vida monástica. Es más, en Montserrat hasta hacen unos cursos de vida monástica para no creyentes.

:: Me gusta tu distinción entre “decidir y discernir”, ¿Nos puedes explicar un poco más este aspecto?

Tomar decisiones en medio de un mundo agitado es muy difícil y cometemos el error de tomar decisiones cuando no tocan. Entonces, estas decisiones suelen ser tomadas con criterios operativos o económicos.

Para un monje, el discernimiento no deja de ser un proceso de decisión que está basado en principios éticos y morales, criterios de justicia, coherencia, respeto, etc.

El problema es que en el mundo exterior estamos acostumbrados a decidir, pero poco a discernir. Lo ideal debería ser discernir para luego, decidir.

:: Me gusta que ahora que estamos en una sociedad del estrés, la velocidad y, sobre todo, de la incertidumbre, algunas recetas que propones es ‘parar’, reclutarte… ¿Necesitamos el silencio y el sosiego para progresar como humanos?

Ya en mi segundo libro ‘La parálisis que activa’ (2015) presenté las pausas programadas, como unos hábitos para disponer de espacio de silencio y paz para poder progresar como humanos, como bien dices.

Gracias a la vida monástica, he convertido este hábito en un ritual, algo que aprecio mucho más y que me protege del exterior. Con esto, es más fácil convivir con el silencio y acercarse a un cierto sosiego.

:: Sin embargo, gestionar la incertidumbre es uno de los mayores desafíos, y más en esta época. Nuestra capacidad para predecir es realmente baja, ¿cómo se gestiona esto mentalmente para que no te destruya?

Uno de los monjes que más aprecio le tengo es Lluís Planas que conocí cuando era el hospedero de Montserrat y él siempre cita un tema que considero que sirve para lo que comentas. El control del temperamento es la clave y las virtudes de las que hemos hablado, la disciplina y los monasterios, son básicos para ellos.

:: ¿Por qué nos asusta tanto el silencio? Parece que si no suena algo… estamos perdidos

Porque no te puedes esconder en medio del ruido que te rodea y te escuchas a ti mismo todo el rato. Hablar con uno mismo es algo a lo que no estamos acostumbrados y no es un tema de religión, es de antropología.

:: Asociamos soledad a algo negativo, pero he visto que en tu libro le das varios enfoques más ‘productivos’. ¿Hay alguna soledad positiva?

Confundimos la soledad con aislamiento. Un monje adora y ama la soledad, pero no soporta estar aislado de su entorno. Es una de las lecciones que cuenta Raimon Pannikar.

Por el contrario, en muchas empresas, muchos líderes o directivos están siempre acompañados, pero se sienten solos y aislados. ¡Ya ves! Fácil decirlo, pero complejo acercarse a ello.

Aprender a convivir con la soledad te permite tener menos interrupciones, pensar mejor, buscar otras perspectivas y, en definitiva, conectarte con el exterior de una mejor manera. Más serenos, más templados.

:: Te cito: «Si la excelencia existe, la sencillez debe ser una de sus columnas vertebrales». Muchos se preguntarán, ¿cómo se puede lograr sencillez cuando todo está rodeado de complejidad, improvisación, información, conectividad y siempre estamos con ganas de más? ¿Alguna idea?

Pensando que el camino de la sencillez y de convivir en un entorno hiper-conectado es un conjunto de pequeños pasos continuados que duran toda la vida. Es como una gota de lluvia que al caer en la montaña se convierte en nieve. Al final se descongela y gota a gota, acaba volviendo al mar. Es una larga suma de pequeñas cosas.

En mi caso, y como idea, interioricé una rutina de reforzar esta vida monástica. Por este motivo, cada tres meses hago una escapada a un monasterio durante dos o tres días y, además, de vez en cuando he ido con algún amigo o con alguna empresa con la que trabajo. 

:: La humildad juega un papel destacado en tu libro. ¿Nos puedes definir qué significa este concepto para ti y cómo debemos recuperar este gran valor en nuestras vidas?

La humildad es saber que vienes de la tierra, saber que tus raíces (tanto vitales como sociales) son lo que te sustentan y sobretodo, saber que no eres más que nadie por muy arriba que llegues y ni menos que otros por caer en una crisis, sea personal o profesional. Es buscar tu papel y es ser el mismo que empezaste, pero buscando crecer.

:: Me gusta el concepto ‘microrrituales’, ¿Qué son y cómo los podemos usar en nuestro día a día?

El principal beneficio de un ritual es que te protege del mundo de exterior y te ayuda a vivir ese ‘aquí y ahora’ en ese momento. Es comer esa manzana sin el teléfono móvil, es esa reunión sin ordenadores, es vivir ese momento dado como debe ser vivido.

Para mi la clave no es un gran evento o ritual. Para mi el éxito es tener varios microrrituales en el día. Por ejemplo, en mi día a día, siempre voy a reuniones de clientes o con mis equipos y llego 15 minutos antes. Esto me permite entrar con calma sin prisas, poner en valor esa reunión y sobretodo, ver mejor lo que pasa en ella.

Obviamente, no lo puedo conseguir ni lo intento conseguir todo el día. Eso sería un error. Darle protagonismo a mi día a día, sí que me sirve y mucho.

:: ¿Por qué un directivo o un emprendedor tendría que leer Conexión Monástica?

Porque de entrada está escrito por un emprendedor o empresario que no intenta ir de monje por la vida, porque no va de religión ni espiritualidad y espero que le sirva porque dentro del libro, verá un método, información real y sobretodo, algunas prácticas milenarias que hace siglos que duran.

En este libro verán que no intento crear nada nuevo en este mundo. No soy tan iluso. Verán una interpretación de este mundo monástica a la vida empresarial. Si este objetivo está conseguido, me doy por satisfecho.

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