1+1: 33 la fórmula secreta del trabajo, la actitud crítica, lucha constante y una vacuna contra gurús

9 abril 2021

1+1:33

La columna de:

David Asensio

¿Una fórmula secreta? ¿Una vacuna contra gurús? Puedes pensar dos cosas: una, «vamos a leerlo que igual han descubierto un nuevo método que nos hará salir de la crisis de forma más fácil. Y, si además, podemos machacar a la competencia antes que ellos lo sepan, mejor”.

Y otra, que pienses: “otro iluminado, otro de esos gurús, que se ha inventado un método ‘remodelando y cambiando las palabras’, lo que ya sabemos». 

Pues ni uno ni otro. Simplemente te voy a dar una sola indicación, si estás mal del corazón no sigas leyendo. Lo que te voy a decir ahora sé, y lo sé de verdad, que levantará ampollas, porque desde el famoso artículo de The Economist titulado algo así como «El crepúsculo del gurú», pocas cosas han cambiado. En Sintetia los hemos llamado también… vende humos.

1+1: 33 es la fórmula de agnóstico de gurús

Soy un agnóstico total de la industria que gira en torno al management, la felicidad, la marca personal, el liderazgo y, en general, del mundo de los gurús.

Espero que no te haya subido el pulso. Si es así, deja de leer el artículo y llama a la ambulancia ya, por favor. 

Twitter dice que ya llevo más de 10 años en la red social. Y durante esa década he visto: 

  • 2 crisis mundiales.  
  • Hemos pasado de la moda de la marca personal, a la felicidad, después al liderazgo humanista y, mientras tanto, al de las empresas planas en sus organigramas. Por supuesto, la moda de ser siempre original y, como no, con el COVID, ahora todo es digital.  
  • Están los que declaran amor eterno a los gurús de turno, sin conocerlos en persona, ni haberlos visto en una conferencia.  
  • Personas que promulgan el propósito, el legado en las empresas, en el mundo, pero luego hacen lo que sea por su subsistencia.
  • Grupos endogámicos que piensan que tienen la razón y la única verdad sobre lo que hablan. Pero ellos mismos jamás se declararán ni penarán como endogámicos. 
  • Expertos que de la noche a la mañana nacen con miles de seguidores y no sabes de dónde han salido, ni qué experiencia tienen en el campo en cuestión. Bueno, sí lo sabemos, de usar la tarjeta de crédito para comprar seguidores, o de directos sin parar en Instagram, con las mismas personas de siempre…de forma cíclica e incansable… ¿te acuerdas de la endogamia? O del anuncio aquel de “yo te doy cremita, tú me das cremita”… pues eso.  
  • Tenemos a quien critican ciertas redes sociales y al día siguiente están en ellas como si no hubiera pasado nada. Y lo anuncian a bombo y plantillo sin ponerse colorados.  
  • Los hay que llaman crack tanto al vecino del cuarto como al perro del compañero de trabajo. Lo único que hacen es prostituir una palabra  —una vez más, como hacen con innovación, marca, emprender, disruptivo y así podríamos seguir…—.  
  • Te encuentras con luchas descarnadas de poder, a lo Juego de Tronos, para que una persona sí, y otra no, estén en ciertos eventos o congresos. 
  • Cansan también las empresas y —y algunos de sus gurús líderes—  que promulgan la innovación y su propuesta de valor. Pero llevan más de 20 años ofreciendo el mismo formato de conferencia y formaciones a todos por igual… 

Podemos echarnos unas risas con Broncano entre tanto:

¿En qué están convirtiendo los gurús a las poderosas herramientas para la transformación personal y empresarial?

En la apariencia. Cada vez más lo importante es aparentar que sabemos. Aparentar que podemos ser ‘líderes’ de algo. Aparentar que lo que decimos, aunque sea con mucho storytelling, tiene un valor que va más allá de un entretenimiento. Aparentar…porque lo doloroso es asumir que gran parte de estos seudo-profesionales del espectáculo, no ayudan a plantar ninguna semilla poderosa para poder construir sobre ella. No hay valor, hay espectáculo. No hay contenido contrastado, hay frases hechas, edulcoradas y poco, muy poco, trabajo riguroso.

Se nos llena la boca con la gestión del cambio, y tenemos más miedo a cambiar que cuando éramos pequeños y nos sacaban del colegio dejando atrás a nuestros amigos. De zona de confort, de si quieres puedes, de contarnos casos de éxito que ni siquiera han vivido en primera persona…. Hablamos de creatividad y seguimos diciendo que la creatividad es leerse el libro de Edward de Bono y su pensamiento lateral. Se les llena la boca de felicidad y luego somos unos verdaderos hijos de puta —en palabras de Pérez Reverte—, que, si pueden matar a la competencia, lo vamos a hacer. 

Por no hablar de la moda de Club House, donde está la misma gente de siempre hablando de lo que se hablaba en marzo del año pasado… Que en unos días ya no habrá Club House y todos a Twitter Spaces…

Pero que no falte pegarnos en el pecho diciendo que nosotros te vamos a acompañar al futuro. Que tenemos una marca diferente a los demás y que somos muy “disruptivos”, aunque no tengamos ni idea de lo que acabamos de decir.  Estarás pensando que igual son un “matao”, o un resentido, que critica porque nadie me llama a mí. Pero te puedo asegurar que me llama quien me tiene que llamar y estoy muy feliz como estoy. 

Desde luego, no todo huele a podrido. También hay personas auténticas, sensatas, con valores, que hacen lo que dicen que hacen. Pero navegar durante tantos años en este mundo del postureo… ¡cansa!

Y no estoy hablando solamente de personas, también de ideas. Quien se sale de lo establecido, y remueve un poco los cimientos, ya es un transgresor. Da igual datos y argumentos.

Lo sencillo es no aceptar ideas nuevas, reflexiones que te hagan pensar diferente, cuestionarte la realidad en la que vives…¡evolucionar!

Cansa ver a las mismas personas de siempre haciendo lo mismo de siempre. Con el mismo mensaje, la misma forma de hablar, los mismos aplaudiendo a los gurús de turno…

Si hacemos lo mismo de siempre, aplaudimos a las mismas personas de siempre que dice lo mismo de siempre, ¿Qué esperamos a cambio?

¡Lo mismo de siempre!

Los gurús sólo piensan en sí, en su ego, en autobombo y el que sus frases bonitas sean cada vez más bonitas, no más reales

¿O es que no seguimos aplaudiendo como niños pequeños la conferencia de una persona que sigue queriéndonos chutar en vena la actitud, repitiendo una y otra vez lo mismo, aun habiendo pasado tantos años? 

No es la primera vez que lo digo, hablamos de madurez, de profesionalidad, pero somos peores que los críos.  ¿O es que no nos hemos encontrado profesionales que día sí, y día también, en redes sociales sus únicas publicaciones son para decir que, en plena pandemia, tienen ya todo el año cerrado de formaciones y conferencias? ¿Jugamos a presumir, a aparentar, a darte valor tú mismo para los mismos de siempre?

¿Realmente así vamos a llegar a ese mundo “ideal” que tanto inundan las redes y los medios de comunicación? 

Se nos llena la boca hablando de liderazgo humanista. ¿Y qué hemos hecho hasta la fecha? Pensar en personas como números, punto. Pero eso no lo reconoceremos. No cansamos de hablar de creatividad como si hubiera sido Pixar quien la hubiera descubierto. Por no hablar de convertir a España en una sociedad creativa, cuando desde los primeros albores de la formación no se permite el error. 

Y como todo agnóstico, claro que creo en algo.  

Mis 10 creencias, la verdad en la que confío, y no en los gurús

  1. Personas que te dicen que será difícil, pero no imposible. 
  2. Quienes reconocen que se han confundido, cueste lo que les cueste. 
  3. Te dicen lo que no quieres oír, aunque lo sepas.  
  4. Quienes basan sus ideas en el silencio, y no el ruido que nos invade. 
  5. Las que luchan por un propósito más allá de corto plazo, y de los seguidores que puedan ganar mañana. 
  6. Confío en quien ese feliz viéndote feliz a ti, da igual en qué empresa trabajes y a lo que te dediques.
  7. Valoro a quienes ven más allá de sus intereses y cuenta de resultados. 
  8. Y también a las personas que saben discernir qué es la realidad y no te venden un mundo ideal. 
  9. Sigo a quienes creen que en toda crisis hay una oportunidad, pero ellas dan el primer paso y lo demuestran. Hablar, hablar, hablar y no hacer, no va con ellos. 
  10. Creo en quien no basa su reputación dependiendo de con quién se hace fotos, ni en la apariencia. Trabajan, bajan a la trinchera, sudan, se comprometen. 

1+1: 33 es la fórmula para conseguir este tipo de personas. Les cuesta llegar, pero lo hacen. Creen en lo sólido, en lo perdurable, en la humildad, en la lucha. No se venden como si fueran un producto edulcorado y fácil de digerir.  

Creo en el poder de la transformación de la marca personal, del liderazgo o la creatividad… Pero no en quien usa, abusa, y tritura los conceptos para digerirlos sin más. No creo en los atajos.  

1+1: 33 la fama cuesta, y hay que sudarla todos los días

Si realmente queremos conseguir ese resultado de 33, empecemos a optar por la verdad. La fama cuesta, el sudor hay que crearlo todos los días.

No engañemos, actuemos, seamos vulnerables, nunca dejemos de aportar recetas útiles, testeadas, con realismo.

¿No dicen que la revolución digital creará empleos que ahora no sabemos, si quiera, cuáles son? Quienes opten por la verdad —el esfuerzo, el trabajo duro, la inquietud de saber, experimentar y nunca conformarse con lo dulce y bonito de una realidad paralela—, no esperaran a que los demás les digan. Serán ellos quienes creen esos empleos, y reintenten el suyo.

No confíes en quien te facilita las cosas con frases bonitas… la vida no suele funcionar así, ¡y lo sabes!

El único gurú a quien escuchar eres a tú, para entretenerte ya tienes a Netflix

El primer gurú al que tienes que conocer. Al que tienes que escuchar con paciencia, verdad descarnada, y con todos los sentidos es…¡tú mismo! No dejes el futuro en mano de los demás, porque no te lo darán. Te entretendrán, pero para eso ya tienes Netflix. Aprende sin cesar, cuestiónate por salud, camina en la dirección que consideres adecuada, aunque sea transgresora. Pronto verás a todos estos pseudo-gurús, como lo que son, tipos que viven de hablar, de mostrar unas vidas paralelas en las redes sociales pero que, en el fondo, tienen poco que enseñarte que sea profundo y transformador. 

1+1 : 33, la fórmula secreta del trabajo, la actitud crítica y la lucha constante por ser mejores personas y crecer como profesionales. Apláudete a ti primero y no creas que los demás son mejores que tú.

Bienvenido a mi nueva sección en Sintetia.com

Artículo escrito por David Asensio

Fundador de Chocolate Rojo

1 Comentario

  1. María Cheztez

    Da gusto leer y hasta releer algo tan auténtico, tan real, tan de verdad. Se echan de menos lecturas como esta. Gran artículo.

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