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El futuro del valor en la empresa


Colaboración
El futuro del valor en la empresa

La evolución del mercado de trabajo en los últimos 20 ó 30 años contiene una serie de claras tendencias. Apenas vemos la velocidad a la que evoluciona el mercado de trabajo, al igual que otros mercados de la economía. Ni siquiera llegamos a darnos cuenta de los enormes saltos que la tecnología da prácticamente cada día, especialmente en lo relacionado con la comunicación. Este incremento de la comunicación a través de múltiples sistemas es lo que hace que las personas tengamos una mayor, mejor y más rápida información. Aparece el concepto VALOR como algo fundamental a la hora de que una determinada tarea perviva o sea eliminada del mercado.


La actual crisis ha hecho de enorme catalizador de la evolución de la economía, y las predicciones en casi cualquier campo quedan obsoletas a los pocos días. Sin embargo, cualquier persona con unos ciertos conocimientos de empresa o de economía podrá reconocer algunas de las siguientes características del mercado laboral y su evolución en los últimos años:

1. Las empresas para tener éxito, o simplemente poder sobrevivir, cambiarán el concepto “competencia” por el de “cooperación”. Es algo que vemos constantemente en las empresas que tienen éxito: han pasado a considerar a la competencia como agentes que le facilitan su trabajo, y a la vez ésta se convierte en agente facilitador para las otras empresas. Se trata de aprovechar las sinergias propias de cada negocio. Las empresas que confían sólo en sus propios medios para sobrevivir a la crisis actual está abocada al fracaso: lamentablemente lo vemos cada día con el cierre de cientos de ellas.
2. La crisis ha servido de catalizador en la expulsión del mercado de empresas y “profesionales” con calidades o formas de trabajar obsoletas o inapropiadas. Es como la “Ley de la Selección Natural de las Especies” de Darwin: no tienen éxito las más grandes o las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan más rápidamente a su medio cambiante.
3. Las empresas y “profesionales” que no aportan VALOR a sus clientes están abocados al fracaso. Afortunadamente la crisis también trae muchas cosas positivas a nuestra sociedad: la eliminación de los malos profesionales que realizan trabajos mediocres pidiendo unos honorarios o minutas fuera de toda lógica (creo que todos tenemos algún ejemplo práctico en la cabeza).
4. Hay una tendencia clara a no valorar ni las titulaciones ni las formaciones concretas, sino las habilidades para desarrollar proyectos. Por supuesto, siempre habrá un reducido reducto de estudios de obligatoria realización (por ejemplo cirujano, o similares) o por sus características de trabajos manuales o de determinados servicios, como camareros y resto de personal de hostelería, por poner sólo un sector.
5. Cada vez habrá más profesionales que sean remunerados por su trabajo, no por “estar en el trabajo”. La evolución hacia un mercado donde predomine el personal autónomo es una tendencia al alza desde hace varias décadas, que se ha acentuado en los últimos años. Esa tendencia seguirá y abarcará a la inmensa mayoría de los trabajadores, trabajen para varios clientes o dentro de una empresa. Ésta no puede pagar para que un empleado “esté” en el trabajo, sino que pagará por una tarea determinada independientemente de si se trata de una empresa exterior o un profesional freelance, de un trabajo realizado en sus propias instalaciones o en la otra parte del mundo.
6. Se da por sentado que el trabajador rotará en varias empresas y profesiones a lo largo de su vida, como ya ocurre en muchas economías desarrolladas, como por ejemplo Alemania, Suecia, USA, etc. Dicha rotación será más rápida y los ciclos de permanente en las empresas serán cada vez más cortos. Sólo los profesionales más cualificados tendrán un cierto poder de controlar dichos ciclos de permanencia en el entorno de determinadas empresas o proyectos profesionales. Sobra decir que las personas con baja cualificación y aquellas que se nieguen a un reciclaje permanente, estarán fuera del mercado laboral, al aportar un valor muy pequeño a los clientes. La sociedad deberá prepararse mejor para poder tolerar y convivir con un porcentaje de personas que se encontrarán en dicha situación, y al mismo tiempo se tendrá que dotar de los mecanismos económicos adecuados para evitar la bipolaridad y exclusión social.
7. La movilidad geográfica será imprescindible, no solo dentro del país sino entre países. Es una tendencia muy clara desde hace al menos dos décadas. Nos olvidamos de los movimientos migratorios ocasionados por las crisis, como por ejemplo la emigración a EE.UU durante el siglo XIX o la de España a Suramérica después de la Guerra Civil u otros acontecimientos que no tienen relación con la evolución “natural” de la economía. En el caso de España, por ejemplo, la eliminación de la mentalidad de disponer de vivienda en propiedad cambiará radicalmente ayudado por la crisis actual. La mentalidad de propietario, aunque beneficia al sector inmobiliario, frena de forma considerable la movilidad y con ello la eficacia del mercado laboral. Ningún político ve el problema hasta ahora y sin embargo es uno de los principales escollos a la hora de crear empleo. Recuerden que tenemos una tasa de paro de alrededor del 20% y algunos expertos la sitúan en un futuro no muy lejano sobre el 24-25% (de hecho, ya hay regiones españolas rondando el 30%).
8. Las habilidades personales son las que determinarán el éxito (o subsistencia) en un mercado de trabajo internacionalizado. La comunicación internacional es básica, por tanto las personas deberán hablar varios idiomas. Los trabajadores que no tengan esa cualidad fundamental, quedarán irremediablemente fuera del mercado laboral o, en el mejor de los casos, tendrán un nulo control sobre sus ciclos laborales.
9. Sólo tendrán éxito profesional los trabajadores que realmente ofrezcan un servicio útil y valorado por la sociedad. Los que aporten VALOR. Un trabajo por el que el resto de las personas estén dispuestas a pagar. Los sistemas de comunicación actuales harán que las personas tengamos información cada vez más veraz del VALOR real de las cosas y los servicios. Dada el creciente nivel de información y la facilidad de acceso a ella, no hay que pensar que alguien estará dispuesto a pagar por algo que no le genere VALOR.
10. Hay una enorme cantidad de tareas que en las últimas décadas han desaparecido de forma total o casi total. Esa progresión continuará sin pausa. Por ejemplo, las inmobiliarias de intermediación en la compra-venta desaparecerán en su totalidad, salvo aquellas que aporten VALOR al cliente: por ejemplo aquellas que sean capaces de comercializar un inmueble a nivel mundial, la que ofrezca una información total sobre el inmueble y aconseje a sus clientes de forma veraz sobre sus necesidades, la que sea capaz de conseguir las condiciones y el clima tal que pueda cerrar el círculo de la comercialización sin visita física al inmueble, la que sea capaz de expresarse en muchos idiomas o la que tenga tan alto grado de especialización que sea prácticamente imposible que otras empresas oportunistas la copien con éxito. Lo mismo cabe decir de las agencias de viajes: sólo sobrevivirán las que estén muy especializadas en sectores muy concretos, por ejemplo en la Tercera Edad (instalaciones y servicios especializados en ese sector, elementos de transporte, idiomas, cuidados médicos específicos, seguridad concreta, etc.) o el turismo de aventura (que sean capaces de ofrecer un paquete completo orientado a los usuarios). Desde luego, el uso de las redes informáticas, y especialmente las redes sociales van a condicionar la aceptación de los servicios ofrecidos por las empresas en general. En la actualidad, en los países desarrollados sólo un 14% de la población compra atendiendo a la publicidad de la televisión, mientras que un 85%. siguen las recomendaciones de redes sociales. En USA, el 34% de los comentarios que se realizan en facebook, por ejemplo, hacen referencia a productos o servicios de empresas.
11. La evolución de Internet a nivel empresarial y comercial, la explosión de las redes sociales y del networking en general, la aparición de tecnología que facilita la portabilidad, la pérdida de influencia de los medios de comunicación tradicionales y la mayor cobertura de redes inalámbricas harán que el consumo siga unas pautas cada vez menos controladas por las empresas o profesionales que producen bienes y servicios. La habilidad para ofrecer bienes y servicios que aporten VALOR a los clientes, así como la de generar opinión favorable en las redes sociales y la habilidad para gestionar una buena política de networking, serán las claves de las ventas y, por tanto, del éxito.
12. Otros factores de tipo económico, como la limitación de recursos naturales o la insostenibilidad de un crecimiento económico sin fin, harán que las empresas, tal como las conocemos hoy en día, vayan desapareciendo -incluso las más grandes, como hemos visto en el último año y medio-. Ocuparán su lugar un sinfín de pequeños empresarios y autónomos que ofrezcan productos, trabajos y tareas que generan VALOR para el consumidor u otras empresas más eficientes en el consumo de recursos.

No pretendo ser exhaustivo en mi exposición, ni tampoco que estemos de acuerdo en todos estos puntos. Simplemente me he limitado a analizar la evolución del mercado laboral y de la empresa en las últimas décadas. Podré estar equivocado en algunos detalles, pero el mercado de trabajo del futuro, y en muchos aspectos el actual, será aproximadamente como lo he descrito.

Manuel Caraballo. Consultor en inversiones y en el sector inmobiliario.

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Comentarios

  • Anónimo

    Estimado Manuel,

    Debo decir que este artículo me parece de una brillantez absoluta. Estoy completamente de acuerdo en cada uno de los doce puntos que expresas. No voy a entretenerme enumerándolos uno a uno y declarando mi opinión al respecto de cada uno, pero sí diré que entramos en una nueva economía en la que el control ha de ser dado a los clientes, donde lo vital es el valor de lo gratuito (networking, consejos en blogs y redes sociales), donde la tecnología ofrece transparencia (cada vez es más complicado trabajar mal y quedar impune porque los clientes estafados, maltratados o engañados descargarán su ira en Internet), donde en un mundo globalizado los idiomas son no importantes sino necesarios, donde pensar en los demás nos reportará muchos más beneficios que si pensamos en nosotros mismos y nuestro lucro personal, etc…

    Todo ello está perfectamente resumido en este artículo. También recomiendo la lectura del libro “Y Google, ¿cómo lo haría? de Jeff Jarvis, en el que se vaticina con una claridad sorprendente los cambios que se han producido en la economía y en nuestras vidas, y del rumbo que ambas van a tomar en los próximos años.
    Facilito a continuación un enlace al primer capítulo del libro:
    http://www.dreig.eu/caparazon/2010/05/04/¿que-haria-google/

    Un muy cordial saludo,

    Juanra González Pau
    647887489
    http://www.kermocasa.com
    Una visión diferente.

    • Article Author
  • Anónimo

    Estimado Juanra:

    Muchas gracias por tus comentarios.
    Viendo tu página veo que también estás de acuerdo conmigo en el sentido de la creación de valor para el cliente. La apreciación que cada uno tenemos del dinero es subjetiva, y este hecho lo demuestra que durante épocas expansivas de la economía, pagamos por determinados bienes o servicios cantidades que no se corresponden con el valor que nos aportan, o, también se puede interpretar como “nos ofrecen un valor que en épocas de contracción como la actual, valoramos de forma diferente”.
    No es que piense que la economía vaya a estar en recesión permanentemente, al igual que no creía que fuera a estar en expansión hasta el infinito, lo cual es un absurdo, pero lo que podemos observar es que el consumidor analiza mucho mejor los bienes o servicios que va a pagar. También es cierto, que éste tiene una enorme facilidad para acceder a fuentes de información y que una parte de los malos profesionales basaban sus tarifas precisamente en utilizar un conocimiento de “bajo nivel” (digámoslo así). Esa información que tiene ese profesional, cada vez es más pública, de ahí que no tenga valor. De ahí que hayan desaparecido muchos “profesionales” de muchas ramas de la economía.
    Comprenderás que dado que eres profesional del sector inmobiliario, haya orientado mi comentario precisamente a tu sector, que también conozco muy bien pero desde otra perspectiva.
    Los agentes inmobiliarios que se ponen nerviosos por la supuesto competencia que les produce “internet” al permitir que particulares anuncien sus viviendas, son agentes que tenderán a dedicarse a otro negocio, puesto que demuestran de esta manera que sus honorarios estaban basados en el conocimiento de que tal o cual casa se vendía, y no en ofrecer un servicio que generara valor para el cliente, tal como indicas en su propia página web.

    El profesional debe ofrecer al cliente un valor superior al coste en euros que solicita por sus servicios. Es muy sencillo.

    Este tema será parte de un informe en el que estamos metidos desde hace un tiempo y que esperamos publicar pronto.

    Gracias por tus aportaciones, siempre interesantes.

    Saludos.

    Manuel Caraballo Callero
    http://manuelcaraballo.wordpress.com

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