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Distrito único educativo: lo bueno, lo malo y el remedio


Colaboración
Distrito único educativo: lo bueno, lo malo...

La Comunidad de Madrid se dispone a cambiar la norma para que su distrito educativo pase a ser único, esto es, que la cercanía al colegio deje de computar a la hora de calcular la puntuación que da acceso o no a un determinado colegio solicitado. Para remediar el posible descuadre familiar se habilita una puntuación por tener hermanos en el centro y se añaden puntos para rentas en el umbral de la pobreza.

El cambio estaba en el programa electoral del PP y parte de la base de que esto facilita la libertad de elección de los padres. En principio, esto es así, aunque como se verá posteriormente no es cierto del todo y el problema de no poder acceder al centro elegido es relativamente pequeño, ya que el 80% de los alumnos consigue hasta ahora entrar en el colegio de su elección (1).

Lo bueno

Si la libertad de elegir es cierta, eso es algo bueno de por sí, y punto. Además, si los padres tienen conocimientos buenos sobre la capacidad educativa de los centros, ese hecho, combinado con la competencia, debería funcionar a modo de incentivo para los educadores de manera que aumente la calidad educativa general (2).

Existe otro aspecto que puede ser tanto bueno como malo: una de las razones que se aduce contra el distrito único es que supone cierto desorden y imprevisibilidad para la organización escolar, pudiendo llegar a coexistir colegios semivacíos con otros a rebosar. Aunque esto es posible, el efecto negativo sería limitado si se hiciesen cumplir límites en el número de alumnos a los colegios más solicitados (3) y si se permitiese evidenciar los peores colegios, lo cual facilita posteriores inspecciones y en su caso cierres, consiguiendo una mejora educativa y un ahorro presupuestario.

Otro aspecto bueno, señalado por la Presidente de la Comunidad, Esperanza Aguirre, es que el sistema actual hace que la gente se compre una casa en un barrio con un buen colegio aumentando el precio de esas casas y generando una discriminación por renta implícita, un fenómeno muy típico en EEUU.

Lo malo

Lo malo es que, si no se tiene cuidado este distrito único, puede permitirse que sean los colegios quienes acaben eligiendo a sus alumnos, naturalmente en el caso de los colegios concertados. ¿Cómo podrían hacerlo?. Por experiencia personal, sé que los colegios concertados tienen su principal ventaja no en su capacidad de educar a un alumno en particular sino en su capacidad de seleccionar a los alumnos que: reduzcan sus costes (4), aumenten posiblemente sus ingresos de forma informal (actividades extraescolares o contribuciones “voluntarias” al mantenimiento del colegio) y a la vez aumenten el resultado académico medio del colegio. Si me permiten la analogía, es como si un jugador de poker que siempre gana pero luego se descubre que previamente puede elegir las cartas de la baraja con las que quiere jugar.

¿Cómo se hace eso? Existen una serie de variables exógenas a la educación, y fácilmente observables, que permiten prever como le va a ir a un alumno en los estudios y si va a generar problemas en clase: matrimonio estable, padres, y sobre todo madre, con educación media-alta, empleo de los padres, renta, etc. Este proceso de selección no se da solo en el momento de entrada, sino que, en cada oportunidad que se presenta, los que no mantienen esos baremos (o las notas ya conocidas) son invitados a buscar otro colegio más adecuado.

Así, por ejemplo, en el colegio en que yo estudié durante unos años, menos del 30% de los alumnos que empezaron la EGB terminaron el COU. Al resto de los alumnos que generaban un problema por uno u otro motivo se les invitaba a marcharse, de manera que el “producto final aparente” del colegio siguiera teniendo una buena media: siendo poco costoso de producir, sus dueños podían anunciar un 100% de aprobados en selectividad. De los alumnos que se les confiaron 13 años antes y que abandonaron luego, nadie se acuerda.

Como resumen de estos párrafos, no parece que los colegios concertados destaquen en su voluntad para educar alumnos con problemas que a un político honesto sí habrían de preocupar. Pero, ¿son especialmente buenos educando a los alumnos que eligen?. Pues parece que no. Los estudios sobre los resultados de un examen estandarizado en Madrid, que analizan las notas de los alumnos controlando por las variables individuales, exógenas y observables antes descritas, muestran que los colegios concertados NO EDUCAN mejor, aunque sus alumnos obtengan una media mejor (5).

Si esto es así, surgen dos preguntas. La primera es que, si tienen la misma capacidad de educación, ¿por qué nos tiene que preocupar como ciudadanos este problema?. Hay varios motivos: a) la manipulación de un sistema de contratación público debe ser como principio evitada, aunque no detectemos a corto plazo problemas, ya que estos pueden surgir a medio plazo, b) si los datos del sistema concertado se basan en una muestra sesgada de la población (alumnos con ventajas domésticas en educación), su extensión a otras capas podría encarecer sus servicios, c) los mecanismos empleados para la selección de los alumnos son, en términos sociales, una pérdida de eficiencia pues no producen una mejora de la educación general de la población, d) la posibilidad de que dicha estratificación deteriore la educación media de la población (6) y e) temporalmente, si dicho cambio aumenta la demanda de colegios concertados y los pagos a los mismos, el coste presupuestario total de la administración también aumentará, ya que habrá a la vez maestros-funcionarios con sueldo pero con poca ocupación.

La otra pregunta es, si no educan mejor ¿porque los padres no eligen simplemente otro colegio?. Existen tres respuestas: a) que los padres no lo perciban, ya que el problema antes mencionado de muestras sesgadas por autoselección (elegir las cartas de tu mano) es algo no evidente, b) que se ofrezcan servicios adicionales útiles, como un sitio donde aparcar a los niños mientras se trabaja y c) la posibilidad de que sus hijos se muevan en un ambiente de “iguales” que le permita una mejor red de contactos futuros. Este último efecto, perfectamente racional para cada padre, es muy pernicioso para la sociedad en su conjunto ya que perpetúa las divisiones sociales.

El remedio

¿Cómo conseguir lo bueno y evitar lo malo? Aquí va mi propuesta:

  1. Los padres rellenarían el formulario ordenando los colegios según sus preferencias personales.

  2. En la Consejería de Educación se centralizarían todos estos datos. A su vez se asignaría a cada alumno un número aleatorio (distinto para cada uno) entre 0 y 9,9999.

  3. En caso de exceso de demanda de un determinado colegio, se procedería a realizar un desempate. En primer lugar se debería tener en cuenta si el chaval tiene un hermano en el colegio, puntuándole entonces con 10 puntos, lo que le aseguraría su preeminencia sobre cualquier otro alumno que no tuviera hermanos en el colegio.

  4. A los alumnos empatados a puntos se les sumaría el número aleatorio del punto 2, permitiendo automáticamente determinar cual de ellos entra en el colegio. Esto permite evitar los sesgos de selección que se describieron antes.

  5. Si el alumno no consigue acceder al primer colegio solicitado, se reanudaría el proceso con el colegio que estuviera en segundo lugar y luego en el tercero hasta ubicar a todos los alumnos en cada colegio.

  6. Ningún colegio tendría acceso a estos datos durante el proceso de emparejamiento entre alumnos y centros. De hecho, para evitar manipulaciones personales, los centros no deberían tener información de la identidad de todos sus alumnos futuros hasta el momento en que fuera prácticamente imposible modificar los resultados. Para facilitar la planificación escolar, sí que se le podrían facilitar datos estadísticos anonimizados como su número o su sexo.

Como los colegios concertados tienen también cierta habilidad en ir desprendiéndose de los alumnos más costosos en cursos posteriores, se debería reforzar el papel de la inspección cuando un alumno decida abandonar un centro, para poder detectar en su caso presiones individuales.

Yo eliminaría la puntuación por rentas tan baja, porque es muy probable que la mayoría de los beneficiados sean los “empresarios” que declaran rentas medias más bajas que los asalariados. Además, ese sistema incentivaría aún más el fraude fiscal.

Este sistema aseguraría que colegios públicos y concertados, y sus alumnos, partiesen en principio con igualdad de condiciones ya que no podrán elegir sus cartas de la baraja antes de empezar la partida. A la vez permite, en la medida de lo posible, la elección de los padres y primar a los colegios que mejor lo estén haciendo, que es el objetivo del Gobierno.

Sobre el autor:

Carlos Aparicio. Economista

Notas:

(1) En todo caso esta cifra puede ser engañosa, ya que los padres que tenían pocas expectativas de conseguir un colegio lejano a su vivienda, por el sistema vigente de puntuación, evitarían solicitar colegios lejanos. Por ello se procedería una autoselección en la muestra que sesgaría al alza ese porcentaje.

(2) Sin embargo, para que esto sea cierto debe aumentar sensiblemente la autonomía de los centros y la responsabilidad de los educadores individuales, aumentando paralelamente los mecanismos de disciplina e incentivo. Por ejemplo, en un colegio privado, un profesor lleve 25 años como personal fijo, es bastante improbable que sea despedido por el coste que conlleva, por lo que mecanismos de amenaza tendrán una capacidad bastante pobre. En un colegio publico con funcionarios o para un miembro de la congregación religiosa de un colegio privado, este efecto será aún menor.

(3) El límite de alumnos por aula es una cifra sobre la que no me atrevo a opinar. Algunos estudios econométricos que utilizan resultados del estudio PISA aseguran que el ratio alumno/profesor no es tan relevante como a priori mucha gente piensa. Adicionalmente, si estos estudios son incorrectos y los padres tienen buena información, los colegios semivacíos verán compensarse su demanda ante la mejor calidad de su servicio.

(4) Un primer sesgo de autoselección en materia de costes se produce en la decisión de ubicación de los colegios privados. Así, esto nunca se sitúan en zonas rurales o de baja densidad de población, donde el ratio alumnos / profesor sería muy bajo y por lo tanto los costes respecto a los ingresos altos.

(5) “Los determinantes del éxito de la educación primaria en España” de Anghel y Cabrales. Marzo 2010.

(6) Aquí establezco, por simplicidad, como objetivo social la maximización de la educación media de la sociedad, lo cual puede generar ciertas discrepancias ya que ese objetivo no será compartido por toda la sociedad. En todo caso, si se usara un criterio rawlsiano de maximin o un criterio de eficiencia en el sentido de Pareto, las exigencias a un modelo alternativo serían aún mayores.

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Comentarios

  • Anónimo

    Con esto del distrito unico os puede servir de ayuda la web http://www.colesyguardes.es para conocer coles de otras zonas…

    • Article Author
  • Anónimo

    ” Para facilitar la planificación escolar, sí que se le podrían facilitar datos estadísticos anonimizados como su número o su sexo.”

    ¿Cómo influye en la planificación escolar el sexo de los alumnos?

    • Article Author
  • Anónimo

    Es un ejemplo… pero supongo que habrá que tener en cuenta los baños que hay disonibles o hacerlos unisex en su caso

    • Article Author
  • Anónimo

    Precisamente el objetivo último del gobierno es favorecer a la escuela concertada. Yo denuncié hace varios años todas las prácticas “ilegales” entonces, “alegales” ahora, que practicaban los colegios concertados para llevar a cabo esa selección del alumnado. Conseguí informes del Defensor del Pueblo y del Justicia de Aragón en los que se constataban estas prácticas. La mejor fórmula para que gitanos y otros colectivos no deseados por estos centros (cuya mayoría tienen idearios cristianos) es la de establecer cuotas con gran variedad de “escusas”.
    Quien quiera ver cómo se plasma esta “canallada” en la realidad puede darse un paseo por una calle de Zaragoza. En un lado de la acera, un colegio público “Calixto Ariño”, donde se trabaja fenomenalmente pero con una escasa ocupación porque un alto porcentaje de los alumnos es de raza gitana. Enfrente, a unos 30 metros, otro colegio, concertado, saturado pero con “muy poquitos” alumnos de colectivos “no deseados”. ¿Qué pasa, que a los gitanicos no les gusta el colegio concertado? Lo que no les gusta es pagar la cantidad que les exigen. Y esa, y no otra, es la cuestión. Y eso lo ha estado permitiendo durante muchos años de gobierno un partido como el PSOE. ¿Qué no hará el Partido Popular?

    • Article Author
  • Anónimo

    Lo que no entiendo es que, para evitar fraudes, se perjudique a los que vivimos cerca de un colegio por si estafamos en el padrón, a los niños celíacos por si hay otros que le echan cuento y no son celíacos de verdad, y así sucesivamente. ¿Por qué no investigan los fraudes en lugar de tener que pagar justos por pecadores?

    Encima, dan puntos a hijos de antiguos alumnos, así se evitan que entren extranjeros que no estudiaron aquí. Pero es que encima perjudican a los que no somos de la ciudad donde vivimos, por muy españoles que seamos. ¿Tengo yo la culpa de que mi marido sea de Salamanca, yo gallega y que vivamos en Madrid??

    Y otra cosa que me parece fatal: nosotros somos católicos practicantes y queremos una educación católica para nuestras hijas. ¿Cuánta gente hay que aboga por una educación laica (y la tienen tanto pública como privada) ocupando sitio en estos colegios concertados? Yo me niego a que mis hijas tengan que estudiar Educación para la Ciudadanía a cambio de Religión, y creo que tengo derecho a poder elegir el tipo de educación que les quiero dar a mis hijas, no los restos que queden después de que los no creyentes hayan ocupado sus plazas en colegios religiosos. Igual que la gente pudo elegir entre Ética y Religión, yo quiero un centro que imparta Religión. No creo pedir más de lo que piden los demás.

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