La política fiscal tras la tormenta
La economía española afronta relevantes retos en el horizonte. Por una parte, el país aún tiene que purgar parte de los desequilibrios acumulados en la última fase expansiva (deuda al sector promotor, ajuste de la construcción residencial, reducción del desequilibrio por cuenta corriente, etc.) y, por otra, es necesario abordar los problemas generados por la propia crisis: nivel de desempleo, repunte de la morosidad, déficit público, etc. Así pues, España tiene aún que sufrir parte de la resaca de la expansión 2002-2007, mientras aborda los efectos dañinos adicionales de la crisis y perfila renovadas áreas de crecimiento para el futuro. Bajo este escenario resulta esencial diseñar el marco de desarrollo de la política fiscal.
Durante la primera parte de la crisis, el sector público sufrió un crecimiento extraordinario de su déficit. En primer lugar, la contracción de la actividad y el aumento del desempleo contribuyeron en gran medida a descuadrar los saldos fiscales. En segundo lugar, políticas como Plan E o la ampliación de cobertura a los desempleados contribuyeron al desequilibrio de las cuentas públicas. Esta evolución de los saldos presupuestarios ayudó a contener la contracción de la actividad. En este entorno, los conclusiones ricardianas bajo las cuales los déficit fiscales hoy no contribuyen al crecimiento porque generan un incremento del ahorro privado (y por lo tanto una caída del consumo) para hacer frente al incremento esperado de la presión fiscal mañana (necesario para pagar esos déficit) no tienen mayor sentido en un entorno de incertidumbre. Así pues, los problemas de información imperfecta y asimétrica y la incertidumbre de los mercados financieros durante buena parte del pasado año justificaron una política fiscal hiper-expansiva. Sin embargo, una vez los mercados comienzan a estabilizarse y la histeria desaparece, es necesario revisar nuestra política fiscal.
Así pues, déficit fiscales de dos dígitos tienen efectos nocivos sobre el crecimiento. En primer lugar, una vez los mercados parecen estabilizarse, podríamos observar un ajuste efectivo de la demanda interna privada durante este ejercicio para hacer frente a mayores impuestos, no ya mañana sino hoy mismo. En segundo lugar, los déficit podrían reducir la oferta de crédito al sector privado. En este sentido, el crédito a actividades productivas ajenas al boom inmobiliario se encuentra en ratios similares al conjunto de la eurozona, de modo que más pronto que tarde podríamos observar un incremento de la demanda privada de crédito. Así pues, los déficit sólo elevarían los tipos de interés al sector privado y, por lo tanto, reducirían el consumo y la inversión. Por último, el mantenimiento de estos niveles de gasto podría añadir incertidumbre a la capacidad de pago del Estado, ya que las perspectivas de crecimiento de la actividad son extraordinariamente reducidas.
Así pues, existen razones más que suficientes para revertir la política fiscal del pasado año: los déficit públicos son útiles para contener el ajuste de la economía, pero no tanto para acelerar el crecimiento. Para esto último son inexcusables el impulso a reformas estructurales en el sector servicios, transportes, sectores profesionales, etc. En todo caso, ¿cómo conducimos los saldos fiscales a su sitio sin constreñir la actividad?
Sin duda, hay que revisar la estructura fiscal del Estado. En este sentido, habrá que revisar al alza algunos impuestos orientados hacia un nuevo marco impositivo. Así, la subida del IVA, cuya recaudación a medio plazo debería aumentar sensiblemente, resulta necesaria. Además, se podría analizar la imposición de algún tipo de tasa sobre el sector financiero, aunque sólo sea para justificar políticamente el conjunto de políticas de ajuste. Por otra parte, la contención del gasto que no genera incrementos del crecimiento potencial es irremediable. Por ello, es razonable una reducción de la masa salarial en el sector público más ambiciosa de lo anunciado hasta ahora. Asimismo, habría que revisar todas las transferencias corrientes y algunos proyectos con reducidos tipos de retorno económico y social.
En la misma línea, habrá que contener el valor descontado de las obligaciones futuras del sistema de pensiones, así como introducir métodos de co-pago en aquellos servicios públicos que lo permitan, sin erosionar la equidad del sistema. Y en todo caso, poco o nada podremos hacer sin una agenda ambiciosa de reformas que incrementen el potencial de crecimiento de nuestro país. Hasta ahora, hemos tomado medidas acertadas y se han anunciado otras en la buena dirección. Sólo necesitamos algo más de determinación para llevarlas a buen puerto.



Comentarios
preguntas
Jonas, es muy interesante el articulo. Pero me surgen dudas que quizas me puedes ayudar a comprender...
- Si como comentas, las perspectivas de crecimiento son extraordinariamente reducidas, ¿como compagina eso con una demanda interna que se corrija "mas pronto que tarde"? Es que esperas que la demanda exterior drene? Yo creo que seria mas bien al contrario, no? Una demanda interna "sluggish" pero con contribucion positiva exterior ... (si Alemania nos deja).
- Por qué esperas una recuperacion del credito si afirmas que el sector publico "podria" dañar la capacidad de endeudamiento del sector privado? Con doble digito de deficit, esto del crowding out ya esta en juego... no? Lo preocupante aqui, en mi opinion, no es tanto la carga financiera de la deuda publica (relativamente baja en terminos relativos a Europa). Si no, la privada, en concreto, la grandisima carga de deuda en España recae (por volumen de deuda total) en el sector privado no-financiero. Y si suben los tipos/spreads (crowding out)... tendremos un problema. Pero también ademas suben el IVA... no? Bueno, por lo menos, espero se agilece la devolucion para las empresas ...
- Dicho esto, yo veo bien eso de subir el IVA... por convergencia con Europa... y porque ahora, en ciclo bajista, la inelasticidad de la demanda creo que sí existe (no suben las ventas con o sin IVA). Eso de que bajando el IVA se recauda mas, lo entiendo, pero creo que es tema de ciclo alcista. Y no estamos ahi ...
- En cuanto a la tasa financiera... ahi me parece que no veo muy claro el tema eh. Mucho es politico y no economico aqui. He oido que se deberian usar los argumentos de Pigou etc para internalizar las externalidades negativas de la actividad bancaria. Pero, ¿y las positivas? Ademas, se ha demostrado que en finanzas todo es muy dificil de medir, luego calcular un impuesto se me antoja tarea muy complicada. Yo comparto la opinion de un colega comun nuestro: que los intermediarios y agentes de los mercados financieros esten bien incentivados, para bien y para mal (que tengan downside en su actividad), y una buena regulacion financiera (no Basilea II). Gastar energia aqui seria mucho mejor que dilapidar la riqueza financiera que se crea sin mas valoracion de por qué suceden las cosas ...
Un saludo,
Andres Alonso
Breve respuesta,
1. Creo no colegirse del artículo que espero una demanda interna pujante y un saldo exterior a la baja..... en todo caso, si se entiende así está mal explicado por mi parte...
2. El sector privado no-financiero ajeno al boom no está super-endeudado. Más bien al contrario. Te recomiendo: http://solchagarecio.es/noticia.php?id=114 . En mi opinón está en el lado de la oferta de crédito. Por todo ello, creo que va haber demanda privada de crédito primero de lo esperado y, por lo tanto, el reisgo de crowding-our es importante
3. El IVA hay que elevarlo sí o sí... por motivos de convergencia con Europa y para salvar en lo que se pueda el déficit fiscal. Si no subimos el IVA, ¿qué hacemos para ajustar el déficit? Sin duda, reformas estructurales pero no aparecen en el horizonte.....Estoy convencido que el efecto negativo del IVA será menor que la contribución negativa al crecimiento del status quo.
4. Sobre el sector financiero... estoy más o menos de acuerdo contigo... aunque entiendo también a quién defiende un impuesto sobre la banca... te recomiendo un artículo de Carlos Arellinas de hace unas semanas en el salmón de El País.
Un fuerte abrazo,
J.
Mi buen amigo, cuánto
Mi buen amigo, cuánto optimismo en la capacidad o voluntad de tomar decisiones. ¿ Co-pago antes de las elecciones ? ja. De la Horra
Buenas
Sin duda, cuestión díficil... pero será peor llegar a las elecciones sin crédito disponible...
Gobernar es elegir y a veces ninguna opción es buena.....
Un abrazo,
J.