La verdad sobre la ciencia y la investigación en España

10 abril 2012 13

La grave crisis económica que nos afecta ha provocado un paulatino descenso de las inversiones gubernamentales en el tejido investigador nacional hasta llegar a la situación actual, en la que se han reducido los presupuestos para I+D+i en una cifra que ronda los 600 millones de euros.

La decisión del gobierno llegó a ser tan trascendente que fue objeto de una iniciativa a nivel nacional para que se cree una casilla de apoyo a la ciencia en la declaración de la renta. Por medio de Actuable se llevó a cabo una recogida de firmas en la red que ha culminado con éxito al lograr que sea presentada una proposición no de ley en el Congreso que, en mi opinión, no saldrá adelante: el PP dispone de mayoría absoluta y el rodillo de los votos lo impedirá. Un auténtico mazazo para la investigación, la innovación y la ciencia nacionales en un momento en el que se debería hacer lo contrario con el fin de generar un mayor valor que nos permitiera afrontar la situación en una posición más competitiva.

Ahora bien, ¿realmente es esa la situación de la ciencia y la investigación en España?

Los contextos de crisis, que ha habido muchos a lo largo de la Historia pero caemos en el error de no aprender de ellos, nos tienen que servir también para analizar cuál es nuestro “estado del arte”, identificar qué hemos hecho mal y, consecuentemente, corregir el rumbo. No hacerlo supone ni más ni menos que estar condenados a caer en el mismo error de nuevo y no solucionar el problema, sino trasladarlo a generaciones futuras, y es aquí cuando tenemos que ejercer nuestro sentido de la responsabilidad. Ejerciéndolo, yo ya expresé en las redes sociales que no iba a apoyar esta iniciativa y ahora voy a explicar por qué.

Manuel J. Tello, catedrático de Física en la UPV-EHU y Viceconsejero de Industria del Gobierno Vasco entre 1988 y 1991, ha publicado recientemente en un diario un esclarecedor artículo titulado “Investigación y crisis económica”, el cual no he sido capaz de encontrar en Internet, por lo que, desde el respeto a su figura, quiero trasladar aquí parte de sus reflexiones siempre bajo mi prisma particular con el fin de arrojar algo más de luz sobre la investigación en España.

España ocupa actualmente el puesto 39 (entre un total de 142 países) en el ranking mundial de innovación según se refleja en el Informe Global de Competitividad 20011-2012 elaborado por el Foro Económico Mundial de Davos. Esto nos indica que debemos mejorar sustancialmente y para ello tenemos que atacar la raíz del problema, y el problema que se detecta es que España genera menos patentes pero más artículos científicos que la media de la UE, lo que supone, de facto, que nuestro sistema de ciencia y tecnología está más preocupado en la generación de artículos científicos que en la obtención de patentes. ¿Se adecúa esto a las necesidades actuales o futuras de nuestra economía?

El Instituto de Estudios Económicos revela que “del estudio empírico se desprende que, para un mismo nivel de gasto en I+D, cuanto mayor es el porcentaje del gasto total que ejecuta el sector empresarial mayor es el número de patentes obtenidas y menor el de publicaciones. En España el sector empresarial ejecuta un porcentaje (el 55%) del total del gasto en I+D que es mucho más reducido que el porcentaje que ejecutan las empresas en la UE-15 (64%), que es inferior al porcentaje que las empresas ejecutan en Estados Unidos (71%)”. Lo que significa que a menor inversión pública y más inversión privada, mejores resultados se obtienen. Y aquí viene la madre del cordero porque apoyar con fondos públicos la competitividad y la innovación en base a las publicaciones científicas es un grave error: lo importante no es la cantidad sino la calidad.

Como muy bien expresa Manuel J. Tello, España es un fracaso en este sentido ya que figura nada menos que en el noveno puesto a nivel mundial en número de publicaciones pero en el puesto 36 en impacto, lo que supone que hay, por lo menos, 35 países con mejor calidad científica que el nuestro. Los artículos de los investigadores españoles son los que bajan el impacto de las revistas internacionales: los índices de impacto de nuestras instituciones son la tercera parte, por ejemplo, que el Instituto Weizmann. Si tenemos en cuenta que España es uno de los países con más investigadores financiados por las administraciones públicas (17,9 por cada 10.000 habitantes cuando la media europea es de 13,9) ¿entendemos por dónde van los tiros de lo que pasa?

Si nos fijamos en las patentes la cosa empeora. Corea del Sur, país al que muchos se empeñan en denostar mientras otros ponen como ejemplo en el que mirarse, registra 30 veces más patentes que España. Analizando los datos de las patentes triádicas (las que afectan a Europa, Japón y EE.UU.) se observa que cualquier país desarrollado, con la cuarta parte de habitantes que el nuestro, multiplica por 8 o 10 nuestro número de patentes. Los números son escandalosos. Los centros tecnológicos nacionales que aseguran vivir de su capacidad tecnológica no justifican de ninguna manera las inversiones públicas que reciben. No se produce la transferencia de tecnología ni de conocimiento, lo que implica que debe producirse un cambio profundo en la política investigadora de este país. Y en este contexto, un año sin financiación pública de I+D no altera la productividad ni la generación de riqueza, lo cual constituye para las administraciones públicas un nicho en el que reducir gasto, lo cual hace comprensible la decisión tomada por el gobierno por mucho que nos duela.

Este artículo puede causar enojo a más de uno pero lo cierto es que muchos investigadores españoles hacen de su capa un sayo. Acceden a dinero para viajes y asistencia a congresos sin rendir cuentas a nadie, lo que provoca que se lo tomen como algo lúdico. Su discurso está tan vacío de contenido que les resulta imposible demostrar que generan riqueza; por este motivo, lo que deben hacer es callar puesto que son unos privilegiados frente a los millones de parados.

Pero no todo es negativo, hay investigadores españoles, entre los que me incluyo quizá de forma indecorosa, que quieren dotar de prestigio a la ciencia y a la tecnología, por lo que se nos abre una oportunidad para la colaboración en la transformación del sector que se debe producir necesariamente si queremos mejorar la competitividad española. Crisis es sinónimo de cambio, así que más nos vale que nos pongamos manos a la obra para hacer efectivo ese cambio en vez de estar permanentemente llorando, o de lo contrario no vamos a salir bien parados de esta, sino con un montón de parados más.

Sobre el autor:

Javier Merino. Investigador (TECNALIA) y emprendedor (SOYCAPAZ).

13 comentarios

  • Anónimo  

    Estimado Sr. Merino:

    Aunque comparto alguna de las opiniones vertidas en su artículo me gustaría matizar alguna de las que incluye.

    En primer lugar el recorte en las partidas dedicadas a I+D por parte de una administración pública no debería realizarse en función del puesto en el ránking que ocupen los investigadores españoles, frente a los de otros países, sino en función de si esas inversiones contribuyen positivamente o no al futuro de la ciudadanía tanto en términos absolutos como en términos relativos si existen restricciones presupuestarias como es el caso. Dado que, en general, las inversiones en desarrollo de capital intelectual suelen ser las de mayor retorno y que en España existen otras importantes fuentes de despilfarro no creo que I+D debiera ser la principal partida a recortar.

    En segundo lugar, al contrario que otras partidas de inversión, cercenar un proyecto de investigación o carrera científica durante su ejecución significa no obtener ningún retorno de la inversión ya realizada; al contrario que finalizar un tren de alta velocidad o una autopista que se puede concluir en dos o tres años los proyectos que ahora se detengan no podrán reanudarse fácilmente en un futuro próximo.

    En tercer lugar la posición en un ránking de “impacto” puede ser engañosa. Si no me equivoco, España ocupa el 9º lugar en producción de artículos y el 11º en número de citaciones. Es cierto que en “citaciones por artículo” España cae más allá de la posición 30, pero eso quiere decir que es adelantada por numerosas naciones relativamente pequeñas (poca producción) y/o con mayor tradición histórica. Alguno de estos “países” son Dinamarca, Escocia o Gales (entrecomillo países por la inclusión de los cuatro reinos del Reino Unido como países independientes).

    En cuarto lugar buena parte del bajo número de citaciones por artículo en España no es originado por la baja calidad (promedio) de su producción científica sino por el elevado peso relativo de campos donde estructuralmente el número de citas es menor. Por ejemplo, nuestra cuota de producción científica en biología molecular y genética es 3,4 frente a ciencias agrícolas que es 7,1. En el primer campo el número medio de citas por artículo es 24 y en el segundo es 7.

    En quinto lugar, y obviando su indecorosa inclusión en el grupo de científicos que desean dotar de prestigio a la dedicación científica o técnica, yo quiero romper una lanza por amplios grupos de investigadores españoles que están entre los mejores en sus respectivos campos y que no acostumbran a acudir a congresos por motivos turísticos. En particular en física la diferencia positiva con respecto al mundo es la mayor de todos los campos (ver http://sciencewatch.com/dr/sci/11/oct31-11_1/)

    Finalmente, quiero agradecer su artículo por tratar un asunto que considero muy relevante y en particular por recordarnos algunos aspectos que me parecen de crucial importancia para mejorar la ciencia e investigación en España: el número de patentes en España es vergonzosamente reducido y la inversión privada en I+D demasiado limitada.

    Un cordial saludo

    Carlos Pérez

    PS: Dejé el mundo de la investigación hace más de diez años por lo que no me siento aludido

  • Anónimo  

    Hola Carlos,

    Lo primero de todo es darte las gracias por tu aportación al debate abierto, y profundizo un poco sobre lo que comentas.

    Vaya por delante que yo no comparto la drástica reducción efectuada en las inversiones públicas en I+D y que yo no he hablado de despilfarro en mi escrito. Ahora bien, estoy seguro de que el gobierno no se ha basado en ninguna clasificación para reducir sino que me temo que lo ha hecho basándose en los resultados obtenidos. Y en este sentido hace falta más autocrítica en nuestro sector porque sino caemos en una endogamia engañosa y peligrosa.

    Los Organismos Públicos de Investigación tenemos la obligación de generar valor, valor para las personas y valor para las empresas, en definitiva, valor añadido para un país. Tenemos que generar activos capaces de ayudar a la mejora o el incremento de las cifras de negocio, todo lo demás queda bien como declaración de intenciones, pero hasta ahí llega.

    Los indicadores (publicaciones, patentes, licencias, empresas creadas, puestos de trabajo, etc) no están puestos a capricho: son el termómetro que determina si la temperatura de nuestro sistema es la adecuada y, por tanto, nuestra salud es buena. Y en ese sentido los indicadores en España no son buenos.

    Hay algunos sectores de investigación mejores que otros, evidentemente yo no conozco todos y algunos de ellos tú los mencionas con más conocimiento de causa que yo, pero eso no es óbice para que hagamos una reflexión seria y veamos cuántas nuevas empresas hemos ayudado a crear, qué tecnologías innovadoras hemos incorporados en procesos o en productos, cuántos modelos de negocio hemos mejorado, qué sectores hemos potenciado con nuestro conocimiento, qué conocimiento hemos transferido, cuántas nuevas patentes hemos generado, cuántos puestos de trabajo, etc.

    Si analizamos estos números con rigor, tú y yo estaremos de acuerdo en que la I+D tenía muchos boletos para sufrir recortes porque, al igual que tú, considero que algunos indicadores son tan pobres que no se pueden disimular. Algo que no pasaría si tuviésemos que invertir más dinero privado en I+D. Lo que pasa es que hasta ahora no le habíamos visto las orejas al lobo.

    Recibe mi afectuoso saludo.

    Javier Merino.

  • Anónimo  

    Estimado Sr. Merino,

    Su artículo de opinión me causa sorpresa, estupor y un profundo sentimiento de tristeza. Según entiendo por sus líneas, usted comprende los recortes y argumenta que estos se han producido tras el estudio del Gobierno de los resultados obtenidos. Esta afirmación, además de ser totalmente incierta, no hace otra cosa que demostrar su más absoluto desconocimiento del mundo de la investigación, o al menos de la investigación real financiada con dinero público a través de convocatorias competitivas.

    A modo de ejemplo, durante el trienio 2006-08 los 25 grupos de investigación existentes en el CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas) publicaron prácticamente el mismo número de trabajos propios (41), en las 50 mejores revistas científicas del mundo (aquéllas con un factor de impacto superior a 15), que el conjunto de las 44 universidades españolas con departamentos en áreas de Ciencias de la Vida (47 trabajos). Este nivel de productividad colocó al CNIO entre los mejores centros de investigación del mundo a la par de instituciones como el Salk lnstitute o Cold Spring Harbor y ligeramente detrás del Whitehead Institute, el centro de investigación con el nivel más alto de productividad. Debe usted saber, que el CNIO ha sufrido importantes recortes en estos últimos años, que finalmente han conllevado el despido de 22 investigadores, entre ellos investigadores dedicados en exclusiva al desarrollo de terapias experimentales y descubrimiento de nuevos fármacos antitumorales.

    Este es uno de lo muchos ejemplos que le podría poner, los recortes se han impuesto sin criterio y de una forma brutal, en un sector que desde hace mucho tiempo viene recibiendo una muy pobre financiación pública. Quizás deberíamos recordar que en las cifras totales de inversión pública para la investigación también vienen recogidas las partidas destinadas a defensa.

    Más allá de la inexactitud y de la interpretación que usted hace de las cifras que presenta, me sorprende que usted mismo se incluya entre los investigadores de valía que sí que merecen estar donde están y ocupar el puesto que ocupan, y por ende recibir financiación supongo, gran valentía (o temeridad) la suya. ¿Realmente se considera mejor que estos investigadores del CNIO o cualquier otro que han perdido sus puestos de trabajo?

    Por otra parte, firma usted como Investigador de Tecnalia, sin embargo no he sido capaz de encontrar ninguna publicación científica suya, bueno sí, una, pero no estaba recogida en ninguna publicación indexada, ni tenía índice de impacto, así que siguiendo sus criterios ni siquiera cuenta…..aún así he ido a la fuente para poder consultar su nivel de dominio de los procedimientos científicos. Qué sorpresa comprobar que no se trata de una publicación, sino de una presentación a un Congreso en formato de power point! Tampoco he sido capaz de encontrar mucha información sobre su formación, en su perfil profesional de Linkedin pone que estudió COU y que está realizando un primer curso de Titulado en Cultura y Solidaridad, y en su blog personal dice que es Auxiliar de Administrativo pero en función del artículo que ha escrito quiero pensar que los datos deben ser erróneos y usted debe tener al menos un título de educación superior y más que probablemente un título de Doctor, ¿o no es así? Quizás argumente que se puede ser investigador sin tener un título de educación superior, eso es cierto, pero en tal caso debería usted demostrarlo con su producción científica o con sus patentes, que es a lo que nos dedicamos los investigadores.

    Estimado Sr. Merino, espero que tenga a bien aclararnos estas dudas, y espero que la realidad sea totalmente diferente. Ahora realmente entiendo la interpretación que usted hace de las cifras que expone en su “artículo”. Pensar que una persona con su formación y con un nivel de producción científica inexistente se atreve a escribir el artículo que escribe y ponerse al mismo nivel que grandes científicos de este país que lo están pasando y lo van a pasar realmente mal me parece de nuevo sorprendente, por no añadir otro calificativo.

    Atentamente,

    Rafael Martínez.

  • Anónimo  

    Estimado Rafael,

    Ya he manifestado que no estoy de acuerdo con los recortes tan brutales que se han producido, no creo que tenga que incidir más en ello, lo que digo es que el sector de la I+D era proclive a sufrirlos por su trayectoria global en los últimos años. Las cifras que yo muestro no son inexactas ni están sujetas a ninguna interpretación subjetiva, son datos fríos que están al alcance de todos. Y soy consciente de que pagan justos por pecadores, como al parecer ha sido el caso del CNIO, y de otros, pero normalmente no hablo de lo que desconozco (aunque tú consideras justo lo contrario) por lo que me abstengo de opinar al respecto.

    Es una lástima que hayas invertido tu tiempo en descalificarme a mí en vez de rebatir mi opinión. Me sorprende que te hayas tomado la molestia de revisar mi trayectoria profesional con el fin infravalorar mi opinión, pero es lo que suelen hacer las personas que carecen de argumentos de peso para rebatir las opiniones de otros. Si hubiese escrito lo que te hubiese gustado leer, seguro que habrías aplaudido mi artículo sin importante mi trayectoria. Te adelanto que yo no me voy a molestar en intentar averiguar nada sobre ti puesto que tu opinión es válida independientemente de a qué te dediques o cual sea tu trayectoria profesional. Respeto tu comentario a pesar del tono beligerante, algo que al parecer nos diferencia profundamente.

    Por último decirte que no tengo necesidad de aclarar ninguna duda como me sugieres, que no me considero mejor ni peor que nadie (esto es un arbitrario y ofensivo juicio de valor por tu parte), y que no voy de científico ni de gurú de nada por la vida, pero los últimos 7 años de mi vida profesional los he desarrollado en CCTT investigando e intentando aportar valor, motivo por el cual conozco el sector y puedo opinar. Porque se puede aportar valor sin publicar, de la misma forma que se puede publicar sin aportar valor. Te guste o no.

    Un saludo.

    Javier Merino.

  • Anónimo  

    Estimado Javier,

    Muchas gracias por tu respuesta. Por favor, no consideres mi tono como beligerante, si acaso apasionado, puesto que la situación que se vive en el sector no es para menos. Aún así, te pido disculpas si crees que de algún modo he traspasado alguna línea. Paso a responderte por puntos, de la forma más aséptica y objetiva posible, sin ningún afán de denostarte a ti personal ni profesionalmente:

    1) Manifiestas que no estás de acuerdo con los recortes, y así lo escribes en tu artículo pero entiendes que se estaban haciendo las cosas mal y que quedan así justificados. Esto no es cierto, porque el hecho de que se recorten partidas no implica que se vayan a hacer las cosas mejor ni de forma diferente. Si el fin es mejorar hubiese sido más productivo un plan orientado hacia ello. Hasta donde yo conozco no es eso lo que se ha propuesto hasta ahora. Por lo tanto los recortes no están justificados por el malhacer de la Ciencia española.

    2) Afirmas que España ocupa el puesto 39 del ranking mundial de innovación (podrías explicar en qué medida este dato es tan pésimo?) y que el principal problema es que producimos pocas patentes y muchos artículos científicos. ¿Es imcompatible el aumento de patentes con el mantenimiento de la producción de los artículos científicos? El informe de competitividad 2011-2012 no hace mención al número de artículos científicos dentro del índice de competitividad. Este índice está compuesto por diferentes indicadores: a) Las compañías obtienen la tecnología a través de la investigación propia (puesto 36), b) Calidad de las instituciones científicas de investigación (puesto 39), c) Gasto de las compañías en investigación y desarrollo (puesto 47), d) Colaboración Universidad e Industria para la investigación (puesto 42), e) Decisiones gubernamentales que favorecen la innovación tecnológica (puesto 85), f) Disponibilidad de científicos e ingenieros (puesto 31), g) Desarrollo de patentes (puesto 28). Como ve, la innovación es un valor compuesto, y si bien sería deseable mejorarlo, afirmar que el problema es que se producen muchos artículos y muy pocas patentes es demasiado simplista. Por qué no aumentar la inversión en investigación de las empresas o crear un sistema gubernamental que que favorezca la innovación tecnológica, a la vista de los índices que componen el ranking de innovación, estas soluciones quizás serían mucho más efectivas. ¿Podría argumentarnos en qué basa la afirmación de su artículo?

    3) Usted afirma basándose en los ratios de participación en la I+D de las empresas privadas que a menor inversión pública y mayor inversión privada en I+D mejores resultados se obtienen. Y afirma que la inversión pública debe apoyar la innovación y la productividad en función de las patentes y no de los artículos científicos. ¿Realmente piensa usted que las patentes nacen de la nada? ¿Que no hay detrás de cada patente un cuerpo de investigación básica que ha permitido avanzar hasta la fase translacional del conocimiento? Bien es cierto que el aumento de la financiación privada aumenta el número de patentes, y eso está demostrado, lo cual no justifica sus afirmaciones. ¿Porqué no incentivar la financiación privada en I+D manteniendo la financiación pública? El gasto público en I+D en porcentaje del PIB fue el 0.69 en Estados Unidos, el 0.66 en la EU-15 y el 0.51 en España en el 2006. En cuanto al gasto empresarial también durante el año 2006 en porcentaje del PIB, en Estados Unidos fue el 1.87, en la UE-15 el 1.24 y en España el 0.61. ¿Cree usted que con estos presupuestos podemos competir en conocimiento translacional y crear patentes? Evidentemente, se necesita aumentar el gasto tanto público como privado en I+D, No se pueden realizar comparaciones con otros países si no se tienen en cuenta las inversiones que realiza cada uno en este terreno. Recordemos que la premisa era que para un mismo nivel de inversión, un mayor ratio de inversión privada garantizaba un mayor retorno de patentes, por lo tanto, lo primero que deberíamos intentan conseguir es igualar el nivel de inversión a de otros países con los que tenemos que competir e intentar en la medida de lo posible aumentar los ratios de inversión privada.

    4) Sus afirmaciones no tienen en cuenta otros indicadores contextuales que sin duda son de enorme importancia para la innovación y la productividad, como son la calidad del sistema educativo (puesto 98), la calidad de la educación en ciencias y matemáticas (puesto 111), inversión de las compañías en entrenamiento y formación de los trabajadores (puesto 90)….etc.

    5) El siguiente punto acerca del nivel de calidad e impacto de los artículos españoles no lo voy a tocar en profundidad, puesto que considero que ya ha quedado aclarado en la primera respuesta que recibió a su artículo. Sin embargo me gustaría comentar una de las preguntas que usted realiza en este párrafo. Usted dice que España es uno de los países con mayor número de investigadores financiados por las administraciones públicas y nos pregunta si entedemos por dónde van los tiros de lo que pasa. Yo sí que lo entiendo a) Si gastamos menos en financiar la investigación y tenemos más personas financiadas para investigar, deduzco que estas personas deben cobrar muy poco, tal y como es el caso de la mayoría de personas que conozco que se dedican a investigar. Yo no he encontrado las fuentes a las que hace usted referencia en este aspecto, pero sí nos atenemos al indicador que suele utilizar la OCDE que es el número de investigadores por cada mil personas empleadas debo decirle que este número aún sigue estando por debajo de la media de la OCDE, así que o bien sus datos son erróneos, o bien todos estos investigadores “financiados” no deben tener contrato y como becarios no figuran en las estadísticas oficiales o bien hay personas que enlazan varios contratos precarios durante el mismo año, y le aseguro que también conozco muchos casos.

    6) En cuanto a su afirmación de si los centros tecnológicos justifican o no justifican su existencia en base al número de patentes registradas, teniendo en cuenta la corta trayectoria investigadora en España y la pobre financiación recibida yo le diré que en mi opinión sí, sí que la justifican. Es necesario aumentar la investigación básica para conseguir patentes. Sólo tiene que pensar en cuantos años de investigación conllevan la patente de un fármaco, de un biochip o de un nuevo producto químico. Si cerramos los centros tecnológicos, ¿entonces qué? En vista de los resultados y de la financiación obtenida antes que cerrar un centro tecnológico tendríamos que despedir a todos los políticos, cerrar todas las cajas de ahorro y la mitad de los bancos de España y dejar quebrar a todas las grandes inmobiliarias y constructuras….estamos haciendo esto? NO.

    7) En ningún momento creo que haya perdido el tiempo en indagar en tu curriculum, para valorar una opinión es también importante saber quién es el autor, no es lo mismo que te hable de economía Warren Buffet a que lo haga la pescadera de tu barrio. Puesto que tú afirmas que hay que aplicar criterios de resultados y que estos resultados se miden en publicaciones, índices de impacto y número de patentes, yo lo único que he hecho ha sido aplicarte el mismo rasero. No tienes publicaciones, no tienes índices de impacto y no sabemos si tienes patentes registradas, tampoco sabemos cuánta financiación pública has recibido a lo largo de tu vida para investigar, pero en base a los resultados que no aportas queda claro que no pasarías tus propios criterios. Si realmente piensas que se puede aportar valor sin publicar no entiendo cómo puedes entender tan fácilmente el cierre de los Institutos tecnológicos que tanto valor aportan.

    Atentamente,

    Rafael Martínez.

  • Anónimo  

    Estimado Rafael,

    Ya he advertido en el párrafo que has escrito relativo al CNIO que la medida adoptada por el gobierno te ha afectado profunda y personalmente, por lo que me hago cargo de la situación; sé lo que sientes porque los recortes nos afectan a todos los que trabajamos en esto. A mi también, que conste. Lo que ocurre es que coincidirás conmigo en que ir a la persona en vez de a su opinión no es la mejor forma de proceder. Dicho esto quiero dejar clara mi postura porque tengo la sensación de que se desvirtúan algunas cosas:

    1) Considero el recorte realizado por el gobierno brutal, injustificado, aleatorio, negativo, contraproducente, y todas los adjetivos negativos que quieras ponerle. NO estoy a favor ni en la forma ni en el fondo de lo que se ha hecho. Y al respecto de un comentario tuyo del último párrafo tengo que dejar claro que, en ningún momento he dicho que esté a favor del cierre de ningún instituto o centro tecnológico. Te ruego que releas todo lo que he escrito y así evitamos poner en mi boca cosas que yo no he dicho.

    2) Lo comentado en el anterior párrafo no me pone una venda en los ojos: en algunos ámbitos de la investigación el impacto en la competitividad del país es bajísimo, conclusión a la que llego por los datos y por mi experiencia profesional. Por ello era lógico pensar que esto, por insostenible, podía ocurrir algún día, pero algunos centros de investigación no han variado ni un ápice su modus operandi, lo cual sitúa al sector en un problema que ahora se ha generalizado. Y al generalizarse ha salpicado a todos por igual, algo completamente injusto.

    3) Los indicadores de impacto son los que son y están ahí por algo, son las reglas por las que nos regimos todos. Nos determinan mejor o peor, todo es discutible, si realmente se está influyendo positivamente en el crecimiento del país y en la generación de valor y de riqueza. Pero hay algunos que son más importantes que otros. Si revisas el puesto que ocupamos en las diversas clasificaciones que mencionas (algunas de ellas muy importantes) verás que ocupamos puestos más bajos que en el de generación de artículos científicos, lo que evidencia que algo no estamos haciendo bien. Y si la financiación pública no está estimulando de forma real la mejora de nuestra competitividad, esto nos pone en el ojo del huracán a la hora de hacer recortes. Cuando afirmas que el mal hacer de la ciencia española no justifica los recortes yo digo que te equivocas. ¿Si tú pusieses tu dinero en un negocio que no te da la rentabilidad que buscas continuarías invirtiendo en él? La respuesta es no, si no serías un mal gestor/inversor.

    4) El Instituto de Estudios Económicos dice en este informe refiriéndose a España (http://www.ieemadrid.es/producto_1064046_la_investigacion_y_la_innovacion_en_espana_result.html) que “…De forma resumida, aquellos resultados que están más vinculados al desarrollo tecnológico, como las patentes, van a estar más estrechamente relacionados con los procesos innovadores que los resultados más vinculados con la investigación básica, como podrían ser los artículos publicados en revistas científicas…Por unidad de gasto en I+D, España genera menos patentes pero más artículos científicos que la media de la UE. Por tanto, sin realizar supuestos adicionales, no podríamos afirmar que España utiliza más o menos eficientemente los recursos que destina a I+D que la media europea, pero sí se detecta una orientación de nuestro sistema de ciencia y tecnología mucho más especializado en la generación de artículos científicos que en la obtención de patentes en comparación con Europa. Este resultado plantea la cuestión sobre si la actual orientación de nuestros recursos es la que más se adecua a las necesidades y preferencias de la economía y de la sociedad españolas”.

    En mi opinión esto es bastante esclarecedor y, de hecho, las últimas declaraciones de De Guindos, por desgracia para nuestro sector, van en la línea de aumentar la inversión privada y disminuir la pública.

    5) Yo, al igual que tú, estoy a favor de cualquier medida que sirva para favorecer y potenciar la innovación en este país, pero como no quiero jugar ni a político ni a economista porque no lo soy, no tengo una alternativa clara. Es más, pienso que habría que adoptar un conjunto de alternativas para dar con una solución efectiva. No obstante tengo claro que cuando uno se juega su propio dinero hace los experimentos con gaseosa. Al funcionario se le critica porque, haga bien o mal su trabajo, cobra seguro del dinero público, y muchas veces se dice que si cobrase por su productividad no se permitiría el lujo de evadirse de sus tareas y obligaciones. Esto aplica, o debería aplicar, a todos los que estén bajo financiación pública. El sector de la Investigación, Desarrollo e Innovación de este país no debe esconder la cabeza debajo del ala e irse al recurso fácil de responsabilizar a los demás, debemos ser consecuentes y apechugar con la parte alícuota de responsabilidad que nos toca. Ya basta de mirar para otro lado cuando mencionamos las patentes, el empleo generado, las startups creadas, el conocimiento transferido, etc.

    6) Comparto absolutamente contigo que en España hay muchos sectores que mejorar, y a mi alguna de las decisiones tomadas por el gobierno me parecen escandalosas. Por ejemplo me parece inadmisible que las consecuencias de esta crisis las paguemos los trabajadores, si yo hubiese tenido que tomar decisiones habría quitado el dinero de otras partidas que prefiero no nombrar para no abrir otra nueva polémica, pero eso no me impide reconocer que nuestro sector, frente a otros, ha estado en una situación de privilegio. Por eso no me parecen de recibo algunos lamentos.

    7) Por último insisto en no entrar aquí a expresar nada relacionado con mi trayectoria profesional. Si sacase pecho sería un pretencioso arrogante, si hiciese lo contrario me convertiría en un cretino pedante, por eso prefiero expresar públicamente que he cosechado éxitos y fracasos, como todo quisque en su trabajo. No obstante creo que el hecho de haber sido empresario algo dice de mi. Y sobre todo quiero recordar que mi artículo nace a consecuencia de la opinión de Manuel Tello, una persona fuera de toda sospecha con la que comparto absolutamente sus puntos de vista.

    Quizá algún día tengamos la oportunidad de conocernos, ese día verás que charlando distendidamente con un café en la mano, acabamos dándonos la razón.

    Te deseo un buen fin de semana.

    Javier Merino.

  • Iñigo Segura  

    Señor Merino, aclaraciones: lo importante no es el gasto empresarial en I+D sino la financiación empresarial de la I+D (cuyo “share” ha estado cayendo en los últimos años y hasta cierto punto uno podría pensar que debido a un desplazamiento por el incremento de las subvenciones que queda reflejado por el aumento del “share” empresarial en el gasto). Si el gasto empresarial en I+D fuera del 100% y todo él estuviera financiado por la administración (subvenciones) su impacto sería probablemente bajísimo (que explica al menos algo de lo que esta ocurriendo). Dicho esto estoy bastante de acuerdo en líneas generales con el artículo.

    Investigadores de la ciencia (perdonad que generalice): También estoy de acuerdo con vosotros. ¿Cómo puede ser? Pues porque habéis hecho de una manera extraordinaria lo que se os ha pedido: publicar (y últimamente, aunque aún no de una manera tan productiva, patentar). La cuestión no es si los investigadores españoles son buenos o malos. Los investigadores responden a los incentivos. Lo importante es saber si las políticas científicas y tecnológicas (incentivos) han sido válidas o mejor, si son válidas para el futuro.

    Se habla del número de patentes. Gran error!! Simplemente tengamos en cuenta los ingresos por venta o licencia de patentes del CSIC y dividámosla por su número de patentes. El resultado no le gusta ni a la OTT del CSIC (y eso sin descontar la patente de la gran investigadora Margarita Salas que es la que se genera buena parte de los ingresos). De todas formas, ¿Sabían que desde hace ya unos años el número de patentes españolas por año esta creciendo? En publicaciones estamos bastante bien (no me meto con los problemas de medir la calidad) y en patentes estamos mejorando. Entonces, ¿Por qué se critica al sistema? Pues porque año tras año caen las exportaciones de productos de media-alta y alta tecnología. El sistema no genera los retornos económicos que se venden como justificación de las políticas de I+D (por favor, evitadme el sufrimiento de oir de nuevo que esto tiene un “delay”, que hay que esperar algo más, que todo llegará..)

    Es un problema de incentivos y por tanto de políticas. Incentive la publicación y se publicará. Incentive las patentes y se patentará. La pregunta es ¿con qué impacto económico? Joder!! No estropees la idea coño!! Si funciona de puta madre!!

    La cuestión no es si debe haber recortes o no. Nunca hay ni habrá dinero suficiente. La cuestión es que debe haber reformas en las políticas pero no creo que las vaya a haber. Lo siento investigadores pero en ese sentido si creo que los grupos de presión de la ciencia (mediáticos, políticos, institucionales) impedirán esas reformas tan necesarias.

    En Estados Unidos el porcentaje de gasto publico dedicado a Desarrollo Experimental es del 50%. En Europa es del 20%.

    La pregunta es, por tanto ¿por qué no se cambian las políticas, se presta menos atención a la publicación y a la patente y se incentiva más la explotación del conocimiento convirtiéndolo en riqueza? Entonces empezaríamos a hablar de rigideces, inmovilismo, manipulación interesada, oligopolios de la ciencia, intereses creados, reinos de taifas, poder… Estoy seguro que el CNIO podría tener el doble de presupuesto si dejamos de financiar a los menos productivos y aún ahorraríamos recursos para poder financiar nuevas políticas destinadas a la explotación (Desarrollo Experimental) y dejaríamos de hablar de presupuesto….

    Siento si he herido la sensibilidad de alguno. No tengan en cuenta lo que he dicho y ya esta. Soy un profundo desconocedor del mundo de la ciencia y la tecnología. Tan sólo soy un tecnólogo… y bastante mediocre.

    Ah!!! Y por cierto, mientras que no arreglemos eso de que cada región o provincia tenga su propio sistema y políticas de I+D y no mejore nuestro sistema educativo no pierdan el tiempo con estas discusiones… ;))

  • enrique eiguren  

    En investigación tal como está montado todo, si no tienes vínculos políticos no tienes nada que hacer.
    Los investigadores que hay ahora estan apoyados por gente que pertenecen a alguna facción política.
    Lo negarán cínicamente.
    con la bolsa de paro que hay una gran cantidad de investigadores son investigadores porque no tienen otra opción. Y en base a su expediente académico “el padrino” catedrático que controla la plata le ubica en un puesto de investigación. Este puesto en la mayoría de las veces no tiene ningún interés larfa el joven que empieza.
    Para investigar lo primero que hace falta son ideas originales y de esas estan muy flojos.
    En el fondo lo que subyace es el doinero que se recibe con el pretexto de la investigación.
    Creo en la investigación libre, con iniciativas personales, pero no en esta investigación de chupar del contribuyente descaradamente.
    Si sabríamos bien lo que se hace, muchos investigadores no serían bien vistos.
    Hay mucho cuento.

  • […] y debate, al menos aparentemente, vemos que como expone Javier Merino, investigador y emprendedor, “los centros tecnológicos nacionales que aseguran vivir de su capacidad tecnológica no justi…. Y como consecuencia de esto, “no se produce la transferencia de tecnología ni de […]

  • […] Aquí Compártelo:FacebookLinkedInTwitterPublica EstoCorreo electrónico […]

  • Rafael  

    1. Durante las últimas decadas se ha incentivado publicar articulos. Vía sexenios tenerlos en cuenta para conseguir desde becas hasta plazas, pasando por proyectos.

    2. No se ha incentivado en la misma medida la ciencia aplicada. Ejemplos:

    – No se tiene practicamente en cuenta las patentes par obtener sexenios.
    – Se valoran poco o nada en el CV para proyectos, plazas incluso becas.
    – La explotación de las patentes no solo no se incentiva sino que se penaliza si se trabaja en una entidad publica.
    – la ley deincompatibilidades de las administraciones publicasx y la ley de contratos, penalizan la explotación comercial de un empleado publico, incluso son abrir expediente y su expluasión del puesto de trabajo. Algo que no sucede casoi ni cometiendo un delito de malversación, acoso o diría homicidio!!.

    – Mi experiencia y conclusión como investigador que hace tanto ciencia basica como aplicada y consecuentemente he publicado, patentado e incluso ayudado con mis ideas a crear una nueva empresa, es que de los articulos publicado obtengo un aumento salarial (sexenios), me ha ayudado a conseguir una plaza publica, me permite conseguir nueva financiación para el grupo investigador.
    Sin embargo la ciencia aplicada, las patentes y la nueva empresa:
    me han supuesto peleas continuas con la administración, que me llamen pesetero en una oposición, que no se valoren las patentes en mi CV cuando cada una de ellas me ha supuesto y me sigue suponiendo un esfuerzo en tiempo y recursos equivalete a mas de 10 buenas publicaciones.
    Crear una nueva empresa en la que la ley de incompatibilidades del empleado público no me deja prácticamente particiar me ha supuesto, gastarme dinero de mi salario en abogados que me asesoren, tener peleas con los que eran mis colaboradores y que me han dejado de lado una vez constituida la empresa, una enorme inversión de tiempo y desgaste. Tiempo y recursos que han ido en detrimento de mis publicaciones y han empeorado la competitividad de mi CV

    Consecuencia: no lo volveré a hacer. Es mejor con la actual coyuntura y leyes dedicarse en el mejor de los casos a publicar desde el sector publico.

  • […] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos La verdad sobre la ciencia y la investigación en España http://www.sintetia.com/la-verdad-sobre-la-ciencia-y-la-investig…  por juankiton hace […]

  • Arturo Martínez  

    Más allá de los farragosos (para los que no somos economistas) informes que se hacen en España sobre las inversiones en I+D+i, los informes de la UE “R&D Industrial Investment Scoreboard” (disponibles en http://iri.jrc.ec.europa.eu/reports.htm) ponen de manifiesto la raquítica inversión privada en I+D+i de las empresas españolas. La posición de nuestras empresas (en cualquier sector) respecto a las de países más desarrollados de la UE es, cuando menos, vergonzosa. Dicha falta (perdón por las simplificaciones, pero para entendernos) de inversión privada es, en mi opinión, el principal problema de nuestro sistema de I+D+i, pues es lo que nos diferencia en mayor medida de los países donde dicho sistema funciona de forma más eficaz. Por otro lado, completamente de acuerdo con el comentario largo de Rafael Martínez en 11/04/2012.

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