¿Son las energías renovables las responsables del alto precio de la luz en España?


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¿Son las energías renovables las...

El Gobierno acaba de anunciar que, a partir de abril, la factura de la luz que afrontamos los hogares subirá un 7%. En comparación con la media Europea, los consumidores españoles pagamos ya la electricidad bastante cara. Concretamente, somos el tercer país en precio del Kilowatio/hora (0.1597 €), solo por detrás de Malta (0.1615 €/Kwh) y Chipre (0.1731 €/Kwh), y muy por encima de la media europea (0.1275  €/Kwh).

El consumidor final paga, además, casi un 60% más que los dos países de su entorno inmediato, Portugal y Francia.

¿Qué papel podrían jugar las energías renovables en esta mayor carestía relativa de la luz? Analizamos el peso que supone las energías renovables sobre el total consumido (los datos de Eurostat llegan hasta 2009), y vemos que España producía ya un 13.3% de la electricidad consumida con energías renovables por encima del 11.7% de la media europea. Francia producía una proporción similar a la de España durante este período, mientras el peso de las renovables en Portugal excedía en unos diez puntos porcentuales el de nuestro país. Repasemos los siguientes gráficos:

Fuente: Eurostat

Fuente: Eurostat

Si acudimos a las fuentes nacionales, la Comisión Nacional de la Energía ofrece datos más actualizados en los que podemos observar dos hechos: (i) la demanda nacional, exceptuando el bache del ejercicio 2009, mantiene una tendencia creciente año a año; y (ii) la proporción de la demanda nacional que se cubre mediante energías renovables ha experimentado una considerable subida durante los últimos años, alcanzando en 2010 un 34% de la producción total.

Fuente: CNE

Es evidente que existe una fuerte discrepancia entre lo que la CNE y Eurostat consideran “energía renovable”, así que para poder continuar con nuestro análisis hemos de distinguir entre las energías renovables y el régimen especial, ya que en las primeras habría que incluir toda la producción hidráulica y el régimen especial tiene en cuenta algunas formas de cogeneración.

El régimen especial se refiere al tratamiento que se otorga a la producción de energía eléctrica procedente de instalaciones cuya potencia instalada no supera los 50 MW, que utiliza fuentes de energía renovables (solar, eólica, hidráulica y biomasa), residuos y cogeneración. Este tipo de generación plantea una serie de ventajas respecto al régimen ordinario (nuclear, carbón, fuel, gas, hidráulica). Las instalaciones del régimen especial venden también su producción generada a la distribuidora correspondiente.

El RD 661/2007 regula las primas equivalentes, los incentivos y los complementos. Estas energías se rigen también por la propuesta de la Unión Europea “Paquete de Energía Renovable y Cambio Climático” acordada en marzo 2007, con el objetivo vinculante de alcanzar en 2020 un peso de las renovables del 20% respecto al consumo de energía final, compromiso que España asumió.

Arriesgándonos a pecar de prosaicos, y ante el inminente aumento de nuestra factura mensual, cabe preguntarse si parte de nuestra abultada factura no se debe al importante peso de las energías renovables en nuestro mix de generación eléctrica. Nuestra factura de la luz recoge dos conceptos principales: (a) el precio de la energía calculado en un mercado libre mediante subastas y (b) los “peajes de acceso a la red eléctrica”. La segunda parte, controlada y regulada por el Gobierno, incluye una serie de costes como el transporte, la moratoria nuclear, las primas a las renovables, las subvenciones al carbón y los costes extrapeninsulares, cuyo incremento se ha anunciado en los últimos días.

El desfase entre los costes reales de producción y la remuneración ha generado lo que se denomina déficit tarifario, el cual crea una deuda que se proyecta hacia el futuro. El anterior gobierno creó el Fondo de Titulización del Déficit Tarifario (FADE) que ha emitido en los mercados de capitales para paliar parte de este desfase.

Según la CNE, la retribución a regímenes especiales supuso un coste de 9.256 millones de euros en 2009, 10.300 millones en 2010 y 10.800 millones en 2011. Quizás como reacción a los desfases que se están generando, el pasado 27 de enero, el Consejo de Ministros aprobó la supresión temporal de las primas para regímenes especiales de nueva implantanción, aunque sin efecto retroactivo.

Aunque el ahorro en costes es evidente, tampoco podemos dejar de tener en cuenta que, en este tipo de energías, la concentración tiene un impacto positivo en el “know-how” de las mismas y que este conocimiento es perfectamente exportable. Además, el desastre nuclear de Japón ha dado fuerza al debate global sobre la sostenibilidad y la eficiencia energética, y la preferencia de energías limpias por parte de la población mundial es evidente.

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Comentarios

  • Anónimo

    En mi opinión, la explicación era muy interesante y reugurosa hasta el antepenúltimo párrafo, donde tras introducir la definición de “Deficit de Tarifa” se menciona a continuación el parón decretado por el Gobierno a principios de 2012 sobre la instalación de nuevas instalaciones de energía renovable.

    Dejando de esta forma la sensación de una relación directa y proporcional de las renovables y el déficit de tarifa. Lo cual es totalmente falso.

    A mi entender la explicación debería haberse extendido en los siguientes términos:

    – En el precio pagado por un consumidor final la parte correspondiente a la venta de la energía generada en el mercado libre “pool” y los pejes regulados por los correspondientes Gobiernos es del aproximadamente el 50 %.

    – Es decir que del precio pagado por el consumidor final, la mitad corresponde a la venta de la eenrgía generada en el mercado libre y la otra mitad a los peajes regulados.

    – Si tenemos en cuenta que el peso de las primas de las renovables corresponde aproximadamente al 30 % de los peajes de acceso. TENEMOS QUE EN EL PRECIO FINAL PAGADO POR EL CONSUMIDOR NO MAS DE UN 15% CORRESPONDE A LAS RENOVABLES.

    – Si a ello sumamos que el “Deficit de tarifa nace a finales de los años 90, y que las renovables no empiezan a tener entidad clara hasta el 2005, podémos fácilmente concluir que el peso de las renovables en todo el “Deficit de Tarifa” no es ni mucho menos la parte más importante.

    El analizar su origen llevaría a otro tipo de reflexiones, que nos llevarían mucno tiempo. Es evidente que esta situación no puede ser sotenible y debe ser resuelto lo antes posible por el bien del país. Pero nunca lo conseguiremos con visiones, parciales interesadas, sesgadas o incompletas del problema

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