Lecciones de los errores económicos de Islandia – Parte I

16 Enero 2013 4

Hay verdades y mentiras en los medios, en la blogosfera y en la mente de las personas cuando se trata de lo que realmente pasó en Islandia y su clamada recuperación económica. En cierto modo, Islandia ha conseguido un reconocimiento como “niño prodigio” -“Wunderkind”- por lograr entrar en una recuperación económica contra todas las apuestas, convirtiéndose en un emblema de cómo responder a las grandes crisis económicas. Sin embargo, esto no es tan sencillo: no es todo de color de rosa como se pinta.

Vamos a empezar con algunas de las reivindicaciones que encontramos tras una pequeña búsqueda de cinco minutos en internet sobre Islandia:

– Se cargaron a los acreedores de los bancos y los dejaron quebrar para luego nacionalizarlos.

– Detuvieron a los banqueros de los bancos quebrados.

– Se expulsó a los partidarios de la austeridad; la troika y el FMI, en particular.

– Concedieron enormes condonaciones de deuda a los ciudadanos.

– Establecieron controles de capital que serían abolidos muy pronto, como mucho este año.

– En consecuencia, Islandia está ahora creciendo y, sobre todo en comparación con la endeudada Europa, de un modo ¡absolutamente fantástico!

– Además, no sólo está creciendo ahora, sino que las perspectivas de futuro son maravillosas.

Así que la lección, siguiendo el ejemplo de Islandia, es dejar que los bancos quiebren, nacionalizarlos, aumentar el gasto público, cerrar el capital dentro de la economía y condonar la deuda a los ciudadanos y empresas en vez de los acreedores de los bancos.

Es una lástima, pero esto no se adecúa a la realidad. Sigue leyendo y te mostraré lo profunda que puede llegar a ser la madriguera del conejo.

Todo lo que sube tiene que bajar

No es necesario describir cómo demonios esta diminuta, pero orgullosa, nación logró convertirse en un hedge fund. En resumen, la mayoría se auto-justificaba con el complejo argumento de “esta vez es diferente“. Especialmente a los banqueros se les consideraba genios financieros, no sólo debido a su herencia vikinga, sino por su capacidad de pedir prestado y comprar “cosas” sin límites. “Cosas” incluía no sólo bienes de consumo general y coches caros, sino también casas y acciones. Las noticias sobre estos lujos eran comunes y la población se llegaba a interesar por los mercados tanto que al final todo el mundo invertía en bolsa y sabían lo que habían hechos sus acciones el día anterior. La Bolsa de Islandia aumentó hasta seis veces su valor en cuatro años: ¡más del 50% por año en promedio!

Pero según reza la sabiduría popular: “cuando tu vecino compra acciones, es el momento de vender“. Lástima que nadie, a excepción de un puñado de personas sobrias, siguiera este dicho.

Los bancos y el gobierno

El colapso económico de Islandia en octubre de 2008 fue inevitable. Ningún país ha logrado construir un sector bancario de hasta 10 veces el valor de su producto interior bruto y vivió para contarlo. Cuando Kaupthing, el mayor banco islandés, fue a la bancarrota era ¡la cuarta mayor quiebra corporativa en la historia del mundo! La bancarrota de Glitnir era la número 6 de la lista, y supera así al escándalo de Enron que ocupó el número 9. El fracaso de Landsbanki quedó justo por debajo de Top10, pues  terminó en el nº 11. En un lapso de tiempo, menos de una semana, más del 90% de los activos del sistema bancario de Islandia se fue por el desagüe.

El resto del sistema bancario durante los próximos meses iba por el mismo camino pero, finalmente y en contra de la sabiduría popular fuera de Islandia, fue rescatado por el Gobierno. SpKef y Byr, dos Cajas de Ahorros, son ejemplos de ello. La gula de los banqueros no fue menor que en el caso de los grandes bancos. Sin embargo, el gobierno les dio algo de dinero, lo cual de haberse comunicado bien, ensombrecería la imagen que Islandia se había ganado en el exterior como un país donde no se rescataba a los bancos. Menos mal que nadie se dio cuenta. SpKef fue absorbida más tarde por Nuevo Landsbanki (un banco de propiedad estatal), y Byr terminó en manos de Islandsbanki (Nuevo Glitnir).

Es muy importante darse cuenta de una cosa: los gobiernos, tanto el anterior “conservador”, durante y después de la crisis de octubre, como el “de izquierdas”, que se hizo cargo después de las elecciones generales de 2009, hicieron todo lo posible – absolutamente todo – para tratar de mantener la solvencia de los bancos. Incluso los propios bancos trataron de salvar sus valores en Bolsa comprando sus propias acciones (lo que algunos dirían que es un abuso del mercado). Las Cajas de Ahorro que cayeron tras comenzar los problemas de los tres mayores bancos eran suficientemente pequeñas como para ser rescatadas por el gobierno, pero estos principales bancos eran, en octubre de 2008, simplemente demasiado grandes para ser realmente rescatados. Eso no impidió que el gobierno intentara todo lo posible para ponerles una red de seguridad, incluyendo vaciar prácticamente las reservas de divisas del Banco Central cuando se trataba de mantener a flote Glitnir.

Como quien dice aquello de “los tontos tienen suerte”, Islandia tuvo suerte porque, aunque lo intentó, no fue capaz de rescatar a los bancos en octubre de 2008. No quiero siquiera pensar el coste de que habría tenido a día de hoy rescatar sus bancos, ¡habría sido horrible! El 31% del PIB de déficit público de Irlanda en 2011 habría sido el hazmerreír en comparación con el coste gigantesco que las arcas públicas de Islandia habrían tenido que sufrir si los bancos se hubieran salvado.

Las cárceles de Islandia no están llenas de “banksters

Así concluimos que la primera afirmación sobre Islandia – que intencionalmente dejó caer a los bancos – no es del todo real. La realidad es que el gobierno trató de salvar a los bancos, pero no pudo. Y la afirmación de que todos los banqueros fueron encarcelados es cierta, pero bueno, en puridad no del todo cierta.

Tomemos dos ejemplos:

El guión del caso “Al Thani”

Kaupthing se hizo famoso por conseguir que el hermano del emir de Qatar, el jeque Al-Thani, comprara acciones del banco. Más tarde, el Fiscal Especial (figura judicial especialmente creada para hacer frente a delitos de guante blanco) presenta cargos contra el director general de Kaupthing, Hreidar Mar Sigurdsson, y el presidente del consejos de dirección de Kaupthing, Sigurdur Einarsson por fraude (por cierto, Einarsson es el hijo del fallecido Einar Agustsson, ex ministro de Asuntos Exteriores y diputado del Partido Progresista, el partido político que tenía el control en la venta del Bunadarbanki que más tarde se convertiría Kaupthing-Bunadarbanki y, al final, Kaupthing … sirva esto solo como un ejemplo de cómo de estrecha es la relación entre empresas y política en Islandia).

¿Por qué las acusaciones de fraude? Bueno, al parecer, el jeque no pagó ni un centavo por la participación del 5% en el Kaupthing Bank, él simplemente prestó su nombre para al acto (fraudulento) y ¡consiguió 50 millones de dólares por ello! El caso de Al Thani se encuentra todavía en la corte, pero los cargos contra Olafur Olafsson, el CEO / presidente del consejo de dirección de Samskip, tercer mayor accionista de Kaupthing y miembro del equipo que compró Bunadarbankinn en un principio, han sido retirados. Los cargos contra Magnus Gudmundsson, el ex director general de Kaupthing Luxemburgo, también se han retirado. Pero los cargos contra Sigurdsson y Einarsson siguen en pie.

El guión del caso “Exeter Holdings”

Exeter Holdings era una sociedad de gestión de activos (¡había muchas!), que consiguió financiación por 1.100 millones de coronas islandesas de Byr (la Caja de Ahorros que consiguió algo de dinero por parte del gobierno antes de ser finalmente adquirida por Islandsbanki); dinero que luego fue utilizado para comprar las acciones Byr que estaban en manos del banco de inversión MP Bank y de los propios directivos de Byr. Poco más tarde, Byr se declaró en quiebra y se fue, gorra en mano, al gobierno a pedirle dinero, como ya se ha mencionado.

Así Byr fue utilizado, justo antes de declararse en quiebra, para prestar dinero a Exeter Holdings, la cual rescató al banco de inversión MP Bank y a los altos directivos de Byr, a los que quitó de encima las acciones que tenían estos en el propio Byr. Resulta muy práctico saber que si tus acciones están a punto de perder todo su valor, puedes prestarle una cantidad ridícula de dinero a una Gestora de Activos para que te rescate a ti mismo.

Los acusados (Ragnar Z. Gudjonsson, CEO, Jon Jonsson Thorsteinn, presidente del consejo de dirección, y Styrmir Bragason, consejero delegado de MP Bank) fueron todos absueltos. Pero entonces alguien apuntó a que uno de los jueces que les absolvió estaba conectado a Byr: era el Jefe del Departamento Jurídico de una empresa cuyo máximo accionista, lo has adivinado, era la Caja de Ahorros Byr. El juicio se repite, ahora con jueces no conectados al caso, y Gudjonsson y Jonsson acaban condenados a cuatro años y medio (Maddoff tuvo una condena de 150 años y una multa de 17 mil millones de dólares). Bragason sigue, por lo que sé, esperando su destino.

El juicio Exeter es el caso más exitoso que la Fiscalía Especial ha llevado a cabo. La trama de Al Thani es uno de esos casos en que la trama es tan complicada que un solo paso en falso por el Fiscal puede arruinarlo todo. Otro juicio complicado es el reciente “caso Vafnings”, que fue solo un exitoso parcialmente para el Fiscal. Porque aunque los acusados, Larus Welding, CEO de Glitnir, y Gudmundur Hjaltason, director de Finanzas Corporativas de Glitnir, fueron declarados culpables, el caso tuvo defectos de forma: los argumentos del fiscal no se ajustaron a la citación. Así que sólo tuvieron prisión 9 meses, y luego únicamente 6 meses de suspensión.

El problema fundamental es que ni el sistema de justicia islandés  ni las leyes mismas están preparadas para delitos de guante blanco de la magnitud que tuvieron lugar antes, durante y después de la crisis. Y ciertamente Islandia no tiene un ejército de abogados especializados en la lucha contra los delitos de guante blanco, a diferencia de muchos otros países donde la experiencia y el conocimiento sobre estos asuntos abundan. Si combinamos todo esto, el resultado más probable del “caso de los banqueros”, por desgracia, es que o bien salieron totalmente libres, o con sólo una palmada en las nalgas, no porque todos fueran inocentes, sino porque el sistema de justicia no tiene la preparación adecuada. Esto es para Islandia, en cierta medida, un aprendizaje “sobre la marcha”.

Islandia, el FMI y la austeridad

Hay algunas verdades en la historia de que Islandia se opuso a los planes originales del FMI de “consolidación fiscal a medio plazo”, tal y como fueron redactados en los informes del FMI sobre Islandia. Sin embargo, las objeciones eran más bien poco entusiastas, sobre todo antes de que llegara al gobierno la coalición de izquierdas, a principios de 2009. Lilja Mosesdottir, economista con doctorado en economía por la Universidad de Manchester (su tesis se tituló: “La economía política de las relaciones de género”) fue una de las parlamentarias que más alto aclamó en contra de la posibilidad de que el FMI pudiera aplicar en exceso el cuchillo para recortar las finanzas públicas. Estas objeciones fueron tal vez más importante por el hecho de que Mosesdottir era, en ese entonces, una diputada del Partido de Izquierda-Verde (uno de los dos partidos en la coalición de gobierno), pero tuvo que abandonar el partido para protestar contra lo que ella llama el servilismo del gobierno hacia el FMI. Así que es cierto que no todo el mundo en Islandia estaba encantado con la presencia FMI aunque a la “izquierda” del gobierno parecía tampoco importarle demasiado.

El FMI estaba, en cambio, bastante contento con cómo Islandia salía de la crisis, ya fuera explícitamente gracias a sus políticas o no. Estaban, de hecho, tan orgullosos del niño prodigió -“Wunderkind”- económico que Islandia demostraba ser – según ellos, al menos, pues yo no estoy seguro de que los “Johns” y “Joneses” de Islandia estuvieran de acuerdo – que el propio FMI organizó una conferencia para destacar los éxitos del país. Estrellas académicas dentro del mundo de la economía dieron discursos y la mayor celebridad en hablar fue probablemente Paul Krugman.

Contrariamente a lo que uno podría pensar, la conferencia no fue un confuso ejercicio de auto-refuerzo positivo; y de hecho algunas charlas fueron muy informativas (destacar que Simon Johnson estuvo ¡absolutamente espectacular!). Y el FMI mismo ¡demostró que había aprendido algo! Por ejemplo, de manera muy abierta y voluntariamente admitió que los controles de capital “en ciertas circunstancias” son una reacción adecuada a una crisis. Eso, por sí solo, fue un gran paso adelante en comparación con su línea de pensamiento sobre la crisis del sudeste asiático de finales de los años 90. Está disponible una grabación de la conferencia en la web del FMI.

[Sigue leyendo…]

Sobre el autor:

Olafur Margeirsson es islandés y estudiante de doctorado en Exeter (UK). Actualmente está escribiendo un libro llamado “Mala Economía: Cómo las estúpidas políticas económicas de Islandia llevaron a la bancarrota al país” (un extracto disponible aquí).

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