Las 8 cuestiones básicas que hay que recordar a Podemos sobre la deuda

29 noviembre 2014

Desde que presentaron su programa económico, se han puesto muchos focos de atención mediática en Podemos y en sus asesores económicos. Desde Sintetia no queremos entrar a valorar políticamente a la formación, sino sus propuestas económicas, porque es donde creemos poder aportar nuestro granito de arena al debate.

Podemos_programa_Económico

Ya nos hemos posicionado sobre la posición de auditar la deuda pública, y esa metáfora que le gusta mucho usar a Pablo Iglesias de que ‘no pagará los gintonics’, en alusión a la parte de la deuda que no le parece ‘buena’. Cierto que su discurso se moduló desde entonces, y se habla de reestruturación de la deuda, es decir, hablar con los acreedores para tratar de acordar un plan de pagos. Esto tiene mucho más sentido, el problema es que quizás de unos gintonics igual los acreedores no se sientan a la mesa.

También nos hemos posicionado sobre su propuesta de que cambiar al ICO para que pueda recibir préstamos del Banco Central Europeo. Ya dijimos que esto ya se está haciendo, y nos asombra que se plantee solucionar un problema de acceso al crédito de empresas y ciudadanos con propuestas que ya están en funcionamiento.

En este artículo queremos analizar lo que está siendo portada y objeto de análisis en los principales medios de comunicación. Podemos quiere convertir “el crédito en un derecho”. En concreto plantean que “la Constitución fije el crédito como servicio público”. Nos llama mucho la atención esta iniciativa y toda la atención que se está poniendo sobre ella. Quizás por ello es importante recordar algunos conceptos muy muy básicos sobre lo que significa eso de endeudarse y el sentido, o no, que puede ser el considerarlo como un derecho público.

El acceso a la deuda es muy goloso, como ya hemos comentado en alguna que otra ocasión en Sintetia, y es fácil caer en errores muy severos, tanto en las empresas, como en los gobiernos como nosotros mismos como consumidores. No obstante, aquí van 8 ideas a tener en cuenta:

1.- Para que exista crédito alguien tiene que necesitar dinero prestado (para consumir o para invertir) y alguien se lo tiene que prestar. ¿Obvio, verdad? Pues bien, por mucho derecho que uno tenga a solicitar un crédito, tiene que haber alguien dispuesto a ofrecértelo.

2.- Para que el crédito sea considerado como tal, como una deuda, se tiene que pactar un plazo de devolución y un precio por ello. Si te lo ofrecen sin que tengas que devolverlo, no es deuda, es otra cosa, una subvención a fondo perdido, por ejemplo. Si te dan el crédito y no lo devuelves, has incumplido un compromiso, y quien te ha prestado el dinero querrá una compensación por ello. Si nadie te lo reclama, tampoco sería deuda de lo que estamos hablando.

3.- Cuando te prestan dinero, el precio es un indicador del riesgo. Cuanto más riesgo de impago, quien te presta dinero tendrá que buscar asegurar ese cobro de alguna manera y, además, tratará de buscar las mayores garantías posibles. Si existe la certidumbre 100% de cobro del préstamo, los precios tienden a ser mucho más bajos que si existe mucho riesgo.

4.- Es un mal camino salir de una crisis de la deuda con más deuda. Cuando alguien debe dinero y quiere resolverlo pidiendo más dinero para pagar las deudas anteriores estamos ante el inicio de un problema más gordo. La deuda es como el azúcar, te hace engordar y si no haces ejercicio te acaba enfermando. ¿Y qué significa hacer ejercicio? Tener ingresos. Sólo con ingresos se pueden pagar las deudas. Antes de pedir prestado hay que tener muy claro si tienes una corriente de ingresos suficiente que te permita devolverla. Sino, los problemas sólo crecerán.

5.- La deuda no es buena ni mala, por sí misma, si se sabe utilizar de forma inteligente. La deuda hay que rentabilizarla, es decir, dado que hay que devolverla, lo mejor que se debe hacer con la deuda hacer cosas con ella que te permitan crear más recursos que los que has pedido: 1) para devolver la deuda y 2) para sacarle una rentabilidad a la misma.

6.- Dado que la deuda se paga, la deuda pública se paga con impuestos. Más deuda hoy son más impuestos hoy y más impuestos mañana, porque como hemos dicho la deuda tiene un precio (intereses) y hay que pagarlos. Aseguremos que estamos rentabilizando bien esa deuda pública, que la invertimos para crear una economía sólida y que cree empleo (y, por tanto, que se recauden más impuestos) y aseguremos que antes de pedir prestado no estamos despilfarrando con deuda y con impuestos en aspectos que no aportan riqueza. Hay gente que ha estimado esto, por ejemplo, Daniel Lacalle estima el gasto público improductivo español en unos 80.000 millones de euros.

7.- Cuando necesitas deuda, no pagarla puede llevarte al ostracismo. Si tenemos un problema serio de deuda, tanto pública como privada, y la intención de un gobierno es convertir la deuda en un derecho, se entiende para aumentar la deuda, hay que tener mucho cuidado en no lanzar mensajes ni actuar de forma tal que aumenten los impagos. No pagas, matas la confianza de quien presta el dinero; si no confían en ti, no te prestarán más…y si necesitas que te sigan financiando (porque en España se gasta más de lo que se recauda y, por tanto, nos financian…sobre todo desde fuera de nuestro país) tienen un problema severo…te quedas sin oxígeno justo cuando más lo necesitas.

8.- Si se quiere convertir la deuda en un derecho, como la educación o la sanidad o la protección, esto quiere decir que el Estado tiene que proveer la liquidez suficiente como para que cualquiera que necesite deuda la pueda obtener. Y ahora empieza la fiesta de preguntas interesantes:

a.-) Sabes que puedes llamar a la policía siempre que lo necesites, y no te cobrarán nada. Lo mismo cuando vas al centro de salud. ¿Haremos lo mismo con la deuda? Si es así, ¿quién no necesita sus 3.000 euros para ir de vacaciones? Si es un derecho, ¿por qué no me voy a endeudar para hacer lo que estime necesario?

b.-) ¿Va el Estado a cobrarme un interés por solicitar deuda, como derecho? Si es que si, ¿qué precios va a fijar? Si el precio es en función del riesgo, ¿se van a analizar de forma rigurosa los riesgos? ¿Me van a pedir garantías –mi casa, coche, pignorar los ahorros- en caso de que no lo devuelva? Si no devuelvo, y no me hacen nada, se transmite una imagen de ‘barra libre’ para el resto de ciudadanos…¿se podrían imaginar cómo sería eso?

c.-) Cuando hablamos de tener bancos públicos y aportar deuda como derecho, ¿no estamos pensando que en el 2008 España era el país de las Cajas, gestionadas desde los ámbitos más políticos y al servicio de los intereses de los políticos de cada Comunidad Autónoma? Piensen que el 74% de los activos financieros estaban en manos de estas entidades (semi)públicas en España. Piensen en cómo eso generó incentivos perversos a prestar dinero sin sentido, sin análisis de riesgo, para obras al servicio de políticos o que acabaron en comportamientos muy ‘black’, oscuros…como algunas tarjetas.

Con todo esto, ¿creemos que cuando el dinero es de todos, que es igual que decir que no es de nadie, existen los incentivos adecuados para usarlo bien? Dado que no puedes obligar a nadie a que preste a otro dinero –salvo que nos convirtamos en un país que no respete la propiedad privada-, la única posibilidad de convertir el crédito en un derecho es que el Estado se endeude más y lo aporte él. Más deuda, es igual a más gastos (intereses), y más necesidad de ingresos (más impuestos). Y si lo que se piensa es en no pagar los gintonics, vayamos preparando el camino a que nadie le dejará dinero a España, y más si no existen ciertas garantías de que lo vaya a usar de forma inteligente o, cuanto menos, lo podrá devolver. Esta tipología de medidas, pueden sonar bien, pero en realidad creemos que son muy irresponsables plantearlas cuando vivimos en un mundo globalizado, conectado, donde dependemos de los demás (empresas, inversores, ahorradores de otros países…) para poder mantener nuestro nivel de vida. Como les decíamos…hablar de deuda siempre es muy goloso, pero el azúcar acaba en diabetes sino la controlas.

Artículo escrito por Consejo Editorial

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