Ante la próxima revolución industrial, ¿continuaremos con el “qué inventen ellos”?

6 marzo 2013 3

En el reciente Discurso del Estado de la Nación del presidente Obama, en una de las partes de su alocución decía: “Un almacén que había estado cerrado actualmente es la sede de un laboratorio de arte en el que nuevos trabajadores están haciéndose expertos en impresión de 3D que tiene el potencial de revolucionar la manera en que hacemos prácticamente todo”, y concluía esta parte con la que considero que es la declaración más importante sobre Política Industrial hecha en los últimos años: “Y le exhorto a este Congreso a que ayude a crear una red de quince de estos centros y así garantizar que la próxima revolución en la manufactura esté Hecha en Estados Unidos

 

Esto es Política Industrial en mayúsculas; una declaración clara e ilusionante de lo que se pretende conseguir. Pero además en ese discurso se exponían una serie de declaraciones e iniciativas que suponen el reconocimiento implícito del fracaso de las políticas de deslocalización que bajo una errónea visión de reducción de costes se han fomentado en las últimas décadas. Se pretende desarrollar, por un lado, medidas fiscales tendentes a desincentivar la deslocalización de puestos de trabajo combinadas, por otro lado, con otras que apoyen la instalación de los centros de fabricación en el propio país, cosa que Alemania ha mantenido siempre, y que es la principal via de generación de empleo directo e indirecto.

El elemento que considero sustancial en esta declaración es el objetivo expresado de “garantizar que la próxima revolución en fabricación sea Hecha en América”, y para ello el año pasado se puso en marcha, con una inversión inicial de 70 millones de dólares, el Instituto Nacional de Innovación en Fabricación Aditiva (National Additive Manufacturing Innovation Institute); que será la base de partida para una inversión de un millardo de dólares para crear una red de 15 centros de referencia en tecnologías de fabricación. 

La tecnología de la impresión-3D (fabricación aditiva): Presente y Futuro.

En el discurso se cita la tecnología de la impresión-3D que pese a no ser una tecnología reciente, ha sufrido los últimos años una escalada en el desarrollo de propuestas de soluciones a costes cada vez menores. En paralelo, se han diversificado los materiales que se pueden utilizar como materia prima y se han ampliado los campos en los que se están diseñando propuestas de desarrollos futuros.

Para entender lo que permite y su potencial, lo mejor es exponer unos cuantos ejemplos de lo que se ha logrado hasta ahora:

.. Herramientas que funcionan, sin necesidad de montaje.
.. Modelos desfilando con vestidos fabricados con impresoras 3D.
.. Sillas de ruedas adaptadas a cada persona
.. Una caja de bombones para San Valentín personalizada.
.. Joyas de diseño.
.. Esculturas impresas en 3D de los dibujos que hacen nuestr@s hij@s.
.. Incluso Nokia para el modelo Lumia 820 facilita un software que permite diseñar la carcasa para imprimirla y montarla con lo que se convierte en nuestro teléfono, y nunca mejor dicho.

Aunque lo que realmente hay que tener en cuenta es lo que ahora se está desarrollando o se prevé desarrollar, porque es el futuro que nos espera :

:: La Agencia Espacial Europea se plantea construir una estación lunar con impresoras 3D, y como material de construcción utilizarían el material disponible allí, es decir, con rocas lunares.
:: Por su lado la NASA se plantea construir los recambios de las piezas que se estropeen de la Estación Espacial Internacional in situ en órbita; utilizando impresoras 3D y como materia prima partes de la misma estación o restos de satélites; por tanto ya no será necesario transporte desde la Tierra hacia el espacio.
:: La regeneración de tejidos que han sufrido daños como quemaduras, o lesiones.
:: Edificios con impresoras gigantes (en el 2014).
:: Productos personalizados a demanda del cliente, como nuestra propia vajilla que a medida que se rompan platos o vasos podremos fabricarnos de nuevos, iguales al resto.
:: Dibujar figuras tridimensionales para enseñar nuestras ideas o enseñar conceptos tridimensionales a los alumnos. Este lápiz-3D está previsto salga al mercado en septiembre de este año a un precio de 75 dólares.

Resulta clave prever la incidencia que puede tener la implementación y desarrollo de toda esta tipología de tecnologías en determinados sectores, empresas y empleados. Así podría ocurrir que:

:: Desaparezcan las tiendas y almacenes de determinados recambios. No será necesario tener stocks, solo los archivos informáticos para “imprimir” una nueva pieza. Cuando se nos estropee un electrodoméstico desde el Servicio Técnico podrían acceder por Internet al sistema de control que les diría que pieza está estropeada y enviar una orden para fabricarla.
:: Se fabriquen implantes médicos y protésicos a la medida del paciente, y además si se estropearan se podría fabricar otro exactamente igual que el anterior. Por ejemplo, se podría hacer un escaneado de la dentadura sana de las personas, y a medida que se fuesen degradando las piezas dentales, fabricar piezas iguales a las originales.
:: Fabricar utensilios, recambios de piezas, etc.; en zonas poco accesibles o temporalmente no accesibles por causas climatológicas.
:: El tiempo de desarrollo de prototipos se reduzca ya que no será necesario construir moldes o utillajes, con lo que puede afectar a los proveedores de este sector.

El avance e implantación de estas tecnologías de fabricación supondrán la creación de nuevas empresas, modelos de negocio y la adaptación de empresas existentes a esta nueva realidad; por tanto será necesario tener personas formadas en todos los puntos de la cadena de valor de estas tecnologías. Nuevamente surge uno de los temas que afectan a la competitividad: la formación; que en situaciones de crisis es la que sufre los primeros recortes, porque se tiende a etiquetar como un gasto y no una inversión.

Consideraciones finales

Podemos escoger la filosofía del “Que inventen ellos” y esperar a que americanos o alemanes desarrollen las máquinas y luego comprarlas (pagando las preceptivas regalías por el uso de las patentes que incorporen), o desarrollar tecnologías propias con las que se obtiene un conocimiento avanzado y además se puede aumentar la competitividad de un país.

Recordemos las palabras de Obama: “garantizar que la próxima revolución en fabricación sea Hecha en América”. Nos encontramos, por tanto, a las puertas de una nueva revolución industrial; si creemos que es necesario un cambio de paradigma en el modelo económico de desarrollo y competitividad del país, entonces hemos de ser conscientes que está llegando un tren y, si no lo cogemos, después no nos quejemos.

Sobre el autor:

Gian-Lluís Ribechini Creus,

Ingeniero Industrial; experto en Innovación y en “Estrategia y Gestión de Soluciones

3 comentarios

  • david pérez  

    La verdadera cuestión es si esto va permitir que cada individuo tenga medios de producción propios o no.

    Hablaré claro, yo lo que quiero de la próxima revolución tecnológica es que el dinero ya no sirva para nada. Que no tenga sentido.

  • Anónimo  

    [...] lejos de situarme en el “que inventen ellos” de Unamuno, afirmo que toda organización que [...]

  • Anónimo  

    [...] Muy lejos de situarme en el “que inventen ellos” de Unamuno, afirmo que toda organización que permanece en el tiempo es, necesariamente, creadora e implementadora de innovación. ¿Acasoalguien puede creer que una empresa, por pequeña que sea, que sigue abierta tras 15 o 20 años de actividad, hace las cosas exactamente igual que el primer día? [...]

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