Carlos Grau: «la pandemia nos ha enseñado que la brecha digital es uno de nuestros mayores desafíos sociales»

23 junio 2021

La transformación digital es todo un reto. Está llena de oportunidades, pero también de desafíos. De todo ello hablo con Carlos Grau. Una de las mentes más brillantes en digitalización de este país. Le pedí que se presentara en modo de tuit, esto fue lo que me respondió:

Soy el director general de la Fundación Mobile World Capital Barcelona y mi objetivo en este momento desde la Fundación es dejar un legado, sobre todo de la capitalidad mundial de las tecnologías móviles. Un legado económico y social fruto de esa capitalidad y ese liderazgo que tiene Barcelona y que tiene nuestro país en tecnologías móviles.

Carlos Grau es ingeniero industrial por la Universitat Politècnica de Catalunya y PDD por el IESE. Cuenta con una larga trayectoria profesional en el ámbito de las tecnologías de la comunicación y la información, así como en el desarrollo de negocios digitales. Ha trabajado en HP, Accenture, Telefónica y Microsoft, entre otros gigantes.

A continuación, mi conversación con él.

La cara y la cruz digital

—Carlos, llevamos ya bastantes meses en unas circunstancias de enorme incertidumbre ¿Desde tu perspectiva personal o profesionalmente qué hemos aprendido?

Hemos aprendido que vivimos en una situación de emergencia digital. La digitalización y la innovación se han colocado en el centro de la agenda.

Gracias a ello estamos disfrutando de muchas de las ventajas de la tecnología. Por ejemplo, la capacidad para teletrabajar nos ha ayudado a mejorar en más del 20% la productividad en muchas organizaciones. El comercio electrónico prácticamente se ha doblado en nuestro país en el último año. De hecho, se ha incrementado el ticket medio casi en un 40% en el comercio online. Hay un boom de eventos híbridos gracias a herramientas de videoconferencia. El tráfico de las herramientas de videoconferencia se ha multiplicado por 7 desde antes de la pandemia.

Estas son las caras, pero también hemos visto las cruces de la moneda. Como los riesgos de exclusión y el reto que tenemos ahora con la inclusión digital para que nadie se quede atrás. También es un reto el tipo de trabajo que se está imponiendo con las plataformas digitales y que nos obliga a protegernos para el futuro. Existe un desafío importante alrededor de la gobernanza de datos. O qué decir de la ética en los algoritmos de inteligencia artificial.

La digitalización también ha dado visibilidad a oportunidades y retos que tenemos que resolver, anticipar y mitigar, poniendo a las personas en el centro. Es critico utilizar la digitalización como un instrumento efectivo y amplificador. Pero sabemos que el uso que podemos hacer los humanos de la tecnología puede conllevar riesgos que debemos controlar.

— ¿Y tú crees que realmente estamos aprendiendo?

Yo creo que sí. Te diría que muchos consejeros delegados y directivos con los que hablo me dicen que su organización ha cambiado sus hábitos y se ha digitalizado, en los últimos 6 – 9 meses, tanto o más lo que habían hecho en 6 años atrás.

Esto nos ha obligado a diseñar cambios organizativos, a delegar y confiar. Empoderar mucho más a nuestros empleados. Impulsar mejores herramientas colaborativas para ganar agilidad y eficiencia. Y nos ha obligado a poner sobre la mesa una necesidad intensa de formación.

El impacto de la digitalización llegó para quedarse

El impacto de la pandemia está siendo heterogéneo. Hay sectores como el nuestro, el sector digital, que en este último año en Barcelona ha generado casi 15.000 nuevos puestos de trabajo. Superó en creación de empleo a sectores tractores de la economía como el sector del automóvil o el de telecomunicaciones. Ha ido muy bien el sector de contenidos también. El sector salud por supuesto.

Pero hay sectores que han sufrido un gran impacto: turismo, restauración, el pequeño comercio… Con lo cual, el impacto de la pandemia sido muy heterogéneo por sectores y ha obligado a reflexionar.

Y en esta reflexión se pone de manifiesto que la digitalización está para quedarse. Es una oportunidad y debemos formarnos en competencias digitales, lo que se denomina el re-skilling. No hay sector, ni proceso (industrial o no), ni relación —cliente, proveedor, empleado— que quede fuera de esa digitalización.

— ¿Es un momento de cambio generacional? Parece que los digitales son los nativos digitales…

Los cambios sociales son rápidos. La adaptación de esta digitalización por la sociedad va más rápido de lo que preveíamos, también.  Pero eso obliga a cambios tanto en nuestros hábitos (de consumo, de comunicación…) como en los modelos de negocio. Lo que supone aprendizaje y formación continua.

Necesitamos mucha más flexibilidad organizacional para adaptarnos más rápido al mercado. Formar y reciclar a nuestros profesionales en nuevas competencias y creo que este es uno de los aprendizajes de la pandemia.

Estamos viendo que aquellas organizaciones que habían hecho los deberes en los últimos años —y tú Fran lo conoces perfectamente porque llevas años ayudando a compañías a mejorar sus procesos de innovación, su cultura y su forma de trabajo— han afrontado mejor la pandemia.

Incluso han aprovechado esta situación de emergencia sanitaria, emergencia digital y de impacto económico para mejorar su posicionamiento competitivo. Han sabido pensar en las personas, en la vocación de servicio y se han adaptado para no salir corriendo o cerrar, directamente.

Y esto creo que es algo que ya lo hemos aprendido. Por eso algunas de las capacidades y habilidades que estamos desarrollando han llegado para quedarse.

La brecha digital, todo un gran desafío social

— Sin duda, comparto plenamente. Fíjate, yo he tenido experiencias no tan bonitas como has comentado y luego experiencias preciosas. Además, yo cruzaría con un descubrimiento: que la edad no juega un rol en esto, sino la actitud en lo que tú dices de modificarse y transformarse. Luego otro elemento es la simplicidad.

Es cierto que la actitud es fundamental. Vemos gente de todas las edades que se ha adaptado a este entorno. Pero es cierto que con nuestros mayores ahora mismo tenemos un esfuerzo de inclusión digital importante.  

Lo hemos visto en el reciente estudio de la Brecha Digital que hemos ayudado a hacer con el Ayuntamiento de Barcelona.  Hemos colaborado desde la Fundación Mobile con la Fundación BIT Habitat (de un estudio que habíamos hecho ya hace 4 años en el 2016).

Del 2016 al 2020 hemos ganado 6 puntos en digitalización en nuestros hogares. Ya tenemos casi un 92% de los hogares de la ciudad de Barcelona y el área de Barcelona conectados.

Pero en aquellos colectivos con capacidad económica y de formación más baja la falta de inclusión digital persiste. Un 50% de esos colectivos no tiene herramientas para teletrabajar en casa. No tiene esa conectividad a internet. Ni tiene la formación. No solo la conectividad de los dispositivos sino a veces la formación para poder utilizar herramientas de banca electrónica, comercio electrónico o una relación electrónica con la administración.

Ya no es un tema simplemente de poner la conectividad y los dispositivos sino sobre todo de acompañar con formación para empoderar a los ciudadanos en un entorno en que muchas de las relaciones van a ser digitales.

Lo hemos visto con la tramitación en muchos temas. La justicia, por ejemplo, nos ha llevado a un entorno muy online. Si bien es cierto que ves actitud y personas preparadas a cualquiera de las edades, especialmente en los colectivos de mayor edad y con situaciones económicas más vulnerables y frágiles hay que hacer un esfuerzo de inclusión para no dejar a nadie atrás.

Con lo que hemos vivido en España en este último año, el 10% de los estudiantes de nuestro país en centros públicos, 820.000 chavales según el Ministerio de Educación, no han podido seguir las clases. Hemos visto también dramas de muchos de nuestros mayores que los han dejado en estos meses en residencias y en hospitales sin tener la oportunidad de despedirse de sus familiares. Son episodios muy dramáticos.

Por eso considero que la pandemia aportó una mayor visibilidad a la tremenda importancia que tiene la inclusión digital. Luchar contra la brecha digital es uno de los grandes retos que tenemos como sociedad.

Aupemos a nuestros superhéroes

— Sin duda la actitud y desde luego simplicidad, conectividad e inclusión son fundamentales. Una de las cosas que más he percibido es que se ha activado la generosidad en muchísimas capas de la sociedad, ojalá sea de las cosas que se queden.

La verdad que tenemos en nuestro país a cientos de miles de personas que son solidarias, generosas, que se preocupan por la lucha contra enfermedades. O cómo ayudamos entre todos a la ciencia, y a contribuir a reducir esos desequilibrios y poner nuestro granito de arena.  

Creo que hay muchos superhéroes. Miles de superhéroes que han sacado ese plus de generosidad y de colocar a las personas en el centro en un momento de emergencia sanitaria pero con serios efectos económicos y sociales y desde luego de emergencia digital.

—  Somos muy frágiles…

El ser humano es muy frágil y quizás uno de los aprendizajes que nos llevamos de la pandemia es la importancia, ante esa fragilidad, de gestionar la incertidumbre y desarrollar capacidades en las organizaciones que nos doten de flexibilidad para adaptarnos.

—Vienes tienen distintos, ni mejores ni peores, distintos.

Por ejemplo, siempre se evitó tener personas sobrecualificadas en las empresas. Personas competentes, con más cualificación que costaba motivar y retener. Ahora la realidad nos impone la necesidad de tener perfiles de profesionales con diferentes capacidades y habilidades para sortear la incertidumbre o adaptarse con más facilidad.

Pensar que hemos visto a los fabricantes de coches cambiar sus líneas de producción para fabricar respiradores. Fabricantes textiles que han rediseñado de un día para otro sus líneas de producción para en lugar de fabricar piezas de moda hacer batas o mascarillas. En general, prácticamente todas las organizaciones han tenido que demostrar una flexibilidad organizacional. Cambios en marketing, en diseño, en producción, en atención al cliente… de unas semanas para otras. El músculo de la flexibilidad ha sido crítico en esta pandemia. Se ha demostrado que es fundamental para poder gestionar todas las cosas que pueden suceder en el futuro.

El gran reto de la gestión de los fondos europeos

—  Si, este es el debate que hemos tenido en alguna ocasión sobre velocidad versus agilidad. No hay que preparar a las organizaciones para que sean rápidas sino para que sean ágiles y adaptativas. Darwin tenía algo de razón y algo de conocimiento en este tema. Vamos a mirar hacia el futuro: ¿optimista o pesimista?

Soy un optimista compulsivo. Creo en un futuro esperanzador. Este año va a ser un año mejor que el anterior. Eso ya te lo puedo afirmar porque es un año en el que vemos la luz al final del túnel. Como prueba la diversidad de las vacunas y nuevos tratamientos.

Ahora mismo la ciencia también está demostrando una capacidad de adaptación y sentido de urgencia increíbles. Los tiempos que antes tardábamos en lanzar vacunas —no décadas sino quinquenios— se han acortado de forma increíble. Vemos trabajar a científicos 24×7.

También soy muy optimista respecto a las directrices de la nueva Europa y cómo las podemos utilizar en nuestro país, que va a jugar un papel fundamental en los fondos de reactivación. El Plan de España apuesta de forma decidida por la digitalización y la sostenibilidad. Esto nos da una enorme oportunidad para impulsar una nueva economía. Y debemos aprovechar esas palancas que tenemos de capitalidad y de liderazgo a nivel mundial en redes de infraestructura de telecomunicaciones, probablemente las mejores de Europa y las terceras del mundo.

Las redes se han portado de manera excepcional. Gracias operadores porque sin esto no habríamos sobrevivido este 2020 y 2021.

Tenemos que reforzar nuestro liderazgo en nuestros centros de investigación y tecnológicos, porque ahora mismo van a ser agentes del cambio y tienen que ser agentes de la nueva Economía y de la nueva sociedad. Abordar más y mejores proyectos con ese liderazgo tecnológico que tenemos gracias al evento mayor de tecnologías móviles del mundo.

Tenemos que aprovechar para colocar el liderazgo en el humanismo tecnológico. La iniciativa Digital Future Society —en la que también has participado—puede sentar las bases de una futura sociedad más digitalizada por supuesto, pero también más inclusiva, más ética y más humanista. Sentando al sector público y privado para alcanzar grandes acuerdos.

Igual que con el cambio climático hay un gran acuerdo en París. Esperemos que en los próximos años o meses haya en Barcelona un gran acuerdo mundial alrededor del humanismo tecnológico. El objetivo es trabajar todos de la mano para una sociedad más justa e inclusiva.

Necesitamos pensar cada vez más en proyectos con propósito, que vinculen a nuestros empleados y colaboradores desde la parte emocional. Que sean aspiracionales y ágiles. Tenemos que poner en la hoja de ruta a los Objetivos del Desarrollo Sostenible. No necesitamos gurús. La hoja de ruta está clara: necesitamos poner el esfuerzo necesario para lograrlo.

Es el momento de grandes alianzas

— Yo animaría a 3 cosas tomando tus palabras. La primera, «empresarios, directivos, líderes, plantéense su propósito, conviértanse en organizaciones inspiradoras. Es la gran oportunidad, la inspiración y aspiración motivadora y emocional de un propósito. Y esto es muy diferente a la visión, misión y valores». La segunda, vinculen su propósito al que elijan o los que elijan de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Nadie tiene excusa. Y, la tercera, me atrevería a pedir por favor a políticos y ciudadanos que nos apoyemos en la educación, la ciencia y la sanidad.

Añadiría quizás uno. Es el momento de las grandes alianzas, de las grandes oportunidades. Es el momento de hacer realidad esas colaboraciones público-privadas de las que siempre hablamos y que muchas veces cuesta implementar.

Creo que es el momento de dejar los egos a un lado y sumar juntos con generosidad y ayudar a orquestar grandes proyectos transformadores. Porque si no hacemos las cosas en cohesión y con generosidad, esa colaboración público-privada va a ser imposible.

Los fondos de cohesión que vienen y los fondos de reactivación que vendrán de la Unión Europea van a aterrizar en gran parte con un cierto liderazgo de la administración. Pero las grandes empresas tractoras y, sobre todo las pequeñas y medianas, tienen que beneficiarse de todo eso. Deben tener una capilaridad y eso pasa por colaboración público-privada al máximo nivel y grandes alianzas para estos grandes retos que tenemos. Dejando nuestras iniciativas y nuestros programitas particulares un poco en un segundo plano. Es la oportunidad que ahora mismo tenemos que abrir.

— Carlos, un verdadero lujo, y no sabe lo afortunada que es la Fundación Mobile World capital de Barcelona teniéndote a ti.

Un loco, tiene un loco. Gracias a Dios me siguen otros 55 que están igual de sonados que yo. 

Artículo escrito por Fran Chuan

CEO de Dícere Global

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