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El misterio de los multiplicadores fiscales en España


Abel Fernández
El misterio de los multiplicadores fiscales...

En la rueda de prensa posterior a la aprobación al decreto de recorte del gasto público, Elena Salgado ha anunciado la rebaja de la previsión de crecimiento del PIB en 2011 del 1,8% previsto al 1,3%. Aunque la magnitud del recorte final está por llegar, las estimaciones apuntan hacia un 1,5% del PIB. Es decir, una política fiscal contractiva del 1,5% va a producir un descenso relativo del PIB del 0,5%, de lo cual se infiere que el gobierno estima un multiplicador fiscal de 0,33, incluso inferior a la unidad.

Olvidémonos de lo que este u otro gobierno dicen (sus incentivos están alineados hacia la mentira sistemática) y centrémonos en lo que efectivamente hacen. El “Plan E” se basaba, al igual que la mayoría de planes de estímulo fiscal aprobados en todo el mundo, en el supuesto de un multiplicador fiscal superior a la unidad, aquel que justifica la intervención pública. El equipo Obama estimaba un multiplicador alrededor del 1,5. Es decir, cada dólar gastado por el gobierno tendría como resultado un incremento de dólar y medio en el PIB.

Trasladando dichos números a nuestra economía, la magnitud del 0,7% del PIB del Plan E (ignoremos la parte no ejecutada) habría tenido como resultado un crecimieto relativo del PIB del 1,15%. Es evidente que esta relación, de ser cierta, no puede ser universal y atemporal. Si los gobiernos pudiesen generar un crecimiento del 1,5% PIB gastando un 1%, no existiría pobreza en el mundo.

¿Recursos ociosos temporalmente o definitivamente?

El argumento del supuesto del multiplicador superior a la unidad se encuentra en los recursos productivos ociosos: durante una recesión, se deja de utilizar tanto capital humano como capital físico. Si el gobierno subsidia su uso hasta el punto en que vuelvan a ser rentables, su mera entrada en funcionamiento podría compensar el gasto realizado para ello. Pero hay una consideración importante en este razonamiento. ¿Por qué han dejado de producir dichos recursos? ¿Se trata sólo de la respuesta a un shock? Las imperfecciones del sistema financiero (en el crédito y los seguros) pueden dar al traste con empresas viables. En este caso el argumento de la intervención pública cobra fuerza (aunque no tiene tanta fuerza el supuesto de que el sector público sepa identificar qué empresas son viables o no…).

Pero, ¿qué sucede si los recursos que salen del mercado no van a volver a él por motivos estructurales? Si la sociedad no valora tanto como se pensaba las viviendas, es evidente que no se volverá a utilizar el mismo número de grúas que se utilizaban en 2007: dicho capital estará “ocioso” ya indefinidamente, y también todos sus servicios complementarios.

Pongamos un ejemplo de la vida real. Al lado de una urbanización en construcción han proliferado varios bares y mesones donde los obreros almuerzan, comen y toman un vino tras la jornada laboral. El descenso de la demanda de vivienda hará parar no sólo la construcción sino que forzará el cierre de dichos bares. Un estímulo fiscal podría hacer reanudar las actividades de construcción y salvaría los bares temporalmente, pero si la sociedad no valora los futuros edificios, la razón de existencia de los bares desaparece también. Y, con ella, la justificación para el estímulo fiscal de la economía.

La posible existencia de multiplicadores fiscales cercanos a cero ha sido muy estudiada recientemente, en especial por Robert Barro (aquí un resumen de sus recientes artículos de investigación sobre el tema).

Conclusiones

Las conclusiones de todo esto no son prometedoras, se mire por donde se mire:

1. Si el multiplicador fiscal del gasto es superior a la unidad, como parece haber defendido el gobierno, el efecto del recorte del gasto sobre el PIB debería ser del orden del 2,25% del PIB.

2. Si el multiplicador fiscal era casi nulo, hemos gastado 7.000 M€ (“Plan E”) en obras absolutamente menores para ahora detener o retrasar otras mucho más productivas.

El resultado final será ambiguo, pues nunca podremos observar que habría pasado de haber tomado otras decisiones. Lo cual no es en absoluto excusa para acometer cuanto antes las necesarias reformas estructurales de la economía española.

 

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Comentarios

  • Anónimo

    Apoyo tu argumentacion. Pero tengo una duda. Tu mismo dices:

    Si el gobierno subsidia su uso [los recursos ociosos] hasta el punto en que vuelvan a ser rentables, su mera entrada en funcionamiento podría compensar el gasto realizado para ello.

    Por ello si queremos ver el multiplicador fiscal mediante la diferencia del impact cuando se retira la medida, en vez de cuando se introduce, quizas nos salga algo erroneo, no? Porque si el Plan E ha realmente funcionado, a la hora de retirarlo tendrá poco impacto sobre PIB, pero eso significara “que hemos vuelto rentable recursos ociosos”. Lo cual es un exito, no?

    Se trata justo del caso contrario a la suposicion que haces aqui: recursos ociosos que nunca mas seran rentables.

    Por eso creo que puede estar saliendote un multiplicador tan bajo, del 0,33. Porque mides el impacto de una retirada de apoyo fiscal. No de una introduccion del mismo.

    En cualquier caso, muy ilustrativo el articulo. Genial por sencillo. completo y veridico.

    Andres

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