El muy disputado caso de los Bancos Centrales (I): Estado de situación

9 Noviembre 2015 3

Antes de lanzarme al barro de las disquisiciones, déjenme decirles lo difícil que resulta para mí, como analista más bien geoeconómico que soy, sumergirme en las entretelas académicas de la teoría macroeconómica pura y de los estudios econométricos. En este sentido, a menudo comparto el escepticismo de mi apreciado Simón González de la Riva cuando describe los “cajones de sastre” que se crean para “cuadrar” los resultados previstos de una determinada teoría con la realidad (les recomiendo leer la serie completa de artículos: parte 1, parte 2 y parte 3).

Bancos_Centrales_Sintetia_Sebastian_

No obstante, pese a ello, nunca desprecio un trabajo de investigación en el que alguien haya invertido tiempo, esfuerzo y neuronas para avanzar en el esclarecimiento de una realidad difusa, cambiante, cuántica.  Como apunta Hazel Henderson, los fallos de los sistemas monetarios globales están enraizados en la expansión del conocimiento humano y en la innovación. Tal complejidad trasciende no sólo la comprensión del ciudadano corriente, sino la de los responsables políticos y la de los propios economistas, sumidos en interminables debates académicos mientras la cruda actualidad va superando una teoría tras otra.

Conocimiento

 

El debate que no cesa

En este contexto, se agradece encontrar en los medios de comunicación divulgadores que transmitan ese esfuerzo casi titánico de comprensión, tratando de explicar los hechos complejos con honestidad, responsabilidad y rigor. No suponen legión, es cierto, pero son bastantes más de lo que uno podría pensar. En esta casa, sin ir más lejos, nos vanagloriamos de tener a un buen grupo de ellos. Pero hoy quería referirme en concreto a Manuel Alejandro Hidalgo Pérez, Doctor en Economía y profesor (excelente) de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Manuel mantiene en Voz Pópuli un espacio de divulgación, “La Economía explicada”,  que es de lo mejor que puede leerse hoy en día en la prensa digital. Manuel, entre otros temas, lleva varias semanas esforzándose en divulgar la teoría de que los tan denostados bancos centrales (sobre los que escribí aquí tiempo ha) no han tenido prácticamente otro remedio que actuar como lo han hecho, siguiendo la evolución de los tipos reales, a falta de que los estados para los que trabajan (no lo olvidemos) hayan emprendido reformas estructurales y estratégicas de calado. Les recomiendo una lectura abierta y sosegada de sus reflexiones y aportaciones.

No me siento capaz de rebatir teóricamente los argumentos esgrimidos en sus artículos, es más, mi estudio (intenso) de la cuestión durante estas últimas semanas me hace pensar que la conclusión es acertada: ante la carencia de una verdadera reconstrucción de los cimientos económico-financieros globales y en ausencia de otro tipo de actuaciones, los bancos centrales han seguido una senda previsible, ciertamente determinista, mucho más desde la llegada de Paul Volcker a la Reserva Federal y el predicamento de figuras como John Taylor, partidario de una política basada en reglas, como la muy famosa que lleva su nombre y con la cual muchos analistas son capaces de “predecir” un comportamiento perfectamente predecible. Entre ellos, mi querido profesor Hidalgo y sus alumnos:

 

 

En nuestro debate sobre el tema, Manuel argumentaba que la política de los bancos centrales debe ser anodina e insulsa salvo en circunstancias graves. El problema, y en ello coincidimos ambos, es que éstos han adquirido un protagonismo brutal en estos últimos años, convirtiendo sus continuas intervenciones, convencionales o no, en rutina económica. Aferrados a su mandato de estabilidad, no han permitido la ocurrencia de los ajustes lógicos, muchos de ellos dolorosos, que el funcionamiento de toda economía de mercado conlleva. A ese protagonismo y predictibilidad se han adaptado los actores económicos como un guante, transformándose en entes dictamen-dependientes, ávidos de la enésima sugerencia o expectativa generada en cada rueda de prensa de Yellen, Draghi y sus colegas. En estos momentos, pesan más sus palabras, gestos y silencios, que cualquiera de las variables macro o micro fundamentales. Todo un caramelo para analistas geoeconómicos, traders avispados y eventuales actores financieros hostiles, así como un despropósito para el sistema económico global.

Y entretanto, ¿qué pasa con los gobiernos? Pues ellos a lo suyo: encantados de haberse conocido y preocupados por sus breves horizontes electorales. Reuniéndose en sucesivas cumbres mundiales del G20 para acordar pomposamente la enésima recontrafundación del capitalismo… y proclamar la necesidad de más medidas de estímulo y mayor gasto público.

 

Una carrera hacia ninguna parte

Tipos de interes carrera actualizada

Sea por la empecinada inacción decisiva de unos o por la irremediable actuación de otros, el caso es que el mal llamado primer mundo ha emprendido una carrera de políticas monetarias ultralaxas, con masivas expansiones y reducciones sucesivas de tipos nominales. Basta decir que en estos momentos hay unos 6,3 billones de dólares en bonos gubernamentales emitidos al 0%. Sólo en Estados Unidos, se han vendido más de 1 billón de dólares en Treasury Bills  o T-Bills (instrumentos de deuda a corto plazo) al 0% desde el comienzo de la crisis financiera. En Suiza, Alemania, Holanda, Dinamarca y otros países europeos y del resto del mundo se negocia deuda soberana (y también corporativa) a tipos negativos desde hace meses.

Todo ello, además, debe contemplarse dentro del monumental programa de compra de activos acometida por los bancos centrales en los últimos años. A esta huida hacia adelante se está incorporando también, y de forma acelerada, el gigante chino, con consecuencias que todavía apenas podemos advertir. Mientras, en el otro extremo del espectro financiero planetario, numerosos países penan con tipos de interés disparados y sufren verdaderas sangrías en sus mercados de divisas y en sus reservas. Por no hablar de las materias primas, el endeudamiento global, la incierta riqueza de los ciudadanos y la (de nuevo) creciente asunción de riesgos financieros ante tanto retorno deprimido. Eso sí, parece que el principal problema para algunos grandes líderes mundiales es el cambio climático. Todo muy normal.

Mapa tipos de interes

Como resultado, el balance acumulado los seis mayores bancos centrales del mundo (Reserva Federal – FED, Banco Central Europeo – BCE, Banco de Japón – BOJ, Banco Nacional de Suiza – SNB, Banco de Inglaterra – BOE y el Banco Popular de China – PBOC) alcanzó en 2015 un récord absoluto: 16,889 billones de dólares, un incremento del 238,66% con respecto a los 4,987 billones que acumulaban en 2006. Ello supone nada menos que el 35,98% del PIB combinado de sus países, frente al 14,29% de 2006. Y sigue subiendo. Cuando veo el siguiente gráfico, recuerdo siempre ese pegadizo anuncio de patatillas que decía “cuando haces pop, ya no hay stop”.  Pues eso.

centralbankassetsusd

Hoja de ruta

Resulta pertinente preguntarnos adónde nos lleva esta situación. Las respuestas no se auguran demasiado halagüeñas. En este punto, merece la pena releer lo que opinaba al respecto el economista Juan Manuel López Zafra en la entrevista que le hicimos aquí el año pasado. Quien avisa no es traidor.

Por una parte, podría parecer que la munición financiera de algunos bancos centrales se está agotando, ya que teóricamente los tipos de interés nominales no pueden establecerse por debajo de cero (el llamado Zero Lower Bound, ZLB), o al menos no muy por debajo de ese límite. Pero con los tipos oficiales de Dinamarca Suiza y Suecia ya en negativo y los muchos millones de dólares de deuda europea con rendimientos también bajo cero, entramos en territorio inexplorado. No deberíamos despreciar la creatividad de los ingenieros financieros estatales para desarrollar medidas que permitan retorcer la bicha un poco más y así poder continuar con la fiesta monetaria. Sobre este apasionante tema escribiremos en la próxima entrega.

Por otro lado, tampoco debemos dejar de reflexionar sobre los límites de las políticas descritas. Y ello nos lleva a analizar dos de los factores clave por donde todo este tinglado global puede venirse abajo. Nos referimos, como no, a la deuda y la desigualdad. Dedicaremos e ello la tercera parte de esta serie.

Mientras tanto, les animo a reflexionar sobre lo leído. Como hemos visto, puede que los bancos centrales no hayan sido los principales villanos de la película, pero desde luego sí han resultado partícipes clave para alcanzar la delicada coyuntura actual, al cumplir diligentemente la parte del trabajo que se les había encomendado. En efecto, un trabajo eficaz en los momentos críticos y las distancias temporales cortas, pero incompleto, descompensado y peligroso cara al futuro, debido a la inacción e inanidad de los gobiernos, verdaderos responsables de corregir el rumbo económico de esta complejísima nave llamada mundo.

 

3 comentarios

¡Deja un comentario!

Añade tu comentario, o enlace permanente (trackback) desde tu propio sitio. También puedes suscribirse a estos comentarios vía RSS.

Sé educado. Cíñete al asunto. No introduzcas spam.

Puedes utilizar estas tags:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Está activado Gravatar. Para utilizar tu propio avatar, regístrate en Gravatar.