Leví Pérez, profesor de economía de la Universidad de Oviedo, inicia una serie de artículos sobre la lotería. ¿Qué dice la teoría económica de sus causas y consecuencias?
La lotería se ha convertido en un bien de consumo extremadamente popular en numerosos países a lo largo de todo el mundo. Sirva como ejemplo que en el año 2008 los españoles gastaron más de 11.500 millones de euros en lotería, cifra nada despreciable que representa algo más del 1,3% de la Renta Nacional Disponible de dicho año.
El crecimiento y expansión mundial de este producto puede explicarse a partir del interés de los diferentes estados por encontrar una fuente de financiación alternativa que les permita obtener recursos sin la necesidad de recurrir a nuevos impuestos o incrementar los ya existentes. De hecho, un porcentaje de las ventas de la lotería no es retornado a los jugadores en forma de premios, sino que es asignado a diferentes actividades de índole benéfico-social, cultural y/o deportivo o revierte directamente a los presupuestos de los estados, destinándose a a la construcción de hospitales, carreteras, educación, lucha contra la marginación, etc.; de ahí que la lotería pueda entenderse como "un impuesto implícito voluntario”. Tanto es así que generalmente este mercado es un monopolio estatal o se gestiona a través de una concesión administrativa totalmente regulada.