Crisis concatenadas: de Bancos Zombies a Gobiernos Zombies


Andrés Alonso
Crisis concatenadas: de Bancos Zombies a...
Moodys rebaja la calificación de rating de Grecia cuatro niveles, de A3 a Ba1. Esto significa entrar en la categoría de ”bono basura”. Ya en Abril la agencia S&P rebajó a Grecia a esta misma categoría. La diferencia, y lo que hace significativo a esta noticia, es el momento. Ahora la acción se toma después de que Grecia haya sido “rescatada”. De hecho, la valoración de la agencia de rating es, literalmente: “el rating Ba1 significa nuestro análisis del equilibrio entre las fortalezas y los riesgos asociados con el paquete de rescate conjunto del FMI y ZE”. Esta situación de rescates forzados nos recuerda inevitablemente a las operaciones de apoyo al sector financiero. Ayudas a entidades de crédito que se encontraban al borde del colapso, y que fueron bautizadas como “bancos zombies”. Ahora, todo indica que nos encontramos en la siguiente fase de la crisis. De nuevo, propiciada por la solución a la crisis anterior. La cadena de crisis, muy esquemáticamente, es como sigue:
  • 1º Fase (2007-2009). Traspaso de riesgo minorista hipotecario, a riesgo bancario.
    1. Solución. Los Gobiernos garantizan la deuda financiera y se inyecta capital en los bancos.
    2. Consecuencia. Nacen los “bancos zombies” o bancos que sólo resultan viables cuando reciben apoyo público.
  • 2º Fase (2009-2010). Traspaso de riesgo bancario, a riesgo soberano.
    1. Solución. Organismos Supranacionales rescatan Gobiernos, bajo claúsulas de condicionalidad.
    2. Consecuencia. Nacen “gobiernos zombies” o gobiernos que no pueden soportar el servicio de su deuda sin ayuda pública.
  • 3º Fase (actualidad). Traspaso de riesgo soberano, a riesgo sobre el crecimiento económico.
Resumen de la fase actual:
  • Gobiernos con problemas de refinanciación de su deuda precisan de apoyo internacional (FMI y ZE). Este apoyo viene sujeto a estrictas cláusulas de condicionalidad presupuestaria.
  • La condicionalidad lleva a que los rescates sean muy duros socavando el crecimiento económico (por ejemplo, Hungría cae en su PIB cerca de un 6% en 2009 tras recibir a finales de 2008 un rescate del FMI y ZE).
  • La falta de mitigación del riesgo real de refinanciación (acceso a los mercados financieros) provoca dudas sobre la recuperación de la senda de crecimiento del país.
  • Bajadas de rating del Gobierno en base a ausencia de crecimiento económico (ver noticia actual de Grecia cayendo a “bono basura”).
Estando en esta fase, actualmente irresuelta, podemos incluso adivinar cuál será la siguiente fase, si permanece todo igual.
  • 4º fase. Traspaso de riesgo de crecimiento económico, a riesgo corporativo.
Resumen de esta fase.
  • Los paquetes de austeridad lastrarán a las empresas del país. El deterioro de la situación económica llevará a bajadas de rating de las empresas del país dada la ausencia de demanda interna.>/strong>
  • El primer ejemplo lo tenemos ya hace un tiempo en Grecia. La principal empresa de telecomunicaciones helena, OTE, ve bajar su rating” en base “la presión del plan de austeridad sobre su potencial demanda, así como por el impacto de los nuevos impuestos corporativos creados”. Ver noticia.
¿Posibles consecuencias de esta cuarta fase? Quizás la situación actual de Hungría” sea un adelanto. Crecimiento sacrificado sin incentivos alineados vía reformas estructurales llevan a (i) una sociedad deseando recuperar el bienestar económico a cualquier precio y (ii) un problema de refinanciación persistente en los mercados de capitales. ¿Podemos evitar el paso de la tercera a la cuarta fase? La respuesta es sí, vía una reestructuración de la deuda soberana. Las ventajas: damos credibilidad a los ajustes fiscales. Atajamos la raíz del problema, la deuda excesiva. ¿Posibles inconvenientes? Si no se procede de una manera ordenada, se puede iniciar una cadena de contagio por pánico de los tenedores de la deuda reestructurada. No obstante, podemos ser optimistas, ya que existen alternativas que minimizarían este potencial inconveniente (ver noticia en Sintetia). Más aún si se procede a ello de manera (i) voluntaria y (ii) coordinada a nivel internacional. Lo que es cierto es que si no hacemos nada, estaremos dilatando la duración de la tercera fase de la crisis. Pero no será más que eso, posponer lo inevitable manteniendo a gobiernos en estado de “zombies”, incapaces de crecer, y de convencer a los mercados financieros para refinanciar su propia deuda. Andrés Alonso
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