8 hábitos para no desperdiciar el talento en una organización

24 Enero 2017 0

Todo aquello que tú haces o que permites que ocurra en tu organización y que NO genera valor ella, o para tus clientes, es desperdicio. Y en el área de la gestión de personas, compruebo que cada día estás desperdiciando, con total impunidad e inconsciencia, la mayor de tus riquezas: el talento de tu organización.

Así que hoy, te acompaño a que revisemos tu estrategia de gestión de personas, no vaya a ser que por cortar las alas a tu talento, éste se te esté escapando por la puerta.

1.- El error.

Si en tu empresa el error es castigado, denostado, puesto en evidencia y absolutamente intolerable estás desperdiciando talento. Como lo oyes.

Para llegar a minimizar el error y optimizar tus procesos, en el camino tienes que permitir los tropiezos. Y tienes que fomentar que se compartan. Es más, debes tener una máxima: Compartir el fallo es una forma de encontrar la solución más eficaz. Enterrarlo debajo de la alfombra es una forma de reproducirlo de forma tóxica.

Usa el visual management para que todo el mundo sea consciente de en dónde estamos fallando, deja que tu equipo visualice cada día cuál es el problema que estáis teniendo y favorece un entorno de propuestas, muy probablemente te sea más fácil encontrar la solución de lo que pensabas.

2.- Deja que te lo cuenten.

Muy en relación con la anterior, deja que te lo cuenten. No permitas que el talento y la creatividad de tus trabajadores se quede en la recamara porque, una de dos, o tienen miedo de ir con su solución (por si fallan) o tú y tu dejadez les das tanta pereza que prefieren quedarse al margen (para qué lo van a intentar si no sirve para nada) No puedes permitirte esto.

3.- Las competencias por las que tú les contraste no son sus únicas competencias.

Esta creencia me da la risa, pero es un hecho que nos creemos nuestra propia película en demasiadas ocasiones. Como te contrate para ventas no tengo ni idea de que tengo un magnífico fotógrafo en mi plantilla. Como eres financiero y no tienes que hablar mucho en tu día a día no veo tu capacidad para impartir formación y conferencias en tu área y potenciar así, tu marca personal y de paso, la de mi empresa. Y así con todas y cada una de las personas de tu organización. En fin, esfuérzate cada día por conocer a tus personas y por permitir que con total naturalidad te cuenten y tú tengas la capacidad de reconocer e identificar sus otros talentos. Y si trabajas en recursos humanos estás tardando en sistematizar esos “otros talentos” que no tienen oportunidad de sacar a la luz en su día a día.

4.- No dejes que su talento caduque.

El talento de tus colaboradores caduca cuando no favoreces que lo pongan en acción y no les das alas para crecer. Favorece que tus trabajadores desarrollen su entorno personal de aprendizaje o le dejarás apagarse lentamente. Y recuerda que hoy en día la formación no se limita a tus tristes y aburridos cursos de la misma consultora de formación de siempre. Que un evento TEDx puede ser más revelador que aquella asignatura inútil de su carrera y a la que tanto tiempo le dedicó. Que un buen webinar puede ser suficiente para incrementar una habilidad y que en un congreso puedes absorber más conocimiento del que imaginas. En todo caso, confía en el criterio de tus trabajadores y sus fuentes de acceso al conocimiento.

5.- Rigidez: cómo eres muy bueno en esto ya no te dejo ser bueno en nada más.

Otra creencia mágica ¿Quién te ha dicho que el hecho de que alguien sea muy bueno en algo le exima de poder ser igual de brillante en otro área que está deseando explorar? Deja de pensar por tus trabajadores, no lo hagas. Cometerás errores una y otra vez y estarás tirando por la borda toneladas de talento.

6.- Ser un buen líder en un proyecto hace que mágicamente seas buen líder de otro proyecto totalmente diferente.

¿Verdad que viéndolo escrito suena ridículo?¿Verdad que el hecho de ser buen cocinero no te valida para ser automáticamente buen repostero?

Pues en nuestras organizaciones parece que sí. Nos aferramos a los roles, a los cargos, a la verticalidad y no pensamos en la funcionalidad y en el para qué. Plantéate que la asunción del liderazgo vaya de la mano del líder que más empatice con el proyecto. Recuerda siempre como se ganan las etapas en ciclismo ¿te imaginas que estuviera siempre el mismo ciclista tirando del pelotón?

7.- Dar por sentado que tu talento no crece.

Estás tirando talento cada vez que miras afuera para buscar un perfil que bien podrían estar haciendo alguno de los miembros de tu organización. Pero claro, tu contrataste un técnico, ¿cómo va a asumir ahora puestos de más responsabilidad? ¡Si es un técnico! O dibujas formas para permitir que tu talento crezca y le haces saber que le estás valorando o ten por seguro que esa persona está buscando organizaciones que le valoren como merece ¿O acaso tú naciste con el cartel de jefazo colgado al cuello?

8.- Asfixiar a tu talento.

Me lo he dejado para el último y entenderás que muy aposta. Como tu talento es tan bueno, como lo necesitas tanto, como aporta tanto valor,… te encierro en mi jaula de cristal (no se te ocurra destacar, ni te dejes ver mucho, de lo de tener un blog y gestionar tu marca ya ni hablamos) y además, ni te lo digo ni te lo reconozco, ni (lo peor de todo) te lo remunero.

No creo que me haga falta añadir más. Deja tu soberbia a un lado y permite que tu talento brille.

Estás poniendo todo tu esfuerzo en atraer el mejor talento para tu organización y ahora que ya lo tienes… ¿lo vas a echar a perder?

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