Jaume Sanllorente: «La llave de la libertad es la educación: académica, en valores y en habilidades para la vida»

Muchos de los niños de la calle con los que trabajamos no recuerdan ni qué edad tienen ni dónde han nacido


Javier García
Jaume Sanllorente: «La llave de la libertad...

El 11 de julio de 2019, tras un día intenso, en el hotel, con la cabeza que me hervía, anoté esto en mi cuaderno: «la visita a Sonrisas de Bombay me ha cambiado para toda la vida. He conocido lo que es la pobreza absoluta, lo peor del ser humano, lo que es la nada, qué ocurre cuando no existe el más mínimo derecho a ser humano: incluso ni el derecho a la identidad o al respeto. He conocido el mayor vertedero de la India. El lugar donde más problemas existen de tráfico humano, con niños y mujeres. He conocido lo que es una selva humana».

Y en medio de esa nada y de tanto dolor, alguien plantó una semilla. Dejó su vida acomodada en Barcelona y empezó una nueva. El objetivo, cambiar algo, por pequeño que sea… porque los muchos se consiguen a base de muchos pocos y el ejemplo es él, Jaume Sanllorente. En esa nada ha sido capaz de crear derechos, educación, nuevos modos de vida, nuevas oportunidades para quien no tiene nada. Su prioridad, las mujeres y los niños. Su vehículo: la educación, la sensibilidad y la salud.

Pasar un día en Bombay, de la mano de su embajadora Lucía Galant, y pisar el trabajo que ha permitido sacar del tráfico humano y de la pobreza extrema a más de 800 niños —desde que Jaume empezó a trabajar allí— ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. Todo se puede seguir y comprender en una saga de libros de Jaume, y el primero (ya lleva 22 ediciones) es el mismo que lleva el nombre de su ONG.

Hoy, publico mi conversación con él. Espero que esta entrevista sirva para seguir sumando sonrisas.

:: Jaume, en tu caso, ¿se podría decir que tu impulso a escribir Sonrisas de Bombay fue una constatación de un cambio radical de vida —y subrayo radical—?

Cuando lo escribí, ya llevaba unos dos o tres años viviendo en Bombay y un editor (nota, amigo de Sintetia, Jordi Nadal), al ver una entrevista en La Vanguardia, me propuso escribirlo. Me dijo “¿cuántas veces habrás explicado tu historia a desconocidos? Pues ahora solo tienes que escribirla”. Y así lo hice, sin sospechar en absoluto que ese libro tendría luego el recorrido que ha tenido.

:: He visto en persona todo lo que estáis haciendo en Bombay, y pocas veces he constatado más impacto con tan pocas pequeñas acciones juntas. Si tuvieras que decir los 3 obstáculos más fuertes que has tenido que derribar en los comienzos, ¿cuáles serían?

Antes que nada, ¡muchísimas gracias por la visita!

Nada mejor que ver con ojos propios los pequeños avances en esta lucha pacífica contra la pobreza que emprendemos cada día en Bombay.

Las tres obstáculos más difíciles al principio fueron la burocracia (con éste sigo lidiando); la impotencia de ver que no podíamos abarcar a todas las personas que lo necesitan en Bombay (he aprendido con el tiempo, y con la formación adecuada, a trabajar con sensibilidad pero no con sensiblería; lo que necesita el proyecto es una visión profesional y efectiva que huya del paternalismo) y la soledad, tanto personal como profesional, que tenía en los inicios (he normalizado mucho mi vida después de tantos años).

:: La forma de abordar problemas tremendamente complejos (como los que por ejemplo te has enfrentado tú —educación, sacar a los niños del tráfico humano…—) es muy difícil, parece que no se sabe por dónde empezar cuando hay tanto por hacer. La solución parece solventar pequeños problemas, mejorar, crecer y siempre con un propósito muy claro. ¿Por dónde empezaste tú a trabajar?

La educación es la llave que permite abrir las puertas de la libertad a cualquier persona. Lo pensaba entonces y lo pienso con más firmeza aún hoy en día. Y esa educación no es únicamente académica, sino educación en valores, habilidades para la vida (que es, además, una de las vertientes que más fomentamos desde Sonrisas de Bombay).

:: La pobreza hace estragos. Es una máquina de eliminar derechos y vidas. ¿Por qué Bombay y no otra ciudad de la India, u otro país?

¿Por qué alguien que vive en la calle X de la ciudad Y no se casó con la vecina del rellano en ese mismo edificio?

El amor —y este compromiso vital, aunque profesionalizado, no deja de ser amar y ansiar un mundo mejor— no entiende de límites ni el destino de geografías. Simplemente el azar lo quiso así, y así ha sido. 🙂

:: Cuando elegís abrir un proyecto en un lugar concreto, ¿Qué criterios seguís para hacerlo?

Siempre realizamos, previamente, un estudio de identificación de necesidades en profundidad. A veces eso nos lleva hasta dos años. La comunidad siempre participa en él, porque es básico partiendo de la base de que no queremos trabajar “para” los beneficiarios, sino “con” ellos.

Otras veces, los proyectos surgen de necesidades imperiosas y urgentes que emergen de la propia comunidad. Un ejemplo de hoy mismo: cómo sabes,

contamos con varios parvularios en el propio “distrito de las luces rojas” de Bombay para hijos e hijas de víctimas de tráfico humano y niños/as en alto riesgo de ser traficados.

Pues bien, hace ya semanas, que las familias nos dicen que no es suficiente, que hay varias horas al día —las que no cubre el parvulario— donde los niños quedan desprotegidos y son susceptibles de ser raptados. Mañana mismo ya empezamos el papeleo para ampliar el horario y obtener los permisos para que al menos uno de esos centros sea un centro diario de acogida (crucemos los dedos para que la burocracia necesaria se pueda mover lo más rápido posible).

:: A las autoridades no les suele gustar personas como tú, porque transmitís la imagen de un país (ciudad) que no es la que quieren transmitir para el turismo, por ejemplo. ¿Cómo se puede mantener un cierto equilibrio para que no te acaben haciendo la vida imposible y podáis seguir trabajando?

Como dicen en algunos países de Latinoamérica, haciendo mucho “movimiento de cintura”, es decir, con mucho tacto y midiendo al milímetro cada movimiento. Nosotros no pretendemos cargarnos la imagen del país, sino todo lo contrario: resaltar sus valores, aptitudes y, desde el respeto, aprovecharlas.

No en vano, el 95% del equipo aquí en Bombay está formado por personal local, la mayoría de voluntarios son locales y jamás se ha impuesto absolutamente nada que altere tradiciones que no sean dañinas para los derechos humanos que merece cualquier ciudadano.

:: Os ha pasado el hecho de haber cumplido el cometido en un lugar concreto, ¿qué hacéis entonces? ¿Cómo hacéis posible que donde dejasteis huella no se muera?

¡Me alegro de que preguntes eso, porque a veces es un reto! Lo primero, afortunadamente nos ha pasado mucho y espero que nos siga pasando, porque ése es, de hecho, el propósito de todos los proyectos. 

Seguimos muy de cerca el devenir de las comunidades donde hemos trabajado con anterioridad —supongo que como resultado de trabajar “con” ellas— y aunque es difícil, nos alegra ir viendo hasta el momento, que se han mantenido la autosuficiencia y los valores que se extendieron allí en su momento.

Porque, insisto, eran valores intrínsecos para los cuales tan sólo ofrecimos instrumentos puntuales para que pudieran ser desarrollados en bien de toda la comunidad.

:: He visitado zonas donde trabajáis en las cuales el tráfico humano de niños es una desgraciada realidad. Estáis trabajando en este ámbito, ¿podemos poner cifras, cara y ojos y acciones concretas para erradicar esta infamia?

Se calcula que en Bombay están actualmente explotadas con finalidad sexual unas 400.000 personas, de las cuales 180.000 son menores de edad, según datos de la organización ECPAT, que generalmente cuenta con los datos más fiables en este ámbito. Somos testigos directos de historias tremendas que a veces cuestan de concebir como una realidad.

A mí personalmente, lo que más me costaba entender –y me sigue costando– es que en casi la mitad de casos, estos menores de edad han sido vendidos por sus propias familias, conocedoras del destino que les espera en la ciudad. Verdaderamente horrible.

:: Nunca has abandonado la pasión por escribir, has publicado ya 7 libros. ¿Qué te aporta escribir? ¿Aún sientes que tienes mucho que contar?

Lo que me cuesta encontrar es el tiempo para hacerlo. Me resulta muy difícil poder encontrar el espacio temporal para escribir; por eso tardo tantos años entre libro y libro. Realmente, luego los escribo en uno o dos meses, pero ponerme a ello me cuesta mucho, es prácticamente imposible con una jornada de lunes a sábado, con una media de 11 horas diarias, dedicadas a la dirección general de la organización. 

:: En el mundo ONG ha pasado de todo, y hay ciertos escándalos muy mediáticos. En vuestro caso, he comprobado in situ. vuestro grado de escrupulosidad en todo lo que hacéis. ¿Qué le dirías a quien nos está leyendo y aún tiene dudas de que una ONG puede ayudar, de verdad, a cambiar el mundo?

Es una lástima que a veces, por cuatro casos sonados, se pongan a todas las organizaciones en el mismo saco o no se aclare la resolución de ciertos escándalos.

Realmente, hoy en día, es muy difícil que una organización pueda cometer ilegalidades de forma impune: hay muchos filtros y auditorías y cada acción está mirada con lupa.

Sonrisas de Bombay, por ejemplo, cuenta con dos filtros de auditoría (India y España), está federada y cuenta además con el sello de excelencia de la Fundación Lealtad, además de contar con protocolos internos bastante rígidos para asegurar que el dinero donado tiene el mayor retorno en cuanto a la Misión de la entidad.

Estoy seguro que las personas que trabajan más cerca de mí coincidirían en decirte que soy casi obsesivo con el tema de la legalidad, llegando a veces a ser “más papista que el Papa”. Pero creo que serlo es mi deber para cuidar el presente y el futuro de la organización que dirijo.

:: ¿Cómo se ve Jaume dentro de 10/20/30 años?

Uno nunca sabe, y eso es precisamente lo maravilloso de esta aventura llamada vida. Pero al margen de este factor sorpresa al que no quiero renunciar, me veo más evolucionado (es maravilloso saber que cada día aprendemos y evolucionamos) y me gustaría seguir viéndome entregado y útil al compromiso vital que en su día asumí: terminar con la pobreza en Bombay.

Mientras quede un solo pobre en esta ciudad en la que vivo, seguiré trabajando para cambiar la situación.

:: Si tuvieras que decir el episodio o acción de la que más orgulloso te sientes, ¿Cuál sería?

Pues te respondería seguramente episodios y acciones realizadas por miembros del maravilloso equipo con el que cuenta Sonrisas de Bombay. Es incluso mágico observar cómo asumen su papel y hacen suya la organización. ¡El privilegio de ser testigo de ello es impagable!

:: En la India las castas marcan la vida de las personas. Pero me he enterado gracias a vosotros que algunos niños y niñas ni siquiera tienen casta, y eso tiene unas implicaciones brutales. ¿Nos puedes explicar un poco este aspecto?

El tema de las castas no está tan presente en las ciudades como Bombay (en otras zonas rurales de la India sí, aunque la discriminación por casta está prohibida en el país desde los años 50), pero impera la ley del más rico; es una ciudad muy agresiva en ese sentido, y esto produce unas desigualdades enormes.

Imagino que el tema por el que preguntas es el derecho a la identidad, que no es otro que no disponer de certificado de nacimiento.

Muchos de los niños de la calle con los que trabajamos no recuerdan ni qué edad tienen ni dónde han nacido; no tienen ningún documento que lo acredite; y el reto es poder buscar sus orígenes (pueden ser procesos de hasta dos años) para poder disponer de la partida de nacimiento, que es lo que hará posible que luego pueda acceder a otros derechos (educación, salud, etc.). 

:: Tienes una gran experiencia vital increíble. ¿Cómo estás viviendo y sintiendo la crisis migratoria en Europa?

Surrealista. Una lástima. No me puedo creer que unos seres humanos permitan que otros seres humanos estén viviendo lo que tienen que vivir. Me parece casi de ciencia ficción, de esas de Netflix que te cuentan. Ojalá reine algún día el sentido común de que todos somos compañeros de planeta.

:: Y, por último, algunas preguntas rápidas para conocer mejor a Jaume:

1.- un libro que te marcó en la vida…

Muchos. Es impresionante la conexión íntima que se establece con un libro; por eso a veces entiendo la emoción de lectores que se acercan a saludarme. No es por mí, sino por la conexión tan fuerte que establecieron con algún libro mío en momentos clave de su vida. Tal vez destacaría “Con los ojos abiertos”, una antología poética de Miquel Martí i Pol, que he releído muchas veces.

2.- un lugar al que siempre acudes para cargar las pilas…

Bangkok (aunque las dos últimas veces he regresado con gastroenteritis y ya no me hace tanta gracia ir, jajaja) 

3.- un sueño por cumplir…

Un Bombay sin pobreza.

 4.- la canción que no dejas de escuchar…

“Peces de ciudad”, en cualquiera de sus versiones.

5.- una persona a la que admires…

Mi padre

5.- ¿qué le dirías a los Salvini de turno, que hay muchos…?

Que fueran coherentes. La falta de coherencia es uno de los grandes males de nuestros días. Nos venden un mundo de “buenos” y “malos” en el que lo peor de todo es que los “buenos” pueden ser muy malos también… (no se me ocurre otro calificativo para definir a alguien capaz de tener a cientos de personas en un barco a la deriva privados de sus derechos humanos más elementales).

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