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Encuentros del movimiento #15M: una reflexión


Colaboración
Encuentros del movimiento #15M: una reflexión

Desde Sintetia hemos querido dar voz a algunos de los debates que se están llevando a cabo por lo integrantes del movimiento #15M. Pelayo González, colaborador de este portal, ha estado en una reunión celebrada en la Semana Negra de Gijón, en la que intervenía otro profesor y colaborador de Sintetia, Fernando Rubiera. Las reflexiones de aquél día son las que aparecen en el siguiente texto. Un texto que no quiere reflejar más que un momento concreto, en un lugar concreto y que no se puede extrapolar…

En este artículo explico mi primera experiencia atendiendo a una charla organizada por la plataforma #15M. Se trata de un movimiento ciudadano que en un principio fue espontáneo, pero que actualmente se encuentra bien organizado. En muchas ciudades españolas se han formado asambleas en las que se discuten distintas propuestas para transformar la situación actual de la sociedad española. Aunque los objetivos son muy variados, entre los puntos centrales se encuentra la mejora del sistema democrático a través de un mayor control de los ciudadanos sobre la clase política.

En el caso de la asamblea del #15M en Gijón se han venido organizando interesantes encuentros y charlas aprovechando la celebración de la Semana Negra. Entre los temas que se exponen se encuentran el estado actual de la sanidad, una discusión sobre la ley electoral, el software libre, el hacktivismo o la ecología… He sido espectador en una sesión dedicada a concretar la visión económica de los problemas a los que se enfrenta la sociedad actual desde un punto de vista ortodoxo. Para tratar el tema invitaron a participar a dos profesores de la Universidad de Oviedo: Fernando Rubiera y a Esteban Fernández. Sólo pude quedarme a la ponencia de Fernando así que sólo opinaré sobre ella y sobre el ambiente en el que se desarrolló.

En cuanto a la charla no es necesario que me extienda mucho ya que Fernando ha colgado las diapositivas que utilizó aunque sí que me gustaría resaltar las ideas principales que expuso y la forma en que lo hizo. Fue una presentación de claro carácter divulgativo, pero planteada desde un punto de vista metodológico impecable en el que dejó claro que llegaría a unas conclusiones partiendo de los siguientes supuestos (los cuales también subrayó que podíamos compartir o no):

1. El mercado es el mejor mecanismo conocido para asignar recursos.

2. El mercado tiene fallos que deben de ser regulados. Habló del fracaso de la regulación en muchos mercados y la necesidad de unas instituciones más fuertes. Entre los ejemplos aparecieron las rondas de comercio de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y la falta de legislación internacional en materia laboral por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). También criticó la incapacidad para tomar decisiones importantes y con agilidad por parte de Naciones Unidas.

3. Las cuestiones de equidad y de distribución de renta son controladas desde el plano político, no desde el sistema económico. Cuando votamos a un partido de izquierdas o derechas elegimos en parte en base a estos objetivos.

De acuerdo a su perspectiva, la situación actual aparece por la falta de control sobre el sistema económico por parte de la política. Esto ocurre debido a que economía y política actúan en distintos planos espaciales. El sistema político se ha quedado estancado a nivel país sin avanzar hacia un ámbito supranacional al mismo ritmo que la economía se ha ido haciendo global. En sus propias palabras: “la economía de mercado actúa en un mercado global donde no hay regulación política del marco de actuación ni control democrático”.

Me pareció una intervención interesante a la cual se le pueden hacer muchas críticas. A modo de ejemplo, no estoy de acuerdo con su afirmación de que el Fondo Monetario Internacional haya funcionado correctamente durante los últimos años. He de matizar que él hablaba de que el FMI funcionaba bien en comparación a otros organismos internacionales. Para mí esta institución quizás sí que ha logrado sus objetivos fundamentales de fomentar la cooperación monetaria internacional y la estabilidad cambiaria (Ver objetivos FMI), pero ha estado alejada de la realidad en muchos aspectos. No creo que haya prestado asistencia técnica suficiente en cuanto a la elaboración de informes sobre el mercado inmobiliario y los riesgos que conllevaba para el sistema financiero. Tampoco pienso que haya conseguido grandes logros en materia de “Facilitar la expansión y el crecimiento equilibrado del comercio internacional” y en la lucha contra la pobreza.

En el turno de debate fue cuando me llevé una desilusión al ver cómo las críticas que esperaba nunca llegaron. Mi impresión es que un alto porcentaje de la gente que expresó su opinión no había escuchado en absoluto al ponente y por tanto no criticó su postura. En términos generales se atacó a una idea preconcebida de lo que él iba a contar, no lo que realmente dijo. Criticaron su actitud de incitar a la compra sin freno, promulgar la autorregulación de los mercados y de dar “una clase magistral de los dogmas y biblias del capital”. Yo no encontré nada de esto en su charla. Para mí su postura se centraba en censurar claramente la falta de regulación de los mercados globales. Subrayó la necesidad de avanzar mucho en este aspecto desde el punto de vista económico y también mediante medidas de control político.

Previamente, durante la introducción, habló también de su punto de vista sobre las ventajas e inconvenientes que conlleva una organización asamblearia como la del #15M. Estas ideas fueron las que posiblemente ayudaron a caldear un poco el ambiente. Estos inconvenientes no nos los inventamos los economistas para fastidiar a la gente. De hecho los problemas de coordinación cuando no hay una figura representativa surgen hasta cuando te intentas poner de acuerdo con un grupo de amigos y no se ha designado un “jefe de la panda”. Creo que estas cuestiones no pueden dejarse de lado y al menos merecen una reflexión desde dentro del movimiento.

En mi opinión Fernando hizo un esfuerzo por comprender y describir la situación actual del mundo con las herramientas que maneja habitualmente. No abundó un esfuerzo equivalente para la crítica de estas ideas durante el turno de palabra. Me incomoda que gran parte de la gente se base sus posturas en repetir consignas que realmente no son fruto de una reflexión propia. Sin embargo, he de resaltar que algunas de las intervenciones del público en el primer turno de debate sí demostraron haber seguido con interés el discurso.

Me anima sobre todo el hecho de que fuese la gente más joven la que si demostró una mayor capacidad para atender. De hecho, algunos hicieron interesantes críticas al ponente cuando comentaron que el hecho de alejar los niveles políticos a cotas mundiales podría provocar una gran distancia con los problemas reales de la sociedad.

Existe una amplia literatura que estudia la centralización y descentralización del poder político y que analiza sus ventajas e inconvenientes. También hubo alguien que criticó el hecho de que los partidos políticos atienden a los intereses de las grandes empresas y que de este modo es difícil alcanzar una buena regulación del mercado. En este sentido, una medida que se podría promover es la necesidad de transparencia en la financiación de los partidos y las campañas electorales. En mi opinión, tratar de profundizar en el conocimiento es lo que nos hace poderosos frente a las injusticias contra las que queremos luchar.

Para finalizar, en cuanto al ambiente que me encontré en la carpa creo que la falta de una postura propia y la incapacidad para escuchar no es algo exclusivo del movimiento #15M. Desde el sistema educativo no se premia el pensamiento crítico y eso se nota a la hora de hacer un debate. Posiblemente sea algo que nos lastra como sociedad. En cuanto a los aspectos positivos destaco que me gustó el tema de que realmente se luche porque se respeten los turnos de palabra cuando la gente expone su opinión y las ganas de tener un mundo mejor por parte de la gente que acude a los encuentros. Por otro lado, me parece que incluir charlas que muestren diferentes perspectivas es un acierto por parte de la organización de estas asambleas.

También, y a modo de autocrítica, creo que los economistas deberíamos de hacer ejercicios de divulgación en sociedad bastante más a menudo. Hablar para todos, de una forma clara y sin tecnicismos, requiere de un gran esfuerzo pero creo que merece la pena acercar a la gente el conocimiento con el que trabajamos todos los días. Seguramente Sintetia es una buena plataforma para plasmar este esfuerzo.

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