[Editorial] En la turbulencia, no nos olvidemos de los jóvenes ni de la micro

1 Junio 2012 2

Esta ha sido una de las semanas de mayor convulsión financiera en España. La nacionalización de Bankia ha puesto todos los focos mediáticos en nuestro país, pero, sobre todo, esos focos se han centrado en nuestras serias debilidades a la hora de comunicar. El Banco Central Europeo (BCE) ha filtrado información al Financial Times donde muestra su malestar respecto a la solución propuesta para Bankia. A renglón seguido, el BCE desmiente la filtración pero, en rueda de prensa, su máximo responsable nos lanza una de las frases más mortales de la semana: “no se pueden hacer peor las cosas”.

Todo el mundo está pendiente de España, y en Sintetia tenemos también una actividad frenética para tratar de comprender lo que está pasando. No comprendíamos bien la propuesta del gobierno para abordar el problema de Bankia. Estábamos expectantes y necesitábamos más información. ¿Cómo es posible nacionalizar uno de los principales bancos de España y no tener todos los detalles sobre la mesa de forma clara y transparente? ¿Qué se esconde detrás del término “nacionalizar”? ¿Cómo se puede generar esa incertidumbre? La rueda de prensa del presidente Rajoy no hizo más que introducir confusión, jugando con eslóganes del tipo “no habrá intervención”, “no habrá rescate”, “estamos tomando las decisiones que tenemos que tomar”, “la prima de riesgo no tiene nada que ver con lo que está pasando con Bankia”… o que la solución propuesta no iba afectar al déficit de España. El desconcierto en Sintetia aumentaba por momentos. Pero veíamos que los más reputados analistas españoles y de fuera de España estaban como nosotros.

Por ello, el martes arrancamos un post que trataba de explicar las alternativas para la intervención en Bankia y de analizar en qué medida nos afectaría al déficit. Pero por la tarde la turbulencia financiera empezó a acelerarse por momentos. Y, analizando los datos de Bloomberg nos dimos cuenta de que las curvas de los CDS de Bankia ya tenían pendiente negativa, como la tenían en su peor momentolos CDS de Grecia. Bankia y Grecia ya se estaban pareciendo demasiado y los inversores internacionales apostaban claramente por la quiebra...y todo esto afectó, contradiciendo al presidente del Gobierno, de forma severa a la prima de riesgo, que no ha dado tregua.

El rescate se posiciona como una de las opciones más plausibles en los próximos días. Pero la crisis sigue demostrándonos que la comunicación no es la adecuada. Los eufemismos están a la orden del día; escondemos con palabras sofisticadas y frases huecasla realidad de lo que está pasando. Y esto es lo que nos ha llevado a hacer una reflexión en alto. Una reflexión sin eufemismos; es decir, cuando se refieren a “quién asume las pérdidas” nos hablan de “reforma financiera”, o cuando hablan de salvar a Bankia “sin coste para los ciudadanos” se les olvida uno de los mayores costes, el de oportunidad del dinero. Salvar a Bankia genera un coste de oportunidad para los ciudadanos españoles equivalente a la suma anual del presupuesto de las 4 universidades más importantes del país según los rankings internacionales. Por lo tanto, la deuda total aumentará, el coste para los ciudadanos será muy importante y el clima financiero empeora por momentos porque nadie nos toma en serio. El equipo de Gobierno parece desbordado, improvisa y comunica sin medir el impacto de lo que dice.

En este sentido, comenzábamos esta semana con una entrevista de uno de los expertos en comunicación más importantes de España. Antoni Gutiérrez-Rubi nos ha dado material para pensar: no se pueden sustituir el discurso político o la descripción de medidas excepcionales y que tienen que convencer a los ciudadanos, a las empresas, a los inversores de España y de fuera del país; no se puede sustituir todo eso con una nota de prensa. El Boletín Oficial del Estado está bien, pero hay que comunicar, hay que ilusionar y liderar, tenemos que tener una luz a la que agarrarnos. 

El país demanda líderes en los que creer, con discurso, con empatía, que transmitan por todos los poros de su piel, confianza y seguridad en lo que se está haciendo. La improvisación es el peor recurso mediático y económico. España, S.A. necesita un plan estratégico y necesita de una hoja de ruta convincente que se debe transmitir a los cuatro vientos.

Pero en este editorial de hoy queremos reflexionar sobre una cuestión que nos preocupa constantemente en Sintetia. ¿Qué pasa con los jóvenes? Nos gustaría recordar hoy un post que escribimos hace unos meses pero que cobra todo el sentido, ¿Cómo salimos de esta? Y no lo podemos hacer sin los jóvenes, sin talento. Decíamos entonces:

Lo que no se puede tolerar como sociedad es que los más formados, los que tienen más posibilidades para crecer y aportar sus conocimientos a una compañía, no usen ese potencial. El capital humano se disuelve si no se usa. De nada nos sirven ingenieros que desaprovechan sus conocimientos trabajando en la caja de un supermercado.

La primera gran diferencia entre unos países y otros (incluso entre emergentes y desarrollados) no está tanto en la dotación de recursos, sino en el uso de esos recursos. ¿Prefieres un país cargado de AVE o un país donde los ingenieros, los arquitectos y los abogados trabajen de ingenieros, de arquitectos y abogados? ¿Uno donde haya muchas autopistas o uno donde se usen las autopistas de forma intensa y para crear valor? ¿Qué le da valor a una infraestructura y a una inversión, los euros invertidos o su uso productivo? ¿Y quién aporta lo productivo? ¡Las personas! Pues trabajemos para que las personas crezcan, se desarrollen y aporten a la sociedad. Cuando lo logremos, pongamos AVE.

Si no hay rotación dentro de una empresa, si la formación no te genera grandes ventajas para progresar dentro de una organización, si la precariedad laboral para los formados es similar a la de los no formados y hay un exceso de jóvenes cualificados activos en el mercado laboral pero que no tienen diferencias notables de empleabilidad frente a los no cualificados… ¿cómo vamos a transmitir a la sociedad que la formación, el esfuerzo y las actitudes personales hacia la mejora personal son instrumentos clave para cambiar y generar más prosperidad? Si hay tapones laborales hacia los jóvenes en todos los niveles, ¿cómo les transmitimos que la clave es arriesgar, es lanzar proyectos y es aspirar a escalar socialmente? ¿Se valora esa escalada y ese esfuerzo?

Parece que tenemos mecanismos reactivos (y no proactivos) para que las generaciones jóvenes y más formadas de nuestra historia sean lo que deberían de ser: un hervidero de ideas, proyectos, incitativas y la maquinaria de la revolución social y económica del país. 

Nos quedamos con esa última frase. Los jóvenes son la esperanza, son sobre ellos sobre los que tenemos que reconstruir España en todos los niveles: empresariales, institucionales y sociales. Tenemos que trabajar de forma incansable por que sea así. Nos duele ver que tenemos las energías como país casi exclusivamente en dos temas: (i) una reforma financiera que solo consiste en ver a quién se le carga el muerto del agujero inmobiliario y (ii) recortes de los presupuestos públicos. Pero no hay un plan estratégico, no hay una hoja de ruta de actuaciones serias, contundentes, categóricas y decididas para que emerja un nuevo y renovado tenido empresarial y social.

Nos estamos centrando en exclusiva en apagar los fuegos macroeconómicos y hay una laguna muy grande con los problemas microeconómicos. Los emprendedores no surgen gracias a una ley. Como decía muy bien esta semana Eneko Knörr en un brillante artículo:“Un país en grave crisis como España necesita emprendedores. Los empleos no se crean solos, los crean unas personas muy mal vistas llamadas empresarios. Lamentablemente, harían falta muchísimos años para que la imagen cambie y la sociedad crea en los emprendedores”.

Pero no sólo necesitamos emprendedores, sino también ilusión, aupar a su debida reputación social, mediática e institucional a los jóvenes, a su talento, a su energía y a su pasión. Hay que crear los ecosistemas suficientes para que se desarrollen, se conecten con el mundo, lideren nuevas iniciativas, sean nuestra bandera para el progreso. Mientras hablamos de prima de riesgo muchos jóvenes en sus casas se sienten abrumados. Y tenemos que transmitirles que su potencial es enorme; que sus posibilidades para cambiar España son infinitas y que confiamos en ellos. Necesitamos canalizar nuestros esfuerzos en comunicación hacia ellos.

Y por ello, en Sintetia, en los próximos días, lanzaremos una iniciativa que dará mucho que hablar. Podemos, ¡es nuestra máxima!

 

2 comentarios

  • Coontigo  

    Buen articulo , me quedo con la ultima parte, hay que elaborar una política constructiva y positiva de cara al progreso ,urge generar iniciativas de cambio ,que inpulsen el talento, el mérito, el esfuerzo, la innovación; no debemos quedarnos observando el desamparo en el que quedaría una sociedad que está obligada a apostar por la creatividad para salir adelante de forma digna y brillante.

  • Javier García  

    Gracias, Dani. Hay mucho por hacer, pero tenemos que ponernos a liderar el cambio como jóvenes. Hay que empezar a asumir la responsabilidad! Abrazo

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