Daron Acemoglu, MIT: “El mercado de trabajo español es el más esclerótico y anémico de Europa”

26 Junio 2012 8

 

Daron Acemoglu es uno de los economistas más influyentes y aclamados de su generación. Catedrático en el MIT y ganador de la Medalla John Bates Clark al mejor economista menor de 40 años, su trabajo académico ha mejorado nuestra comprensión del papel de las instituciones en el desarrollo económico. Tras años de dedicación exclusiva al trabajo académico, ha resumido muchos de sus resultados en un fantástico y accesible libro dirigido al gran público. En “El Fracaso de las Naciones” (en castellano a partir del 11 de septiembre), coescrito con James Robinson, uno de sus colaboradores habituales, defiende que las causas definitivas del éxito o fracaso económicos se encuentran enraizadas dentro de las instituciones de cada país. A partir de la distinción entre instituciones políticas y económicas, argumentan que estas pueden tener un carácter inclusivo – es decir, estar diseñadas para el beneficio de la ciudadanía- o extractivo -diseñadas para extraer rentas y perpetuar el poder de las élites- y que entender cómo evolucionan dichas instituciones el conflicto entre ambos tipos de poder es crucial para alcanzar el desarrollo. En la entrevista hemos hablado tanto de su reciente trabajo como sobre el problema clave de la innovación en los países desarrollados.

:: Tras años de concentración intensa en el trabajo académico puro, habéis escrito un importante libro dirigido al público general. ¿Qué razones hay tras este cambio de dirección?

James [Robinson] y yo creíamos que era hora de intentar introducir a un público más general las ideas en que nosotros, y otros, habíamos estado trabajando. La investigación académica se centra a menudo en preguntas concretas muy definidas en vez de en el marco general y en cómo las distintas piezas encajan juntas. En cambio, escribir un libro como este te obliga a estar seguro de que el marco en su conjunto tiene sentido. Este proceso ha sido muy estimulante para nosotros. Comenzamos a pensar sobre este libro hace bastantes años, pero pronto nos dimos cuenta de que había muchas piezas que no comprendíamos, y ello cual dio lugar a mucha investigación académica adicional en los siguientes años, lo cual ha contribuido enormemente al libro y a nuestro marco conceptual.

 :: Samuelson afirmaba que no le importaba quién escribiese las leyes mientras él pudiese escribir los libros de economía. ¿Crees que los libros dirigidos al gran público pueden influir en la política económica o, al menos, afectar a las creencias de los ciudadanos?

No, desgraciadamente no. Por supuesto que las creencias son muy importantes, pero en el libro defendemos que es difícil comprender los grandes hilos de la historia cuando algunos tienen un modelo correcto sobre cómo funciona el mundo pero otros se basan en el modelo equivocado. Dicho sea esto, una comprensión incorrecta de la economía y la política es evidentemente dañina. Es dañina para los líderes y sus asesores, que es en lo que los medios se centran. Pero creo que también es dañino si la población cree en el modelo equivocado, porque entonces puede ser más fácilmente engañada por sus líderes. Por ejemplo, en América Latina la población culpa de su pobreza al mercado y al capitalismo, y ello lleva a los populistas al poder, como en Argentina o Venezuela, los cuales luego hacen aún más daño con su corrupción y su política económica motivada por fines políticos. En vez de el mercado per se, el problema de Latinoamérica es, en primer lugar, una economía dominada por las élites, o lo que en nuestro libro llamamos “instituciones extractivas”. Si la población entendiese esto, el populismo y el control de las élites tradicionales no sería capaz de hacer tanto daño a la calidad de vida de millones de personas.

:: Algunos analistas creen que muchos países desarrollados se han ido deslizando hacia una forma suave de “capitalismo de amigos”, en el cual las instituciones clave han sido capturadas por los principales partidos políticos. ¿Estás de acuerdo en ello o es solo un sesgo de percepción? Si es así, ¿es un patrón reciente? ¿Puede un país desarrollado saltar de un equilibrio estable hacia otro con instituciones extractivas?

Sí, creo que algo de esto sí que hay. Para entender las instituciones extractivas en el siglo XIX en Europa o en el siglo XX en América Latina, has de considerar las élites tradicionales y su presencia en el poder. Pero hoy, en la mayoría de países, las élites más extractivas son precisamente los políticos. Piensa en Grecia. No puedes comprender sus tres últimas décadas sin comprender su corrupto sistema político. Pero esto también es cierto en los Estados Unidos, cuyo sistema ha pasado a estar dominado por las élites políticas y la industria de los lobbies, que canaliza el dinero hacia ellos. Estamos viendo los costes de todo esto ahora mismo.

Pero no creo que cosas así sucedan de la noche a la mañana y que las sociedades salten de instituciones inclusivas a extractivas de buenas a primeras. Requiere generalmente un proceso. Es por ello que a menudo existe la oportunidad de que la población en su conjunto se convierta en políticamente activa e intervenga. La esperanza en Estados Unidos, por ejemplo, es que esto suceda en algún momento, pero por supuesto que es un proceso lento.

 :: Quizás esta es la percepción detrás de los movimientos recientes de protesta alrededor del mundo. Pero, ¿quién tiene el poder para hacer que se cumplan los “checks and balances” [la fiscalización de la actividad política] si las instituciones clave han sido capturadas por los partidos políticos?

Esa es la pregunta crucial. ¿Quién tiene el poder para controlar y fiscalizar a los políticos? Los estadounidenses piensan a menudo que es la Constitución. Pero están equivocados. La Constitución no son más que palabras escritas en un papel. Restringirá a los políticos solo si se hace cumplir. En ocasiones, algunos políticos tendrán interés en realizar dicha función de control, pero no podemos depositar todas nuestras esperanzas en que los políticos se controlen entre ellos. Así que no hay otra alternativa. Los políticos no pueden dejarse solo bajo el control de los políticos; si no, lo que consigues es corrupción y una forma distinta de oligarquía.

 :: En el libro se discute el caso de China, que ha crecido con pequeños pasos hacia instituciones económicas más inclusivas. ¿Conseguirá el poder económico forzar un cambio hacia instituciones políticas más inclusivas? ¿O se alineará ese poder “de facto” con las élites políticas? ¿Qué escenario ves más plausible?

En el libro explicamos que, en general, cuando un país tiene algún grado de instituciones económicas inclusivas y a la vez instituciones política extractivas, existe una tensión. Uno de ambos poderes habrá de ceder definitivamente. O se da una reforma política, incrementando la seguridad y unas reglas del juego más iguales para la economía, o las élites, que todavía no están fiscalizadas, intentarán tarde o temprano inclinar el campo de juego aún más en su beneficio. En Corea del Sur, por ejemplo, los regímenes autoritarios de los años 60 y 70 dieron finalmente lugar a instituciones políticas más inclusivas. Podríamos esperar lo mismo de China. Pero el problema es que el Partido Comunista Chino ejerce una dominación total sobre la sociedad en este momento, haciendo el proceso de reforma particularmente difícil. En consecuencia, las reformas políticas profundas parecen poco probables en el futuro cercano.

 :: Argumentáis que la innovación solo puede darse cuando los agentes no pueden bloquear el cambio. Pero, una vez que un país es lo suficientemente abierto para aceptar la “destrucción creativa”, ¿cuál es el papel del (a) tamaño de mercado, (b) el capital humano y (c) el diseño del sistema de propiedad intelectual? ¿Cómo ordenarías dichos tres factores en importancia?

Estoy muy de acuerdo con la forma en que formuláis la pregunta. En primer lugar es necesario asegurarse de que las élites y otros grupos opuestos a la innovación no la puedan bloquear. Después uno ha de preguntarse acerca del resto de determinantes. Los tres que habéis citado son los más importantes. El tamaño de mercado es clave. Los beneficios motivan a los emprendedores, y el tamaño de mercado determina la capacidad de obtener beneficios, así que pondría ese factor en primer lugar. Por supuesto, los derechos de propiedad intelectual son importantes también, porque sin ellos no se podrían extraer los frutos de la innovación. Pero, a menudo, la confidencialidad y otros métodos podrían compensar los derechos de propiedad intelectual inseguros. El capital humano también es importante; se necesitan definitivamente personas que sean capaces de implementar y operar nuevas tecnologías. Pero incluso si la población tiene un nivel bajo de educación, ello no frena la innovación. Por ejemplo, la innovación se puede dirigir hacia tecnologías que sustituyan las habilidades en vez de complementarlas. La tecnología, al ser generalmente tan flexible, puede rodear muchos obstáculos. Y los dos mayores obstáculos a los que se enfrenta son el bloqueo de las élites a través del proceso político y la falta de tamaño de mercado.

:: ¿Cómo ves el ritmo de avance de la “frontera tecnológica”? ¿Se está acelerando o quizás frenando? ¿Crees que la fuerza de la convergencia puede devolver la prosperidad a España una vez solucionemos nuestros problemas financieros y de deuda?

No creo que el progreso tecnológico sea mucho menor o mayor que antes. Algunos creen que vivimos en una era de revoluciones tecnológicas, pero las revoluciones de principios del siglo XX fueron tan transformativas como estas. Y otros creen lo contrario, es decir, que nos estamos quedando sin nuevas tecnologías, lo cual me parece igualmente equivocado. Mientras el proceso político no detenga el cambio tecnológico, no temo un frenazo en el ritmo del progreso tecnológico.

Esto son, desde luego, buenas noticias para todo el mundo, particularmente para países como España. España ha crecido con rapidez desde la Segunda Guerra Mundial importando y utilizando tecnologías desarrolladas en otros lugares. Este proceso todavía puede continuar incrementando aún más el estándar de vida en España. Pero es necesario resolver primero la crisis. Creo que el acabar con los problemas financieros es de vital importancia. Pero el mercado de trabajo también es problemático. Hasta que no haya crecimiento del empleo, las nuevas tecnologías no penetrarán en la sociedad y no serán rentables. El mercado de trabajo español es el más esclerótico y anémico de Europa en este momento. Ocuparse de este problema es tan prioritario como ocuparse del sistema financiero.

:: ¿Cuál es su opinión sobre la “agenda por el crecimiento” propuesta por el recién electo presidente de Francia? ¿Cómo puede un país como España alcanzar una mínima tasa de crecimiento en medio del desorden de una crisis financiera y de deuda?

He de ser honesto. No entiendo a qué se refiere con la “agenda por el crecimiento”. ¿Quiere decir el final de la austeridad? Si es así, ¿por qué no lo especifica? Y, si es así, ¿cómo se asegura la disciplina fiscal futura? ¿Quiere decir que Alemania ha de financiar el déficit de otros países? Esto nunca será aceptado por los votantes alemanes a no ser que haya una unión política real, la cual Francia y el resto de Europa no aceptarán. También creo que es poco sincero. ¿Una agenda por el crecimiento y más reducciones en la edad de jubilación de los franceses? Es totalmente irresponsable.

Por supuesto, el crecimiento es la prioridad. Nada importa más en términos económicos (siempre que no dañes el medio ambiente, ¡por supuesto!). Si puedes asegurar el crecimiento, los déficit desaparecerán y volveremos a pensar en este episodio como una pequeña piedra en el camino. Pero hacen falta reformas para asegurar el crecimiento. En términos macroeconómicos, creo que habría sido muy útil reestructurar las deudas de Grecia, Italia, Irlanda, España y Portugal muy pronto y muy decisivamente para evitar la amenaza de colapso por la deuda, que es el problema real (mucho más que los programas de austeridad). Y probablemente esta sea todavía la solución correcta. Un plan realista de reestructuración de deuda junto con una disciplina fiscal futura creíble. Y, por supuesto, esto significaría pérdidas para los bancos internacionales, y ese es el motivo por el que políticamente se trata de un paso difícil.

:: ¡Muchas gracias por tu tiempo y por tu trabajo, Daron!

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