La Bola de Cristal de Turing: Visión y Tecnología ¿Futuras?

11 julio 2011
La biotecnología puede asegurar nuestra supervivencia

Lo primero y ante todo quisiera presentarme: mi nombre completo es Eukarya Unikonta Opisthokonta Animalia Eumetazoa Bilateria Coelomata Deuterostomia Chordata Craniata Vertebrata Gnathostomata Teleostomi Tetrapoda Amniota Mammalia Theria Placentalia Euarchontoglires Euarchonta Primates Haplorrhini Simiiformes Catarrhini Hominoidea Hominidae Homininae Hominini Hominina Homo Homo sapiens Homo sapiens sapiens José María Puerta González y comparto con todos los seres vivos de este planeta una historia biológica común, que se remonta a unos 3.800 millones de años, aunque nuestra especie no abrió los ojos hasta hace unos 200.000 años, poco más del 0,005% del tiempo de existencia de la vida.

No existe consenso sobre la definición del concepto Inteligencia, y sí unas cuantas descripciones generalizadas y razonablemente compatibles entre sí. Puesto que antes de empezar a hablar de algo, es necesario definir los términos, lo voy a hacer de una manera que creo resume bien esta noción:

“La inteligencia es la capacidad de razonar, planear, resolver problemas, pensar de manera abstracta, comprender ideas y lenguajes y aprender.”

Aunque hoy solo conocemos este fenómeno en seres de naturaleza biológica, científicos e ingenieros vinculados a las ciencias de la computación trabajan desde hace unos 60 años en el desarrollo de un ente racional no vivo o Inteligencia Artificial.

Evolución biológica

La Evolución como proceso de cambio a través del tiempo e inherente a los seres vivos es un hecho no cuestionado ya en los ambientes científicos. Los primeros bípedos protohumanos se estima que caminaron sobre la Tierra hace unos 6 o 7 millones de años y el Homo Sapiens Sapiens vio la luz hace aproximadamente unos 200.000 años.

En la actualidad, el control y modificación del entorno para adecuarlo a nuestras necesidades y las mejoras en las ciencias de la salud han parado nuestro proceso evolutivo, o lo han ralentizado tanto que es virtualmente inapreciable.

Las mismas tecnologías que ayudan a sobrevivir a quienes la naturaleza no ha dotado de esa capacidad, sirven ahora para que la evolución de nuestra especie siga su curso, aunque no de forma ciega. Esta Neoevolución nos permite eliminar características indeseables en nuestros organismos, enfermedades y síndromes hereditarios, propensión a padecer otras, etc, y da paso a dotarnos de capacidades mejoradas ¿Quién no querría transmitir a sus hijos más inteligencia? ¿O creatividad? ¿O fortaleza física? ¿Y longevidad? ¿O belleza? ¿Y una mezcla de todo?

Evolución tecnológica

En el mundo de nuestras creaciones hay fenómenos parejos al de la evolución biológica. Centrémonos en cinco grandes grupos:

• Tecnologías de la información y las comunicaciones.
• Nuevos materiales.
• Inteligencia artificial y robótica.
• Fuentes energéticas alternativas.
• Biotecnología e ingeniería biomédica

En las TICs, la computación cuántica permitirá multiplicar por muchos órdenes de magnitud las capacidades de proceso. Pensemos en los primeros ordenadores de válvulas de mediados del siglo XX, como su referente en cuanto al estado de desarrollo de esta tecnología.

En este escenario de desarrollo acelerado, las telecomunicaciones tienen un papel primordial. Constantemente se escuchan anuncios del desarrollo de dispositivos que multiplican por 100 o por 1.000 las mejores capacidades actuales; ya se superan velocidades de 100 Tbps en fibra óptica y de 300 Mbps en tecnología móvil.

Uno de los mayores frutos de los avances en ciencias de la computación es la inteligencia artificial. Desde 1956 se están invirtiendo grandes cantidades de recursos, talento y dinero con el fin de crear un ente racional de origen no biológico. De entre las diversas líneas de investigación, la mas prometedora es la IA emergente, aquella que comenzando con algo extremadamente simple y «tonto», pero con capacidad para evolucionar hacia formas mas complejas, dado el suficiente tiempo y cantidad de pasos evolutivos en un ambiente controlado, obtendría como resultado emergente una IA.

Complementaria a la IA y de gran valor hoy para su uso en ambientes extremos, la robótica ha pasado en poco tiempo de sistemas simples manipuladores a inteligentes, capaces de tomar decisiones adaptativas eficaces en tiempo real.

También aparecen nuevos materiales con un espectro de uso muy amplio; donde el carbono reemplaza al silicio y al germanio por un lado y a las aleaciones de metales por otro.

El compuesto mas prometedor se denomina Grafeno, que es una alotropía del carbono con características en proceso de descubrimiento, pero entre las que destacan: transparencia casi absoluta, densidad extrema, alta conductividad térmica y eléctrica, bajo efecto Joule, extrema ligereza y flexibilidad, alta elasticidad y dureza, capacidad de combinación química, resistencia a la radiación ionizante o efecto Hall cuántico.

En el campo de la energía, la combustión de combustibles fósiles cada vez genera mas problemas medioambientales y los costes de prospección y generación son más altos. El futuro necesita fuentes de energía limpias y sostenibles, compatibles con criterios de eficiencia económica y bajo impacto medioambiental y social. Hay dos grandes grupos de este tipo de energías, las renovables (eólica, solar, biomasa, hidrógeno, etc…), actualmente una realidad, y por otro la energía nuclear limpia, proveniente de la fusión de átomos de hidrógeno, donde Europa, a través del proyecto ITER, tiene un papel líder en el desarrollo del primer reactor nuclear comercial Tokamak.

El último gran grupo de tecnologías que están llamadas a empujar y cambiar la sociedad es el constituido por la biotecnología y la ingeniería biomédica. La biotecnología data de principios del siglo XX, y ha alcanzado en los últimos años un enorme grado de desarrollo. Estamos acercándonos a las terapias genéticas, que mediante medicamentos personalizados lograrán aislar y corregir problemas y enfermedades de una forma impensable hace pocos años.

La ingeniería biomédica, resultado de la aplicación de los principios y técnicas de la ingeniería al campo de la medicina, se dedica al diseño y construcción de productos y tecnologías sanitarias avanzadas y al cultivo de tejidos. Parte de sus frutos son máquinas biocompatibles que sustituyen a nuestros órganos cuando estos fallan, se integran con nuestros tejidos y permiten al organismo huésped utilizarlas como si de órganos o glándulas naturales se tratara.

Dentro de pocos años, el avance en este campo permitirá obtener miembros u órganos más precisos o resistentes que su original humano. Llegado el momento, ¿por qué no incorporarlos y superar las barreras determinadas por la biología y la evolución?

Epílogo

Con un sentido en esta ocasión real y con el permiso de Aldous Huxley, podemos decir “Oh Brave New World!”.

José María Puerta González

Artículo escrito por Colaboración

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